Cartas de lectores
Jueves 27 de Octubre de 2016

Los unos y los otros

No estaba en el país ante los sucesos acaecidos en el Encuentro de Mujeres pero a mi regreso es mi costumbre leer la alta pila de diarios e interiorizarme de lo sucedido en el país. Como mujer, sin desmerecer el valorable propósito del encuentro, quiero remarcar que existen grupos que tienen una sintomatología común al fanatismo. Unos oran en voz alta (la mecha de la dinamita), otras expresan su odio quemando, con pintadas. No deja de ser un lugar común a muchos fanáticos futbolistas de ambos equipos rosarinos. Vez pasada hubo un apagón de alumbrado público en mi vereda, aprovechado en esta ocasión por fanáticos de Newell's. Afortunadamente vi por la cámara y pude impedir cuando estaban pintando los caños de señalización del lugar de discapacitados. Vale aclarar que hicieron una chorrera de pintura por toda la vereda. Saldo: todo el mobiliario urbano pintado rojo y negro. Supongo que ante otro encuentro será amarillo y azul. Conclusiones: los revoltosos son los mismos que apañados en la impunidad de "la Municipalidad se hará cargo de los daños a los vecinos" (traducción: todos nos haremos responsables de lo que no hicimos). ¿Por qué no empezamos a poner las cosas en su lugar? Hay pintadas de hinchas de fútbol, ¿quiénes proveen la pintura? A veces es la misma comisión directiva de los clubes. Todos lo sabemos, ¿por qué callarnos? En la marcha de "silencio por la inseguridad" hubo bombas de estruendo. ¿Nadie comentó nada? ¿No están prohibidos dichos artificios? Responsabilidad social de los unos y los otros. Previendo controles, denunciando e imponiendo multas abultadas a los responsables directos. Si Rosario amanece pintada de determinados colores hacerles pagar al club, a los organizadores de eventos, así la próxima vez serán más cuidadosos y controlarán que sus fanáticos no destruyan. Una auditoría para ver si los controles de seguridad fueron adecuados, si hubo estrategias correctas y apercibimientos en caso de ineptitud a los responsables. Bertrand Russell sostenía que "la mayor parte de las tragedias e injusticias, se deben a que los ignorantes están totalmente seguros y los inteligentes están llenos de dudas". Los que creen saber algo con certeza pueden matar en nombre de lo que consideran cierto. Fomentar mentes libres que se atrevan al pensamiento crítico, en sectores donde reina brutalmente la convicción absoluta, es parte de la educación social que nos debemos.

Silvia Buonamico

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