Guns N' Roses
Miércoles 02 de Noviembre de 2016

Los trapitos cobraron hasta 200 pesos en el recital de los Guns

Quienes llegaron a ver el show en auto debieron desembolsar esa cifra para dejar el vehículo en las calles aledañas al Gigante de Arroyito.

Los cuidacoches aprovecharon el impresionante show internacional que brindó anoche Guns N' Roses en el estadio de Rosario Central y en numerosos sectores cobraron hasta 200 pesos en la previa de este recital a quienes dejaron el auto en las calles adyacentes. Las costumbres y los sonidos rockeros se apoderaron ayer del barrio y modificaron su fisonomía habitual, le impregnaron sus atavíos oscuros, sus lentos peregrinajes y sus gargantas eléctricas insaciables.

Más allá del amplio operativo de prevención y control que desarrolló desde temprano la Municipalidad en toda la zona alrededor del Gigante, los infaltables trapitos encontraron cuadras para poder llevar a cabo sus labores.

Según la recorrida que efectuó La Capital, hubo lugares donde se cobraban 100, 150 y la mayoría pidió 200 pesos, que debían ser entregados antes de ir a ver el mega recital.

Esas cantidades se solicitaban en las calles French, Carrasco y Juan José Paso, a la altura de Avellaneda, entre las cuatro y las siete de la tarde. Esas cifras variaban de acuerdo a la cercanía con el estadio y también crecían a medida que se acercaba el horario del show. Lógicamente, hubo aprovechadores que sacaron rédito de las ganas de la inmensa cantidad de gente que se arrimó a la zona con sus vehículos.

"Vinieron directamente y me pidieron 100 pesos para la barra", le contó a este diario una pareja rosarina que recién había dejado su auto a una cuadra de Avellaneda. "Me pidieron 200, sin decirme mucho más", contó Hugo, otro rosarino que se fue a ver el show con sus dos hijos varones.

"Me pidieron 200, y me dijeron que tenía que pagarlo en el momento", confió Alejandro, que vino con su familia desde Villa Constitución.

Durante la extensa recorrida de este medio, no se vieron cuidacoches con pecheras. La mayoría no estaba identificada con vestimentas determinadas. Recién después de las 19 surgieron algunos jóvenes con remeras blancas, con una inscripción "Fundación Hospital de Niños Víctor J. Vilela", que cuidaban los autos por bulevar Avellaneda, y ante la consulta de este diario solamente decían que reunían "aportes voluntarios" de las personas que estacionaban en esa arteria.

Todo muy confuso para aquellos que asistieron en auto a este evento de relieve internacional.

En el parque. Del otro lado del estadio, en las inmediaciones del parque Alem, lució un poco más ordenado el tema del estacionamiento y hubo menos denuncias de trapitos en ese amplio sector. En tanto, en esas calles hubo muchos micros de larga distancia que expusieron con autenticidad la gran cantidad de asistentes de otras provincias que se acercaron a ver a los Guns en Rosario.

"Vinieron muchos de Buenos Aires, Entre Ríos y Córdoba. Y también hubo colectivos de Chile y Uruguay. La buena posición geográfica de Rosario en la región permitió que viniera mucha gente de todos los lugares cercanos", apuntó Federico, de 32 años, coordinador de uno de estos viajes.

Evidentemente, anoche quedó claro, otra vez, que el tema de los cuidacoches en la ciudad no cuenta con una estructura normativa que regule esta actividad. Y que esa necesidad queda crudamente expuesta en eventos de este nivel.

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