Economía
Martes 19 de Julio de 2016

Los transportistas rurales iniciaron un paro y amenazan con profundizarlo

Es en todo el país y por tiempo indeterminado. Ayer no ingresaron camiones a los puertos. Piden un aumento de la tarifa de carga.

Los transportistas rurales de todo el país iniciaron ayer un paro nacional por tiempo indeterminado en reclamo de aumento de tarifas y mejores condiciones de trabajo. Por la medida de fuerza, que se profundizará si no se abre pronto un canal de diálogo con el gobierno y las entidades de producción, no hubo ingreso de camiones a las fábricas de procesamiento de granos y los puertos cerealeros.

"Los empresarios del agro fueron los más beneficiados por el gobierno y ahora quieren que trabajemos gratis para ellos", se quejó uno de los camioneros instalados en el piquete de la A012 y la ruta 9. Sin cortar el tránsito, el medio centenar de transportistas que se apostó en el cruce de Roldán controlaba que no pasaran camiones cargados con cereal. "En ese caso los paramos y les damos de comer, la medida sigue al menos hasta que den una señal de negociación", señaló Guillermo Bravo, delegado de la Federación de Transportadores Rurales Argentinos (Fetra) en esa localidad.

Las concentraciones y controles ruteros se instalaron en todos los puertos del país y cruces estratégicos. El paro nacional fue lanzado por Fetra, que nuclea a los pequeños empresarios del transporte rural en nueve provincias, y la Confederación Argentina del Transporte Automotor de Cargas (Catac), con fuerte representatividad en la provincia de Buenos Aires.

Ovidio Rodríguez, presidente de Fetra, explicó que el sector reclama un aumento superior al 30 por ciento de la tarifa de transporte de granos, un subsidio en las tarifas de peaje, la implementación de sistemas de cupos numerados en los puertos, un alivio en un conjunto de aranceles que se cobra al sector, seguridad y mejores condiciones de estadía en las terminales de descarga y un plan de financiamiento o canje para la renovación de flotas del sector. También el traslado a los dadores de carga, productores y acopiadores, de las tasas y derechos de playa que les cobran a ellos.

La última medida nacional de los transportistas fue en 2012, cuando lograron trasladar a nivel nacional la conquista que habían logrado tras años de lucha en Santa Fe, respecto de establecer una tarifa nacional de referencia que permita fijar un piso a los precios de los transportistas, un conglomerado atomizado de pequeños empresarios que en muchos casos opera al límite de la subsistencia.

"Somos el último orejón del tarro en la cadena agropecuaria", se quejaron los camioneros de la A012, que no sólo penan por quedar afuera del prometido "derrame" de la mejor rentabilidad de los agronegocios sino también por el "maltrato" en las terminales, la inseguridad y la propia competencia de las grandes empresas y de grandes productores, que tienen espalda para adquirir camiones más modernos. De hecho, se lamentaron porque los créditos para renovación de flotas que se instrumentaron durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner "fueron aprovechados sólo por estos sectores".

Rodríguez, presidente de Fetra, también considera que el transportista rural es "un paria en un mar de riqueza", que sólo a través de una áspera lucha de décadas logró algunas conquistas. La tarifa de referencia y la existencia de una paritaria periódica con el agro y el gobierno es una de ellas. En ese marco, en febrero de este año e acordó un aumento del 31 por ciento en las tarifas, con "el compromiso de una revisión trimestral en virtud de la violenta de suba de costos que se experimentó desde diciembre".

Ariel Macanfroni, secretario de la federación, subrayó que ese aumento fue apenas un alivio en el marco de aumentos siderales del costo de vida y de sus principales insumos. "El gasoil subió un 60 por ciento, el peaje 400 por ciento, el seguro y los repuestos se fueron por las nubes, igual que los aranceles que cobran para la revisión técnica y la habilitación de los choferes". En el medio, apuntó Rodríguez, "al sector de agronegocios le transfirieron miles de millones de dólares en devaluación y baja de impuestos, la soja subió a 4.600 pesos y el maíz a 2.600". Y agregó: "A nosotros nos pagan a los 45 días".

El exceso de humedad que acompañó a la última campaña le agregó complejidad a esta puja distributiva, toda vez que la logística y comercialización se desarrolló con importantes trabas y dificultades. "Como la mercadería salía húmeda, llegaban a los puertos y de ahí los mandaban a reacondicionar; en conclusión, un viaje de un día se hacía de cuatro sin que nadie se hiciera cargo del costo", explicó Macanfroni.

Según datos de Fetra, hay 15 millones de toneladas de soja y otro tanto de maíz de la cosecha pasada que todavía no se trasladó a puerto. Por ahora, hay fábricas trabajando con stock. Los transportistas prometen endurecer la medida si no hay "una convocatoria al diálogo". Una palabra que "el presidente Mauricio Macri repite mucho y pone poco en práctica".

Entienden que el gobierno nacional tiene "la facultad y el deber" de laudar en el conflicto.

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