Emergencia hídrica
Domingo 13 de Noviembre de 2016

"Los tiempos se acortan si no hay reactivación"

El funcionario se mostró preocupado por la recesión del mercado interno. Habló de tensiones con el gobierno nacional.

"La matriz productiva de Santa Fe es muy sensible a la macroeconomía y a lo que pasa con el modelo de acumulación", dijo el ministro de la Producción provincial, Luis Contigiani, para explicar el impacto negativo de la política económica nacional en la mayor parte de la industria, el comercio y, en consecuencia, el empleo de la región. Enfocado en asistir a los heridos durante este año de ajuste, el funcionario quedó en la primera línea de tensión entre los gobiernos provincial y nacional, y fue protagonista de fuertes cruces con colaboradores de Mauricio Macri. "Si el costo de defender el mercado interno, a los trabajadores, a la geografia económica de la provincia y al entramado productivo del interior es tener una imagen confrontativa, me hago cargo de eso", dijo al tiempo que reclamó "un plan de desarrollo" a la Nación.

_ ¿Cómo está la situación de los distintos sectores de la producción santafesina?

_Hay que hacer una lectura diferenciada, que nos muestra hacia dónde va la macroeconomía. Todo el sector agroexportador de Santa Fe en 2016 tiene un balance positivo, apoyado por las medidas nacionales que se tomaron a su favor. Pero aun cuando la macro favoreció al sector, queda por resolver cómo se distribuye el ingreso de la cadena. El pequeño y mediano productor hoy recibe cada vez menos porque los proveedores de insumos siguen siendo grandes absorbentes de los recursos de estos actores, queda pendiente resolver la matriz de agregado de valor e infraestructura. Hay una integración por concentración y por escala, que desplaza al pyme y empobrece la ruralidad de nuestros pueblos del interior.

_¿Esto ya se está viendo?

_Lo que percibo en los pueblos es que hay una reposición de los servicios. Hay más movilidad económica por una rentabilidad coyuntural, pero mucha incertidumbre de cara al futuro por parte de las pymes agropecuarias, que se ven presionadas por este modelo de concentración de escala tecnológica, pero sobre todo por los hijos de los productores. Ahí habrá que trabajar mucho para ver cómo se resuelve un nivel de integración diferente, en el modelo de agregado de valor e integración horizontal y vertical. Si no, el modelo va a generar cada vez más concentración en grandes metrópolis y cada vez más pueblos se verán afectados en el desarrollo de su ruralidad. Hay mucha incertidumbre a futuro, pese a la modernidad muy exultante del complejo agroexportador.

_El desarrollo del modelo agroexportador da algún beneficio a la economía provincial, pero le deja los desplazados al Estado...

_Sí, porque son modelos extractivistas. No generan condiciones de desarrollo. La renta se va concentrando y ahí el futuro del hijo del dueño de un campito de 50 ó 100 hectáreas se llena de incertidumbre. Cuando hay rentabilidad se venden más insumos y hay más servicios, pero es coyuntural, el modelo en sí mismo sigue gobernado por pocas condiciones de desarrollo en la ruralidad donde se asienta esa producción. Nuestras regiones necesitan incluir actores en la producción, resolver problemas ambientales del periurbano. Hay una macro favorable pero adentro hay mucho que resolver.

_En el agro hay una puja dentro de un ciclo de expansión. ¿En industria y el comercio la puja se da en el achicamiento?

_Todo lo que depende del mercado interno en Santa Fe está sufriendo severos problemas. Por muchas variables. Una, el achicamiento por pérdida del poder adquisitivo. Llevamos casi once meses de caída del consumo, actividad económica y actividad industrial. Esto tiene que ver con trasladar ingresos de ese sector, por una decisión macroconómica y política, a otros sectores. En ese esquema, el comercio y la pyme industrial venden menos que antes. Otra variable es el aumento de los costos de producción, por la problemática de combustibles y tarifas. Se achica el mercado interno, cae el consumo, vendo menos, suben los costos y ahí aparece la importación. ¿La importación explica todo el problema de los industriales? No. La explica la combinación de todas estas variables. En algunos sectores industriales, como la línea blanca, el aumento de las importaciones es la preocupación número uno. En otras es la número dos o tres. El mercado interno no está en agenda. Es un hecho objetivo, sin necesidad de hacer ninguna valoración política. Eso es una decisión de política económica, es la consecuencia de aplicar una receta clásica monetarista, que está en desuso en otras partes del mundo. Reducir a la política monetarista el combate a la inflación no dio resultado en otras partes y explica en parte la crisis del mercado interno. Pero también explica otra parte. En estos meses, cuando se pedía esfuerzo a los argentinos en términos de "sinceramiento", se les permitió a los actores más concentrados de la economía hacer una bicicleta financiera que no se ve en ninguna parte. Entrar con dólares a la Argentina, pasarse a las Lebac al 38 por ciento ó 26 por ciento ahora, y volver a pasarse a dólares para tener una tasa de rentabilidad de 12 ó 15 por ciento en dólares, implica un modelo de valorización financiera que le hace mal a la economía regional y a la producción y explica esta crisis de poder adquisitivo, caída de empleo y el ajuste enorme de horas trabajadas en Santa Fe.

_¿En Santa Fe se ven cierre de fábricas y comercios?

_En el sector comercial se ve que en la comparación interanual hay 1.700 comercios menos en Rosario. En la provincia podría ser aún mayor. En el sector pyme industrial se ven dos tipos de problemas: los estructurales y los coyunturales de las empresas. En este aspecto hemos actuado de manera diversa, pero el común denominador es el ajuste brutal de horas trabajadas. No hay todavía problemas en la cadena de pagos pero los tiempos se acortan. Los empresarios advierten que si esto no repunta en los próximos dos o tres meses, habrá problemas serios. Se venía con un oxígeno de los años anteriores. Este colchón permitió caminar estos meses tan difíciles, pero los tiempos se acortan si no hay reactivacion económica.

_¿Están caminando pero con menos trabajo?

_Sí. También hay que poner en la balanza algunas herramientas que hemos creado y que si no estaban podrían haber acelerado este cuadro. Por ejemplo, nuestro plan industrial monetizó 300 millones de pesos de créditos a pymes industriales con promedio de 15 empleados para adquirir bienes de capital y capital de trabajo. Este plan llegó a más de 200 pymes. El otro programa es el de los créditos para las empresas en crisis. Otorgamos 37 millones de pesos con financiamiento muy blando, sin tasa de interés, con un año de gracia, a 30 o 40 meses para empresas que por caída del mercado interno o problemas en el mercado externo estaban entrando en zona de despidos o crisis productiva. Llegamos a 1.500 tamberos con los fondos de emergencia.

_¿Cuáles son los planes del Ministerio de Producción para 2017?

_El gobernador quiere que salgamos para los primeros meses de 2017 con un plan financiero para el desarrollo productivo provincial. Lo que pensamos para el año que viene es un plan global para todos los sectores productivos, siempre segmentado hacia los que más lo necesitan. Orientado a pymes industriales ganaderas, de economía social. Hay que ver qué pasa con la macroeconomía, pero en cualquier caso será una herramienta clave. Básicamente a través del sistema financiero formal, a través del subsidio de tasas, y por la creación de un fondo rotatorio como los que tenemos. A los planes que están en marcha vamos a darle un marco más global.

_Este año hubo tensiones con el gobierno nacional en materia productiva. ¿Santa Fe es la única provincia que tiene conflictos con la Nación por este tema?

_Obedece al perfil industrial y socioeconómico de Santa Fe que es una provincia muy dinámica y progresista, basada en un sector de pyme industrial muy fuerte, y uno comercial muy importante. Hay un fuerte entramado de organizaciones de trabajadores. Hasta ahora no se ve un plan de desarrollo sino, en el plano coyuntural, una visión monetarista para abordar un fenómeno que, a mi juicio, trae mas problemas que soluciones. Toda la crisis del mercado interno que trae esta situación a Santa Fe le pega en el corazón. Después también debe haber situaciones políticas. Pero la matriz productiva de Santa Fe es muy sensible a la macroeconomía y a lo que pasa con el modelo de acumulación. El empresario santafesino es diferente.

_¿Este cambio de modelo los obligó a recalcular el plan estratégico que tenían en la provincia?

_Sufrimos situaciones extraordinarias. La emergencia hídrica y la crisis del mercado interno. Dimos batalla con todo lo que pudimos para enfrentar esta situación y ganar tiempo. La provincia no maneja la macro pero trata de ayudar con medidas contracíciclicas. También avanzamos en el estímulo a procesos de integración vertical y agregado de valor. El maíz de Argentina debe irse caminando y acá lo exportamos como grano. Nosotros tenemos una concepción del Estado, en la que el gasto público es una inversión. Mientras el gobierno provincial cree en el desarrollo, la inversión y la infraestructura social y productiva, la innovación, la macro va en un sentido diferente: reduce impuestos y masa coparticipable, achica el gasto y frena la economía. Así entramos en un cuello de botella muy difícil. Y nos queda la problemática de la inflación frente al poder adquisitivo. La caída del mercado interno nos complica y ese desacople impacta financieramente en Santa Fe.

_¿Cuáles son las perspectivas para 2017?

_Reactivación hubo en el sector agroexportador, pero no alcanza par revertir la situación del resto de la provincia. Hay mejores perspectivas en maquinaria agrícola y en servicios en el campo, aun con los problemas de concentración y ausencia de desarrollo local. Es importante que crezca ese sector. Al resto de los sectores los veo complicados. Ya el segundo semestre se trasladó a principios del año que viene. Esperemos que haya una reactivación.

_El Obsevatorio de Importaciones se presentó con Fisfe, FAA y gremios industriales. ¿Eso adelanta una alianza sectorial y territorial de confrontación con el actual modelo?

_Yo me siento muy orgulloso de la relación construida con estos dirigentes. Por eso digo que Santa Fe es distinta en su dirigencia. Este trabajo marca una visión de cómo se debe construir un modelo productivo en Argentina, basado en esas alianzas. Pongo un ejemplo: la inversión externa. Es clave para un proyecto de desarrollo, pero debe estar planificada y orientada dentro de un plan de desarrollo nacional. Convocarla si ningún plan puede traer problemas. Por ejemplo: ir hacia Estados Unidos, competidor directo nuestro en la venta a los países asiáticos, ¿es viable? ¿Qué le vendemos nosotros y qué ellos? Basta analizar qué le pasó a México en sus acuerdos con EEUU. Sin demonizar esa relación, estar en una actitud permanente de seducción para hacer un acuerdo de libre comercio con ellos, ¿realmente sirve? Soy un convencido de que hay que tener relaciones maduras con todos pero desde nuestra propia soberanía y una visión clara de lo que se busca. Nuestro partido en el mundo lo tenemos que jugar con el Mercosur porque frente a las potencias no existimos solos.

_Ud. encabezó discusiones públicas fuertes con funcionarios del gobierno nacional ¿Cómo se resuelven estas tensiones?

_No todo en el gobierno nacional es blanco y negro. Ni este ni el anterior. Hay funcionarios muy permeables para ponerse en sintonía con esta problemática y otros que no. Pero hay que ver cuál es la tendencia dominante. En el aspecto productivo, cuando se analizan las declaraciones y actuaciones del gobierno nacional se ve con preocupación que hay una ausencia del modelo de desarrollo. Me preocupan algunas visiones que intentan proponer para la Argentina el modelo australiano, basado en las ventajas comparativas naturales y las grandes empresa de agro en escala. Frente a eso, yo digo: ¿qué hacemos con los 15 millones de argentinos que sobran? ¿Desde qué lugar se dice que Argentina no puede ser una potencia industrial? El país tiene 40 millones de habitantes y Australia la mitad, Argentina tiene una tradición industrial, tiene condiciones para ser una potencia. No lo es por intereses dominantes y errores políticos. Pero el modelo de sustitución de importaciones construyó un país. Aquí falta un plan de desarrollo. El modelo australiano no va a poder resolver los tres problemas que nos dejo el modelo de valorización financiera en Argentina: pobreza, desempleo y distribución espacial desequilibrada. Tenemos que revertir ese proceso histórico abierto en el 76. Gran parte de la bicicleta financiera con las Lebac este año está generando una deuda enorme. Y eso no está gravado. Mientras Ingresos Brutos grava a todos.

_En Santa Fe ingresos brutos no alcanza a la agroexportación...

_Es un tema a debatir. En esta nueva ley tributaria va a haber avances para las pymes. Hay que esperar a que este tema surja. Va a haber noticias importantes para los pymes industriales. Pero la matriz tributaria nacional, la matriz financiera, de infraestructura, no esta orientada al desarrollo. Este país sigue fugando capitales. Hay que fortalecer el mercado interno. De lo contrario, hablar de pobreza cero será sólo un tema banal.

_¿Macri le cuestionó a Lifschitz su presencia en el gabinete?

_Dejemos que eso lo responda el gobernador. Yo creo que el gobernador hace la síntesis política de un gobierno. A mí me toca hacer la síntesis política del Ministerio de Producción. Soy un hombre de diálogo, abierto. Pero cuando se juegan las convicciones y hay que elegir, soy contundente. A la hora de definir desde la convicción política el lugar que tengo que ocupar trato de equivocarme lo menos posible y no negociar.

_Frente a estas situaciones, ¿siempre tuvo el respaldo de Lifschitz?

_Se ha visto claramente que esto fue así. En once meses actuamos a la altura de la circunstancia en la emergencia hídrica, el Observatorio de Importaciones; debatí públicamente varios temas que hacen a lo económico y productivo. Y lo hice con toda libertad y apoyo del gabinete. Insisto en que la política tiene que recuperar la ética de las convicciones. Es cierto que en este año tuve momentos de fuerte confrontación y me hago cargo de esto. Si el costo de defender al mercado interno, a los trabajadores, a la geografía económica de la provincia y al entramado productivo del interior es tener una imagen confrontativa, me hago cargo de eso.

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