La ciudad
Martes 29 de Noviembre de 2016

Los taxistas cifran en las despedidas del año un "respiro" ante la caída de viajes

Dicen que el 2016 fue muy duro y que cambian "tarifa por trabajo". Desde estos días y hasta enero confían en hallar un alivio "temporario".

El fin de semana largo funcionó como una pequeña muestra del escenario que enfrentan los taxis por la caída de viajes: la lluvia del sábado vació las calles incluso durante la noche y recién el domingo hubo un repunte de la actividad, producto de que empezó la época del año en que proliferan las despedidas, graduaciones y agasajos empresarios. Pero ayer, feriado, volvió la malaria. "Anduve toda la mañana para levantar un solo viaje", graficó el titular de la Asociación de Titulares de Titulares de Taxis (Atti), Mario Cesca, convencido de que "hoy por hoy" se cambia "tarifa por trabajo". Es tan fuerte la crisis, aseguran, que el tesorero de la cámara Catiltar, José Iantosca, se ilusiona, en clave de ironía, con la posibilidad de que "durante enero y febrero los rosarinos no salgan de vacaciones y al menos cada tanto tomen un taxi". Los choferes coinciden: "En esquinas clave como la de los shoppings tenés colas de 10 o 15 autos esperando pasajeros", sostuvo el secretario adjunto del gremio, Horacio Yannotti.

El panorama que pintan tanto los dueños de los taxis como los peones que los conducen es crítico. Aseguran que la caída de un 30 por ciento en los viajes que se desencadenó durante enero pasado nunca repuntó.

"El parate con el trabajo arrancó por entonces, pero no levantó nunca más y duró todo el año", afirmó Cesca.

Para el dirigente, pese a que la última actualización de la tarifa (de poco más de un 30 por ciento), en mayo pasado, quedó muy por debajo del 65 por ciento de "atraso" con el que venían, un nuevo incremento en los valores por ahora sería "impensable".

"La verdad es que hasta la apertura de las próximas paritarias no podemos pedir absolutamente nada: estamos cambiando tarifas por trabajo.

Cesca analizó el movimiento de taxis de los últimos tiempos y afirmó que durante la semana la actividad es mínima e incluso los viernes y sábados "vienen muertos".

"La gente dejó de salir masivamente", dijo.

Durante el último fin de semana largo, por ejemplo, el viernes "hubo un poco de movimiento, el sábado nada y el domingo se dio una situación excepcional: con una flota "reducida a su mínima expresión" (porque muchos titulares no salen y ese día algunos ceden la explotación del auto a sus choferes), pudo haber una demanda al límite por la cantidad de festejos como despedidas y graduaciones.

Sin embargo ayer, aseguró Cesca, la actividad volvió a ser un "desastre".

También Iantosca calificó laboralmente al 2016 como un "muy mal año" y aseguró que "hasta la semana pasada no hubo absolutamente nada de trabajo". La "leve reactivación" que comienza a insinuarse, dijo, "un pequeño respiro, no pasa de ser la lógica y esperable" que se da siempre en proximidad de las fiestas, precedidas por graduaciones y encuentros entre amigos y compañeros.

"Pero aun así el sábado llorábamos", exageró, y "de lunes a jueves nos miramos las caras".

Escepticismo. Yannotti coincidió con las patronales. "Se siente mucho la crisis, esto no levanta", arriesgó, pese a que "ahora llegan algunas fechas clave que lógicamente levantarán un poco la demanda".

El gremialista aseguró, como Cesca, que se "resignan ingresos por trabajo", ya que si hoy se llegara a "levantar la tarifa directamente la gente no se subiría más a un taxi".

"Y esperemos a ver qué pasa durante enero y febrero", advirtió, convencido, como Iantosca, que la dificultad de muchos hogares para salir de vacaciones este verano podría ayudar a que la tradicional parálisis durante esa época del año se sienta un poco menos.

Triste, pero real, el hecho de que hoy la esperanza de trabajo para los taxistas pase por la resignación de las vacaciones entre los sectores medios.

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