El Mundo
Domingo 08 de Enero de 2017

Los sueños que Donald Trump y Ford destruyeron en San Luis Potosí

La promesa de 2.800 empleos y más de 10.000 indirectos ya no se hará realidad tras la cancelación de la nueva planta automotriz.

La voz corrió rápidamente esta semana en mensajes telefónicos y a los gritos entre compañeros de trabajo, de que la automotriz estadounidense Ford había cancelado su nueva planta de 1.600 millones de dólares en 285 hectáreas del desierto en el centro de México. "Cuando lo vi en el teléfono pues (pensé) «no, no puede ser»", dijo Higinio Salazar, un guardia de seguridad a cargo de registrar el tráfico que entra y sale del lugar y que esperaba tener trabajo por muchos meses. "Fue por órdenes del señor Trump", añadió con amargura.

   No fue así, pero aquí en la región de México donde se encuentran las plantas de ensamblado de automóviles se percibe que el presidente electo Donald Trump está cumpliendo su promesa de la campaña electoral de regresar los trabajos de manufactura a Estados Unidos, incluso antes de ocupar la Casa Blanca.

   Las autoridades estatales de San Luis Potosí se habían enterado no mucho antes de Salazar que la promesa de unos 2.800 empleos directos y más de 10.000 indirectos a través de la cadena de aprovisionamiento de la automotriz estadounidense Ford no se haría realidad. El secretario de Desarrollo Económico, Gustavo Puente Orozco, dijo que Ford informó a las autoridades mexicanas apenas una hora antes de que el director general de la automotriz Mark Fields hiciera el anuncio el martes por la mañana.

Demanda

   Puente dijo que Ford dejó perfectamente en claro que era una "cancelación definitiva" de los planes de construir la fábrica. "Principalmente lo que nos comentaron fue un tema de mercado", dijo Puente. Hablaron de una "recaída en la demanda" del Ford Focus, el vehículo que pensaban construir en la planta de San Luis Potosí.

   Con la caída de los precios de los combustibles, los estadounidenses prefieren vehículos más grandes y el Focus es víctima de esa tendencia. Fields dijo que seguirán produciendo el Focus en una planta en Hermosillo, México, y que invertirán 700 millones en una fábrica existente en Michigan que produce vehículos eléctricos, híbridos y autónomos.

   Sin embargo, la planta de San Luis Potosí había avanzado más allá de la etapa de planificación. Había grandes esperanzas en que la tercera planta automotriz en el Estado —General Motors produce los pequeños vehículos Aveo y Trax desde 2008 y la nueva planta de la alemana BMW prevé iniciar operaciones a principios del año 2019— mantendría la tasa anual de crecimiento del Estado mexicano muy por encima del promedio nacional.

   Los esqueletos metálicos de la planta habían empezado a aparecer, junto con carteles que indicaban dónde estaría cada sector, desde "estampado" hasta "depósito". Ford había contratado a medio centenar de trabajadores, que realizaron su capacitación pagada por el gobierno mexicano.

   El miércoles, Fernando Rosales Ortuño, que vende mangueras hidráulicas para la compañía Parker, recorría el perímetro con el celular pegado al oído, tratando de lograr que se llevaran su remolque: una tienda portátil instalada para atender las grandes máquinas que preparaban el lugar. Esperaba que cuando la planta iniciara operaciones, sería su nuevo cliente. "Nos cayó como balde de agua fría", dijo Rosales. "Todos aquí esperábamos un gran crecimiento en el estado y la región también".

Dependientes

   Los cuatro Estados contiguos de San Luis Potosí, Querétaro, Aguascalientes y Guanajuato tienen siete plantas de ensamblado ya en operaciones o que lo estarán en los próximos dos años. A su alrededor hay unos 800 proveedores de autopartes mexicanos, dijo Puente. En San Luis Potosí, entre 50.000 y 60.000 empleos dependen de la industria automotriz.

   En la plaza central de Villa de Reyes, la gente comentaba el miércoles último que la cancelación afectaría sobre todo a los jóvenes. El jubilado Ignacio Segura Rocha dijo que menos personas emigran a Estados Unidos porque la frontera se ha vuelto más peligrosa y difícil que en 1977 y 1978, cuando él la cruzó buscando una mejor vida en el país del norte. La industria automotriz es una buena alternativa para los chicos que crecen en los ranchos aislados de la región. "Ya estaban con la ilusión que iban a ir allí y a último momento ya no hay nada", lamentó. El obrero de la construcción J. Refugio Waldo Contreras sostuvo que Trump ponía a los mexicanos en una situación imposible. "Este presidente, este Trump, no quiere gente allá, ¿entonces dónde los va a mandar? ¿Y no quiere abrir trabajo acá?", se preguntó. "¿Entonces, nos va a cerrar las puertas?" Con todo, no faltaron algunas expresiones optimistas. Contemplando los enormes camiones que se llevaban los bulldozers, el guardia Juan González dijo que el sitio donde se contruiría la fábrica de Ford no quedará vacante por mucho tiempo. "Si no son de los Estados Unidos, pueden ser de Japón, China, etcétera", dijo. "Esto va a seguir".

Otros mercados

   Jorge Alvarez, quien trabajó en las vías perimetrales del terreno durante más de cinco meses, dijo que su compañía ya le informó que trabajará en el aeropuerto de México, así que al menos él no se quedará sin empleo. Otra opción sería que México se vuelva hacia adentro y se concentre en desarrollar su mercado interno, dijo Roy Campos, presidente de la consultora Mitofsky en Ciudad de México. "Tarde o temprano, por la cercanía y por la frontera común, por las relaciones personales, las relaciones humanas, la relación México-Estados Unidos va a volver a ser igual de grande o más grande que antes", aseguró el consultor. "Así que mientras, desarrollar otros mercados puede ser muy benéfico para México".

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