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Sábado 29 de Junio de 2013

"Los seres humanos florecemos o marchitamos en términos de oportunidades educativas"

El economista Bernardo Kliksberg dijo que en la educación se juega el futuro del planeta. Invitó a pensar en términos éticos cómo se educa

"Los seres humanos florecemos o nos marchitamos en términos de oportunidades educativas reales". Esta es una de las tantas definiciones cargadas de un profundo sentido ético que, por más de hora y media, pronunció el economista argentino Bernardo Kliksberg. Fue durante la conferencia inaugural del XV Congreso de Educación Comparada que tuvo lugar en Buenos Aires, desde el lunes 24 y hasta ayer. Y para que no queden dudas, desde el vamos expresó: "No conozco un tema más importante para reflexionar que la educación, es donde se juega el futuro de nuestro planeta". La mayor parte de su disertación fue para interpelar las "falacias educativas", como aquella que sostiene que "el problema son los maestros".

Kliksberg tiene reconocimiento internacional por sus trabajos sobre pobreza y desigualdad, en especial en Latinoamérica. Es doctor en ciencias económicas, sociólogo y autor de 56 obras. Ha recibido más de una decena de Doctorados Honoris Causa de parte de universidades de todo el mundo, entre otras innumerables distinciones y títulos. Desde esa trayectoria, académica y moral, señaló a los mil asistentes de 80 países al congreso, que no era posible "reflexionar de educación sin reflexionar sobre el contexto". "Esa concepción —abundó— de analizar temas técnicos sin conectarlos con lo que pasa en los países es estéril".

Etica y educación. Varias veces citó al Papa Francisco. La primera de esas citas llegó para enmarcar desde dónde comenzar a entender los temas educativos: "El Papa termina de formular ante la FAO (la sigla en inglés de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) que para los pobres se puede y se debe hacer más. El Papa hizo un llamado a discutir de ética y de educación".

En ese afán de hacer entender desde dónde discutir la escuela secundaria, el currículum, la infancia, las nuevas tecnologías o la educación superior, por nombrar algunos de los temas abordados en el congreso, Kliksberg mencionó "los tres problemas centrales que afectan al género humano".

Agua y hambre. El primero en nombrar fue el agua. "Cada 15 segundos muere un niño en el planeta por falta de agua potable. Y como no se puede vivir sin agua, la toman contaminada", señaló y cuestionó las experiencias de privatización del agua en América latina, al considerar que "no puede ser tratada como una mercancía, es un derecho humano fundamental".

El hambre es el segundo gran problema que apuntó el economista: "Según la FAO 1.200 millones de personas tienen hambre en el planeta. El problema del hambre no es de producción de alimentos sino de acceso y precio".

Y el tercer gran problema lo ubica en las consecuencias que está produciendo "el capitalismo salvaje", que es "la mayor desocupación del género humano", donde "la preocupación son los jóvenes: hay 300 millones de fuera del mercado de trabajo". Entre otros casos nombró el de Italia, la octava economía del mundo con el 40 por ciento de desocupación juvenil.

"Es decir, la mayor parte del género humano está preocupada por dónde conseguir agua, cómo alimentarse y si va a conseguir un trabajo", resumió Bernardo Kliksberg, sobre el escenario en el que volvió a aconsejar tener presente en las distintas sesiones del congreso, organizado por Sociedad Argentina de Estudios Comparados en Educación (Saece), con los auspicios del Ministerio de Educación de la Nación, de la Universidad Nacional Tres de Febrero y de la UBA.

Falacias educativas. Con una extraordinaria capacidad oratoria, el economista continuó su conferencia invitando a desarmar la lógica que instalan algunas falacias sobre la educación.

"Discutir la educación solamente en términos de su virtud económica, es la primera falacia", dijo y subrayó: "La educación es un fin en sí mismo, antes que un bien económico". Y usó esta metáfora: "Los seres humanos florecemos o nos marchitamos en términos de oportunidades educativas reales". "La educación es la vía fundamental para que el ser humano viva la vida preocupado por el prójimo, es donde el otro me importa", continuó y alertó sobre las modelos educativos ligados a la competencia.

La segunda falacia que nombró es la de "analizar los problemas de educación fuera de contexto". Puso como ejemplo, la deserción escolar. Recordó entonces que en América latina las tasas de deserción en la secundaria son muy altas, pisan el 50 por ciento. Luego se preguntó ¿quiénes son los desertores? "Los desertores son los más pobres. Hay chicos que caminan 6 horas por día para conseguir agua. Y en América latina hay 11 millones de chicos de menos de 14 años que trabajan", definió.

"Hay mucha plata pero no se gasta bien. La culpa la tiene el que gestiona y parece que es un tema de eficiencia", citó Kliksberg como la tercera falacia educativa y más nombrada por los sectores más conservadores. Aquí señaló que se trata de un emprendimiento de todos, de trabajo conjunto "para hacer eficientes esos recursos".

La cuarta falacia la ubicó en el debate por la calidad. "Se dice que se ha aumentado el presupuesto pero la calidad es desastrosa", indicó y analizó que cuando se piensa en estos términos, es porque se lo hace en términos de mercado, de apoyo a las escuelas privadas de elites y arancelamiento de las universidades. El ejemplo más concreto de esta concepción es el modelo educativo chileno que desarrolló Pinochet.

El resultado de esos modelos es que "sólo las élites van poder educarse y las universidades serán sólo para pocos". "Contra eso protestan hoy los estudiantes chilenos. Lo que piden es calidad para todos", recordó el economista y de manera oportuna invitó a los especialistas del mundo reunidos en el congreso a valorar la universidad pública, gratuita y para todos en las que en ese momento estaban reunidos. Las sesiones se dieron en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.

Definió que "la preocupación es cómo se eleva la educación para todos. Cuando se piensa así, se piensa entonces en programas exitosos, como el Plan Ceibal de Uruguay y el Conectar Igualdad en Argentina. Eso mejora la calidad, no es mágico pero mejora".

La quinta falacia que mencionó tiene estrecha relación con la anterior: la prueba Pisa (sigla en inglés del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico- Ocde). "Es el elemento de reserva de las élites. Si no se está en un lugar destacado en las prueba Pisa se está out", ironizó el educador para explayarse en el cuestionamiento mayor a esta prueba internacional: "Pisa mide matemática, lectura, ciencias naturales, todo eso es muy valioso. Pero Pisa no mide lo más importante de todo: si formamos buenas personas, en valores éticos, en solidaridad".

"¿Qué hace un niño Pisa cuando ve a alguien que está pidiendo ayuda? Saber eso es lo más importante de todo", añadió.

Libros. Durante toda su presentación Kliksberg aludió a muchos ejemplos concretos y datos reunidos en especial en sus dos últimos libros: "Etica para empresarios" (Ediciones Etica y Economía) y otro que presentó esta misma semana, editado por el Ministerio de Educación de la Nación y la Unesco, que responde al Programa "Valores éticos para mejorar la calidad de la secundaria".

La sexta falacia se basa en la presión que ejercen los organismos internacionales sobre los países y que se sintetiza en esta expresión: "Nosotros queremos financiar planes pero en primaria, las universidades deben ser aranceladas".

"Aquí hay que cuestionar la lógica sobre a quiénes se les asignan los recursos", enfatizó el educador para cuestionar: "¿Vamos a ser tan suicidas de dejar de financiar la universidad en pleno siglo XXI?" En su opinión, el cuestionamiento debe orientarse a cuánto se destina a las cosas no indispensables como el cigarrillo o las armas.

Una de las frases más escuchada de analistas y organismos internacionales es: "El enemigo es el maestro" o "Los problemas son los sindicatos de maestros". Esta idea Kliksberg la menciona como la séptima falacia. "Una vez que se dicen esas frases enseguida se citan los ejemplos de Finlandia o Corea del Sur, donde la inversión en salarios es mayor y existe la profesión de maestro. Mientras que más de la mitad de los maestros en América latina tiene otro trabajo, porque los salarios son muy bajos", analizó y sumó las condiciones en las que enseñan. "Cuando las condiciones se cambian el potencial de los maestros también cambia", opinó.

Al final de la presentación, Bernardo Kliksberg dijo que el debate de fondo está en la ética y en la democracia. Y se preguntó: "¿Hay esperanzas? Claro, si la educación no nos salva no nos salva nadie. Estoy lleno de esperanzas".

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