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Sábado 17 de Diciembre de 2011

Los secretos de un institución sin deserción escolar

Si bien Pilar y Leonel nunca faltaron a la primaria, la directora de la Escuela 642, Graciela Rossi, asegura que en esa comunidad educativa no tienen mayores problemas de inasistencias, que no hay deserción ni desgranamiento escolar.

¿Y cuál es el secreto? Además de ser una escuela de pocos alumnos, 161 en total entre el 1º y el 7º grados, para la directiva una de las principales razones que aseguran la permanencia de los chicos es “el estrecho vínculo que se establece con la familia”.

Lo explica de una manera muy gráfica: “Somos una comunidad chica, nos conocemos todos, si pasa algo enseguida lo sabemos. Hay una estrecha relación entre escuela y comunidad, la escuela es el centro cultural, educativo del pueblo”.

“Por ejemplo, el otro día me llamó una mamá a las 8.15 de la mañana y me pregunta: «Gachi, se nos hizo tarde, ¿puedo mandar al nene a la escuela?». Cómo le voy a decir que no, si lo que nosotros queremos es que vengan, que están en la escuela aprendiendo”, comenta la directora.

Fiestas. Cuenta que las fiestas que organizan son siempre multitudinarias y de mucha participación, donde todos se suman a las tareas propuestas. “Hace poco hicimos la fiesta de la tradición con 300 asistentes, y más tarde la velada de fin de año con 700 personas”. También menciona que todo lo que se proyecta a nivel institucional, como planes corales o de lectura, siempre son extensivos al pueblo.

Enseguida recuerda que Los Cardos se fundó en 1928 y dos años más tarde la escuela primaria, la única del pueblo (también hay una secundaria). “Imaginate ya tenemos cuatro generaciones que han pasado por estas aulas”, destaca Rossi.

Allí no lidian con las problemáticas propias de las escuelas urbanas como la inseguridad o los hechos de violencia. “No es que no tengamos ningún problema, pero además hay que sumar que aquí todos los días nos movemos con lo que llamamos «las dos R»: responsabilidad y respeto”.

Hablan las docentes. Graciela convoca para una foto grupal a las maestras, a la secretaria y porteras de la escuela. “Somos las que estamos todos los días”, argumenta sobre quienes considera son el sostén de cualquier trabajo colectivo, y que además han conocido desde siempre a estos chicos que culminan la primaria sin faltas.

“Yo tuve a Pilar y a Leonel en primer grado”, cuenta la maestra Alejandra Andreis que los recuerda como alumnos “muy capaces”. Se integran a la charla otras docentes que les dieron clases a los dos; y en general coinciden en esta capacidad que a lo largo de los grados han mostrado uno y otra. Claro, que alguna dirá que “a veces tuvimos que marcar algún que otro límite”, como algo necesario para acompañar el crecimiento.

Responsables. Además de Alejandra, están Marisa Gaido, Diego Bolatti, Marcela Compagnuci, Silvia Dichiara, Carina Cecorilli y Mariela Rullo. “Es verdad que no faltaron, también que son muy responsables, que participan en todo y tuvieron además la suerte de no haberse enfermado nunca”, dicen.

Llega una foto grupal que se fue armando de manera inesperada. Están la directora, las maestras y se agregan por pedido expreso de todos la secretaria Graciela Giovagnini y las porteras Mirta Cabral y Adriana Laurito. Adelante se paran Pilar y Leonel, luciendo por última vez el guardapolvo blanco.

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