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Sábado 22 de Febrero de 2014

Los secretos de la arveja, una legumbre que viene prendiendo fuerte en la región

Así como es clave pensar que el frío llegará para paliar el calor agobiante que dejó este verano en el primer mes del año, también es esencial avizorar lo que va a ocurrir con los cultivos de...

Así como es clave pensar que el frío llegará para paliar el calor agobiante que dejó este verano en el primer mes del año, también es esencial avizorar lo que va a ocurrir con los cultivos de invierno para armar el próximo planteo agrícola.

Con ese objetivo Gabriel María Prieto, productor de legumbres en el sur de Santa Fe y jefe de extensión rural de Inta Arroyo Seco, analizó las claves de producción para el cultivo de arveja y el horizonte que se está formando en el mercado de legumbres.

La arveja es una especie que, como todas las leguminosas, puede mediante la simbiosis con una bacteria del aire, fijar nitrógeno. El aire tiene 78 por ciento de nitrógeno que no está disponible para las plantas comunes, y solamente para este tipo de especie leguminosa que tiene esa capacidad de tomarlo gracias a la asociación con una bacteria, el rizobium, dándole características especiales al cultivo, al igual que la soja. Es un cultivo de ámbito de crecimiento indeterminado. Una de sus características principales es que superpone la etapa de crecimiento vegetativo con la reproductiva: esto le da una mejor estrategia para sortear los eventos desfavorables desde el punto de vista climático, básicamente, o de plagas.

Las variedades de arveja cultivadas son de ciclo corto, y se siembran desde principios de julio hasta mediados de agosto como fecha límite. En ese sentido, es un cultivo de invierno que va a ocupar el suelo en la misma época que lo ocupan los cereales como el trigo, la cebada o la avena.

"No es un cultivo que, desde el punto de vista de sus características, reemplace al trigo. Podemos decir que en la secuencia de cultivos la arveja se complementa con el trigo o mejor dicho, en un esquema de rotación, el trigo tiene un rol fundamental al igual que la arveja. La idea es que convivan como cultivos de invierno", dijo Prieto.

POR QUé ARVEJA. Si bien no es algo tan común, históricamente se hizo arveja en la zona de Rosario, norte de Buenos Aires y este de Santa Fe. Eso es lo que cuenta la historia, pero "lo que pasó luego es que a partir de los problemas comerciales que tuvo el trigo, los productores fueron viendo alternativas comerciales y allí salió de la galera la arveja", precisó el especialista.

Así, el cultivo se extendió a otras regiones como centro de Santa Fe, este de Córdoba, Entre Ríos, centro de Buenos Aires, sudeste de Buenos Aires. Y los resultados no fueron nada malos, por lo que los productores empezaron a adoptar el cultivo.

Sin embargo, "estamos hablando de un cultivo que a nivel país tiene entre 100 y 125 mil hectáreas, no mucho más que eso. Si lo comparamos con las 19, 20 millones de hectáreas de soja, es insignificante", agregó. A la hora de analizar las posibilidades concretas que tiene el país para insertarse en el mundo como proveedor estratégico de legumbres secas, el especialista del Inta consideró que "Argentina tiene un rol estratégico que no lo tiene otro país del mundo".

"¿Por qué?, se preguntó Prieto y señaló que esto es así "porque el gran productor del mundo, que es Canadá, si hace arveja, no puede hacer otra cosa. Canadá cultiva la arveja en su verano, el que coincide con nuestro invierno, es decir, que todo se está produciendo prácticamente en la misma época del año. Y nuestro país, por la cuestión climática, un invierno más benigno- puede en cambio producir arvejas en invierno y luego, en verano soja o maíz, con muy buenos resultados", puntualizó.

Esto, a diferencia de lo que sucede cuando se siembra trigo, con el que los cultivos de segunda pueden rendir algo menos que los de primera, en el verano, según aclaró Prieto. Una soja de segunda sobre trigo está en un 20, 30 por ciento menos, que la soja de primera. En cambio, los lotes de soja de segunda, sobre legumbres están rindiendo prácticamente lo mismo que la soja de primera.

Por otra parte, los maíces de segunda o maíces tardíos van a rendir con menor potencial que los maíces de primera pero con mucha mayor estabilidad.

"Esta campaña prometía muy bien para el maíz de primera y la sequía y los calores de diciembre mocharon ese pico de rendimiento que se esperaba obtener y quedó nada más que en promesas", dijo Prieto.

Los maíces de segunda tienen una gran estabilidad y un excelente rendimiento, a lo largo de los años.

BALANCE DE CAMPAÑA. En el ciclo que finalizó en noviembre - diciembre, a la arveja le fue mejor que antes. Prieto describió la anterior campaña como "un verdadero desastre, motivado por el exceso de agua" y señaló que si bien en 2013 le fue mejor, el rinde estuvo lejos de lo que es el promedio histórico para grandes zonas productoras de legumbres. El asesor acusa rendimientos de entre 500 y 1.000 kilos en lo que es centro de Santa Fe. Para el sureste, entre 1.000 y 1,500 klilos, hasta 2000 kg, mientras que al norte de Buenos Aires, entre 2.000 y 3.500 kilos y en el sudeste de Buenos Aires, se obtuvieron entre 3.500 y 4.000 kilos. "Nosotros tuvimos una sequía muy marcada desde el 9 de julio hasta el primero de noviembre y eso afectó fuertemente los rendimientos de estas legumbres", recordó Prieto.

¿Por qué afectó más a las legumbres que al trigo? "Porque las arvejas y en general todas las legumbres tienen un sistema radicular más superficial que el trigo. Este tiene la capacidad de ir a buscar agua hasta los dos metros de profundidad del suelo y la arveja solamente hasta un metro. Cuando se secó ese tramo de suelo, a la arveja le deprimió mucho el rendimiento", explicó Prieto,

Proyecciones. Las previsiones para el próximo ciclo son aún inciertas. "Esta campaña vamos a ver a cómo termina el ciclo. Los productores están esperando un aumento de precio. Por tanto, no ofrecen la mercadería", señaló Prieto.

Pero hacia adelante, lo cierto es que "cuando el productor ve que la arveja tiene un rol en las rotaciones que le permite tener un doble cultivo, ya sea con maíz o con soja, muy exitoso, poco a poco lo va incorporando", agregó.

Al mismo tiempo, la Argentina ya está pisando en los mercados internacionales, ya está siendo mencionada en diversos foros y organizaciones de productores, fundamentalmente de Canadá. "El resultado de Argentina tiene algún peso en lo que es la expectativa del mercado así que entendemos que poco a poco eso se va a ir incrementando", agregó.

Para dimensionarlo, Prieto brinda algunos números: "En el año 2006 se exportaban en la Argentina aproximadamente 22 mil toneladas, en 2012 se llegaron a exportar 127 mil toneladas, es decir, que la exportación realmente viene creciendo año tras año y esto es mérito no solo de los productores sino de todas las organizaciones, cooperativas y empresas de primera línea que están saliendo a ofrecer estos productos al mercado", dijo el especialista.

Prieto aclaró que la arveja no se vende como soja, como un commoditie que se carga en un buque, en una bodega y luego se recibe y se muele. Por el contrario, "a la arveja hay que sacarla y es un producto donde es condición sine qua non obtener calidad, esmerarse en el proceso de clasificación, limpieza, tamaño, color, etcétera", dijo.

Son parámetros de calidad que hay que cumplir. El precio, por otra parte, surge de una negociación: hay una oferta y demanda puntual asociada a cada nivel de calidad, por cada país, y comprador. "Aquí no hay una bolsa como Chicago que va a dar un precio de referencia, esto es oferta, demanda y calidad", resumió Prieto y alegó que el primer paso para obtener calidad es tener una semilla cuya genética sea la adecuada.

Según el experto, si bien la Argentina no la tiene, ya empieza a haber indicios de eso, ya hay registro de gente que está introduciendo variedades nuevas, de Europa (Francia, concretamente) o de Australia "y eso nos va a permitir tener mejor calidad de la que actualmente estamos teniendo y muchas más posibilidades para este cultivo que crece exponencialmente", finalizó.

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