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Viernes 02 de Diciembre de 2016

Los Rolling Stones regresan al primer amor y lanzan el disco "Blue & Lonesome"

Tras once años sin editar un disco de estudio, el grupo regresó con "Blue & Lonesome", un álbum que rescata sus raíces negras con versiones de doce clásicos del blues.

Los Rolling Stones decidieron volver al primer amor. Después de once años sin sacar un disco de estudio, Mick Jagger y compañía regresan hoy a las bateas con "Blue & Lonesome", una colección de 12 clásicos del blues mayormente grabados en vivo en el estudio, canciones que llevan la firma de grandes como Little Walter, Jimmy Reed y Howlin' Wolf. Es el primer álbum de la banda en no tener ninguna canción original de Jagger-Richards, porque incluso su debut tenía un par de intentos de componer. Grabar "Blue & Lonesome" fue fácil: llevó apenas tres días. "Se hizo solo", según contó Keith Richards. Aunque, como señaló Ronnie Wood, también es el producto de "toda una vida de investigación".

El blues está en la génesis misma de los Stones. Y ellos se lo hicieron saber al mundo. A mediados de los años 60, la banda se las arregló para empujar su cruda versión de "Little Red Rooster", el clásico blues de Howlin' Wolf, hasta la cima del chart de singles de Gran Bretaña. Aparentemente, "Little Red Rooster" sigue siendo, al día de hoy, el único blues tradicional que logró alcanzar el número uno en Inglaterra.

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<div>Sonrientes. El grupo decidió grabar temas de los músicos que los inspiraron en sus comienzos.   </div>
Sonrientes. El grupo decidió grabar temas de los músicos que los inspiraron en sus comienzos.

"Es una locura", dice Mick Jagger cinco décadas después, en declaraciones a la revista "Rolling Stone", ponderando aquel logro. "Es una locura. Aquello fue algo raro, porque en ese momento podríamos haber hecho cualquier cosa y hubiera llegado al número uno. Esa era la idea", agregó. Como sucede con todas las grabaciones tempranas de blues de los Stones, Jagger dice que "Red Rooster" fue hecha "por amor". "Eramos chicos, y estábamos haciendo proselitismo. Los Beatles, hasta cierto punto, hacían lo mismo: hablaban de la música que les gustaba, que siempre era soul", comentó.

La música de los Stones estaba arraigada en sus influencias con más firmeza, y fueron más lejos para honrarlas. En mayo de 1965 forzaron al programa de TV norteamericano para adolescentes "Shindig!" a recibir al mismísimo Howlin' Wolf, con los Stones sentados a los pies del trajeado hombre de 55 años mientras se desganitaba con "How Many More Years", saltando y generando por sus propios medios algunos gritos adolescentes. "Cuando esos discos salieron —dice Jagger— fueron, de alguna manera, para esa audiencia, música pop. Se pasaban de la misma manera que hoy pasaríamos a Kendrick Lamar. Para mí, si sacás los géneros por un minuto, todo es música pop", aseguró.

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Grabar "Blue & Lonesome" fue rápido, pero descifrar cuándo y cómo lanzarlo fue más difícil. "Le dije a la discográfica: Si quieren pueden hacer de esto música pop. ¿Es vendible?", preguntó Jagger. El disco salió de unas sesiones que, se suponía, iban a ser para un LP de canciones originales de los Stones, todavía en una etapa temprana. El cantante se preguntaba si debían esperar a completar ese y lanzarlos juntos. Pero por otro lado, la última vez que los Stones completaron un disco de estudio fue en 2005, con "A Bigger Bang". "La discográfica probablemente dijo: «Bueno, el otro disco nunca va a salir. Podríamos sacar este»", comentó Jagger, retorciendo sus labios en una sonrisa enorme. "No los culpo. Yo probablemente hubiera hecho lo mismo", admitió.

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De los años 50. Los temas de "Blue & Lonesome" proceden en su mayoría de mediados de la década de 1950. Fue el gran momento bisagra del blues eléctrico de Chicago: una modernización, urbanización y amplificación de la música del sur profundo de Estados Unidos. "Esos tipos estaban inventado algo, ni más ni menos —dice RichardsEM_DASH. No tenían de qué agarrarse, apenas esas guitarras y amplificadores nuevos. Iban a tientas. Es un período muy particular del blues con el que nos podemos identificar, porque uno nota que se daban ánimo mutuamente sin saber bien a dónde iban".

"Los sonidos cambiaron y lo que nos entusiasma y nos excita ahora ya no es lo mismo", reconoció Jagger. "Cambió todo en la música, pero el blues sigue teniendo algo realmente poderoso. A mí me gusta toda la música, y sigo escuchando blues", aseguró. De hecho, todas las canciones que ahora integran "Blue & Lonesome" eran temas que Jagger tenía en su iPod.

Jagger dice que el álbum es un "ejercicio de sprezzatura", un término que implica esconder un enorme esfuerzo de virtuosismo detrás de una apariencia de despreocupación. "Hay que concentrarse pero sin que termine sonando forzado. Al elegir los temas pensaba en los tempos, tonalidades, en las emociones de cada canción. Pero lo más importante era que me volaran la cabeza, que me entusiasmara tocarlas", afirmó.

Lo más raro de "Blue & Lonesome" es hasta qué punto Jagger y Richards se pusieron de acuerdo. Los dos —actualmente en su cuarto año de tregua después de que algunos comentarios cáusticos en la autobiografía de Richards estuvieron a punto de descarrilar la reunión para festejar el 50º aniversario de la banda— están realmente entusiasmados sobre este revival. Desde afuera, el proyecto podría parecer algo de Richards, el tipo de movida retro que él podría favorecer, mientras que el Jagger imaginado por los fans presionaría a los Stones a trabajar con, por ejemplo, The Chainsmokers. El cantante dice que el estereotipo no es completamente erróneo pero que, en este caso, "todos nos involucramos de igual manera. Yo estaba tan involucrado como cualquier otro".

"Este es el mejor disco de todos los que hizo Mick Jagger", agregó Richards, que siempre ha sido un admirador de la forma tan emotiva de Jagger de tocar la armónica, y que se luce en el nuevo disco. "Era ver al tipo disfrutar eso que realmente puede hacer mejor que nadie", opinó. "Y también la banda no es tan desastrosa", añadió entre risas.

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Una visión propia. Incluso después de que la primer ráfaga de covers se apaciguó, los Stones nunca dejaron de tocar blues viejos. Sin embargo, en 1968, Jagger le dijo a "Rolling Stone" que la banda siempre había tenido la intención de moverse más allá del blues. "¿Qué sentido tiene escucharnos a nosotros tocar «I'm A King Bee» cuando podrías escuchar a Slim Harpo?", se preguntó. Pero, en su mejor forma, los Stones no eran una mera imitación de sus inspiraciones. Incluso los fans del blues los miraban de reojo por tocar temas de Chuck Berry en sus primeras actuaciones.

Esa irreverencia le dio peso a su visión del blues. Su versión frenética de 1964 del "I Just Want To Make Love To You" de Muddy Waters le debía mucho de su enfoque a Bo Diddley, una mezcla fresca que ayudó a engendrar el rock de garage. Los Stones tampoco lograron sacar "bien" el riff de "Little Red Rooster": lo tocaban más parecido a "Manish Boy" de Muddy Waters, mientras que también tomaban cosas de la prolija versión soul de 1963 de Sam Cooke.

En 2016, Jagger al fin estuvo listo para reconocer que Los Rolling Stones tienen algo para agregarle a esta música. "La cosa con el blues es que cambia en incrementos muy pequeños. La gente reinterpreta lo que sabe", observó. "Elmore James reinterpreta los punteos de Robert Johnson, igual que Muddy Waters. Así que no digo que estemos haciendo los saltos que ellos hacían, pero no podemos evitar reinterpretar esas canciones", comentó.

Y apareció clapton. En diciembre pasado, los Stones se reunieron en los estudios British Grove de Mark Knopfler, en el oeste de Londres, para comenzar a trabajar en un grupo de canciones originales. El estudio de Knopfler es hermoso, equipado con una mezcla de equipos modernos y antiguos, con techos altos y pisos relucientes de madera rubia. También era un ambiente totalmente extraño para los Stones.

"Yo conozco a Los Rolling Stones", dijo Richards. "Yo sé que grabar música nueva en una habitación que no les resulta familiar... Eso a veces puede llevar semanas hasta que la habitación se amolde", señaló. Así que Richards le dijo a su compañero guitarrista Ronnie Wood que aprendiera el apocalíptico lado B de 1965 de Little Walter, "Blue And Lonesome", como un potencial rompehielos.

Para el segundo día en British Grove, Richards sentía que su predicción se convertía en realidad. "Esta habitación está peleándose conmigo. Esta peleándose con la banda. El sonido no está llegando", pensó. Entonces sugirió "Blue And Lonesome", Jagger desenterró una armónica en la nota correcta y la banda arremetió con dos tomas rápidas. "De repente la habitación obedeció y algo pasó: un sonido surgió y era realmente bueno", recordó.

En las sesiones de grabación de disco también apareció un invitado especial, y de pura casualidad. Eric Clapton estaba grabando su propio disco en los estudios de British Grove, donde estaban los Stones, y el primer día se asomó por el espacio de Jagger y compañía. El guitarrista, que había visto a los Stones dando shows de blues cuando era un adolescente, estaba sorprendido. "Eric entró y tenía la misma reacción que cualquier fan hubiera tenido", dijo Don Was, el coproductor del disco. "Estaba anonadado de estar tan cerca de algo tan icónico y potente. Tenía esa mirada genial en su rostro", agregó. La banda le pidió a Clapton que improvise en dos canciones, y terminó tomando una de las guitarras de Keith Richards, una Gibson semivacía, en lugar de las Stratocasters que ha tocado post setentas. Al final de "I Can't Quit You Baby" se puede escuchar cómo los Stones aplauden a Clapton.

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