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Domingo 11 de Enero de 2015

Los riesgos de sumar policías como sea

La primera semana del año llegó bastante movida para los rosarinos, y en un año electoral se descuenta que la virulencia irá in crescendo al ritmo de los cierres de listas y lanzamientos de candidatos.

El viejo apotegma que reza que en verano no pasa nada, sin dudas comenzó a tener los días contados. La primera semana del año llegó bastante movida para los rosarinos, y en un año electoral se descuenta que la virulencia irá in crescendo al ritmo de los cierres de listas y lanzamientos de candidatos.

   Entre los temas que más desvelan a los vecinos, la inseguridad sigue encabezando todos los ránkings. Y el 2015 debutó con una novedad bastante inquietante: la partida de las tropas de Gendarmería de la ciudad.

   Su reemplazo es la flamante Policía de Acción Táctica (PAT), una fuerza formada por 750 miembros que el domingo pasado tuvo un bautismo de fuego que siembra más dudas que certezas sobre los resultados de su accionar.

   Tres de sus integrantes y dos del Comando Radioeléctrico fueron pasados a disponibilidad: perseguían a un ladrón en Ayacucho y bulevar Seguí y en su carrera un joven de 23 años cayó fulminado por un disparo en el cráneo.

   La infortunada víctima lavaba el auto cuando los policías irrumpieron en escena efectuando disparos en su intento por atrapar al delincuente. Sus familiares están convencidos de que la bala que lo mató es de la policía. El informe preliminar de la autopsia reveló que las heridas mortales fueron provocadas por proyectiles de calibre 9 milímetros (los que usa la policía). Al ladrón, en tanto, se le secuestró un revólver calibre 22 largo.

   Dos días después de este lamentable hecho, el senador nacional por Santa Fe, Rubén Giustiniani, fue lapidario. Dijo que “la policía local no está aún en condiciones de reemplazar a la Gendarmería en la ciudad” y pidió por el regreso de las fuerzas federales.

   Más allá de la chicana política que puede motivar las declaraciones del senador (su sector perdió las internas del socialismo con Antonio Bonfatti y desde allí la grieta en el partido dejó de ser un secreto a voces para volverse descarnada ), el accionar de la PAT genera temor.

   Hace unos meses, varios integrantes de esa fuerza le contaron a La Capital que patrullaban bulevar Oroño prestándose los chalecos antibalas, que muchos hacía meses que no volvían a sus ciudades (la mayoría son del norte de la provincia) porque el escaso tiempo de franco no les permitía viajar tantos kilómetros y que conocían muy poco la ciudad.

   Es muy común verlos en pensiones del macrocentro, donde comparten el alquiler de una pieza entre varios.

   La presencia de los gendarmes le había dado al gobierno provincial el tiempo necesario para terminar de formar a estos jóvenes policías. A juzgar por cómo procedieron el domingo pasado, todo indicaría que la formación no sería la más adecuada.

   El jefe regional del Nodo 4 de Policía, José Luis Amaya, destacó esta semana que “es de sentido común que la persecución de un delito no puede hacerse a costa de poner en riesgo la vida de terceros”.

   Y si de sentido común se trata, ¿habrá imperado a la hora de decidir que cadetes con un año de formación patrullaran las calles? En agosto del año pasado, los docentes del Instituto de Seguridad Pública (Isep, el lugar donde se forman los policías) denunciaron serias falencias e improvisación en la formación de los agentes.

   Cuesta creerlo, pero hasta admitieron que las prácticas de tiro se daban de manera “virtual”. Una especie de Counter Strike (famoso video juego bélico) con en el que les enseñaban cómo disparar.

   Si la inseguridad se combate sumando efectivos a como dé lugar, todo indica que el remedio empieza a jugarle una carrera a la enfermedad para ver cuál es más grave.

   En Rosario hay 2 mil jóvenes armados patrullando sus calles. El domingo pasado un inocente quedó en medio de un tiroteo y murió. La profesionalidad en el ejercicio de la función policial parece estar ausente, y eso es alarmante.

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