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Viernes 10 de Junio de 2011

Los pros y contras de Binner

Hermes Binner aceptará mañana ser el candidato presidencial del socialismo tal como se lo pedirá desde el primero hasta el último de los congresales reunidos en el hotel Bauen de la ciudad de Buenos Aires.

La decisión de Binner es una apuesta de máxima del Partido Socialista, atento a un contexto que hasta último momento trató de impedir que se lleve a la práctica. Diversos factores de poder mediáticos repiquetearon con que una candidatura a presidente del líder del PS sería meramente testimonial y con el único afán de restarle votos a la fórmula compuesta por Ricardo Alfonsín-Javier González Fraga. Esa lectura se completa con la idea de que el kirchnerismo estableció nudos subterráneos en la relación con el gobernador de Santa Fe destinados a darle aire a la candidatura.

La funcionalidad de la postulación de Binner es una especulación teórica, aún sin sustentos prácticos. Pudo leerse en ciertas encuestas que la composición del voto al socialismo en la provincia de Santa Fe determinaba también carácter cruzado respecto a la intención de sufragar por Cristina Fernández de Kirchner en los comicios nacionales. La candidatura de Binner a la Jefatura de Estado podría menguar ese caudal de votos hacia el oficialismo, en una muestra de lo que también podría acontecer en Córdoba con los votantes de Luis Juez.

En la ciudad de Buenos Aires también existe un terreno progre refractario a la Casa Rosada que votará por Fernando Pino Solanas para la Jefatura de Gobierno y que Binner intentará atraer hacia su redil.

Pese a los vientos de tormenta que se levantan desde el radicalismo hacia los socialistas por haber osado alejarse de un frente electoral, la decisión de Alfonsín por convocar al economista González Fraga terminó de darle a Binner cierto margen de potencialidad “progresista” a la hora del mercadeo electoral. Rápido de reflejos, el gobernador se aseguró la continuidad del Frente Progresista en Santa Fe pese a los pronósticos de ruptura que salieron de propia boca del presidente del bloque de senadores radicales, Gerardo Morales.

La compañía de Margarita Stolbizer en el binomio es lo que Binner desea desde un principio. Con ella intentará también salir a disputar una franja radical en la provincia de Buenos Aires, al fin el distrito clave a la hora de convertir en competitiva cualquier aspiración presidencial. Incluso en el 2009 la representante del GEN encabezó la lista a diputado nacional llevando en segundo lugar a Alfonsín. Ahora los negociadores socialistas deben tratar con nuevos compañeros de ruta (Proyecto Sur y el partido de Víctor De Gennaro) que también pujan por el segundo lugar en la fórmula.

Remontar la cuesta. La falta de tiempo real para instalarse a nivel nacional y hacer su figura más conocida, la ausencia de estructura referencial de cara a disputar palmo a palmo el voto desde Ushuaia a La Quiaca son los déficits apriorísticos de Binner. “Es una nueva etapa; tenemos que conversar con nuevos socios. Con los radicales nos entendíamos con sólo mirarnos, ahora empieza un camino que debe transitarse rápidamente. Es un salto hacia adelante con los riesgos que eso implica, pero lo otro (aceptar el frente con la UCR) era saltar hacia atrás”, graficó ayer una fuente calificada del socialismo.

Con gran voluntad política y respondiendo a su condición de militante, el gobernador santafesino arrojó la maleta de los condicionamientos y decidió subirse al tren que, por una vez, decidió pasar por la puerta de su casa.

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