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Sábado 21 de Junio de 2014

Los productores disminuyen el uso de la alta tecnología agrícola

La entidad testea la adopción tecnológica en insumo y proceso. Bajó del 47 por ciento al 37 por ciento entre 2010 y 2013.

La aplicación de tecnología agrícola desaceleró en los últimos dos años en el sector agropecuario, según un relevamiento realizado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Factores micro y macroeconómicos forman parte del menú de explicaciones, así como nuevos escenarios climáticos y agronómicos. Por caso, el recrudecimiento de las malezas resistentes parece haber influenciado en un pequeño retroceso del uso de la siembra directa.

Desde hace tres años, el departamento de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa porteña elabora el Relevamiento de Tecnología Agrícola Aplicada (Retaa), un estudio que mide la tecnología que se aplica en una hectárea, a nivel de insumo y manejo, en base a 62 variables. La lupa se pone en seis cultivos y se relevan 47 regiones del país.

Esteban Copatti, jefe del Panorama Agrícola Semanal (PAS) de la Bolsa de Cereales, describió cómo entre la campaña 2010/11, cuando comenzó el relevamiento, y la 2012/13, en que se realizó la última medición, se desplazan los planteos productivos hacia esquemas de mediana intensidad.

A nivel general, explicó, los planteos de alta tecnología eran aplicados por el 47 por ciento de los productores de la muestra en la campaña 2010/11. Esa proporción bajó al 37 por ciento en el último relevamiento. En cambio, se ensanchó el segmento de los que utilizan niveles tecnológicos medios, del 42 por ciento al 50 por ciento en el universo de las explotaciones medidas. También creció, del 11 por ciento al 13 por ciento, el porcentaje de planteos de baja intensidad.

Los niveles bajos de aplicación de tecnología se incrementaron en soja, trigo, maíz y cebada. Se salvaron de la caída el sorgo y el girasol. "Los cultivos que mayor tecnología son los que más perdieron", subrayó Copatti.

El especialista llamó la atención sobre algo novedoso. Entre 2010 y 2013 cayó 5 por ciento el uso de la siembra directa. "No es una vuelta a la labranza convencional pero sí se nota la introducción de elementos mecánicos, como la rastra de disco, por las malezas", describió. Por este tema, que está cambiando el paradigma de producción dominante en los últimos años, también se modificó la cantidad de los herbicidas aplicados.

Transformación.Aunque es difícil encontrar razones unívocas para este fenómeno, distintos procesos a los que asiste el agro en los últimos años dan cuenta de una transformación del modelo de negocios. En el marco de las jornadas de capacitación de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, durante las que se presentaron las estadísticas del Departamento de Estimaciones Agrícolas, referentes de distintos sectores de la cadena agrícola expusieron datos que hablan del pulso de estas modificaciones.

Roque Caivano y Miguel Di Roso, de la Cámara Arbitral de Cereales, advirtieron sobre las consecuencias que la tendencia a la comercialización directa tienen en el análisis comercial de las muestras de la campaña. Una porción creciente se somete, en caso de diferendo, a análisis realizados por una de las partes.

Los laboratorios de las cámaras arbitrales que funcionan bajo el paraguas de los mercados granarios analizan por año 30 millones de toneladas en todo el país. Entre una gama variada de servicios que ofrecen, estas entidades tienen como función histórica arbitrar en los conflictos de orden comercial entre los compradores y vendedores de granos. La litigiosidad en el sector no es menor que en otros años pero hay una tendencia preocupante a que muchos vendedores acepten las condiciones de los compradores.

Esto va de la mano del desafío que presentan a la comercialización a través de mercados institucionalizados, el crecimiento de las operaciones directas entre productores y exportadores o industriales. La diversidad de actores comerciales que le dieron características únicas al mercado agrícola argentino cede ante el embate de modalidades comerciales en las que la reducción de costos en el corto plazo hipotecan la transparencia en la formación de precios en el largo plazo.

Armando Casalins, de la Federación de Acopiadores, hizo referencia a la presión de mercado que sufre este actor tradicional de la cadena. No sólo por las nuevas tendencias de venta sino por un adversario nacido en las últimas décadas: el silobolsa. Este mecanismo que permite a los productores almacenar y retener en el campo, es parte de la modificación de las pautas de negocios. El dirigente de los acopiadores alertó que este podría ser "un año bisagra" porque se está embolsando "mucho grano húmedo".

Javier Buján, presidente del Centro de Corredores de Cereales, despotricó contra la tendencia a la venta directa, que no sólo afecta al sector que representa sino que "le quita transparencia al mercado".

"Ahora, por sacar una ventaja, todos los actores del negocio se muerde la cola, pero al final del día lo que ocurre es que hay precios poco transparentes", dijo y lamentó que Argentina pierda así "un sistema único en el mundo por su transparencia".

Buján se quejó porque "mientras en Estados Unidos el precio de Chicago es indiscutible, acá se toma cualquier cosa". Esa dispersión y esa falta de descubrimiento de las cotizaciones opaca el negocio. El empresario, convencido de que el camino es "operar en el mercado", cargó contra el aumento de la cantidad de operaciones con precios a fijar ("el productor entrega la mercadería y no le pone precio, pero el comprador sabe a qué precio va a terminar fijando", dijo) y también contra la utilización de los precios de pizarra para fijar precios. "La pizarra es un precio histórico, cuando se empezó a usarla como instrumento de comercialización se pudrió todo, hay gente que no opera en el mercado y se queda esperando que la pizarra le dé el precio más alto, la solución es que todo vaya al mercado de futuro, incluso el disponible, que todo se informe: que se vea precio, volumen y los negocios que se van cerrando".

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