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Sábado 10 de Noviembre de 2012

Los problemas comunes de los que empiezan la universidad

La experta Ofelia Madile analiza qué significa tomar decisiones y elegir una carrera

¿Cuáles son las dificultades más comunes que comparten los jóvenes que emprenden una carrera de nivel superior? ¿Los prepara el secundario? ¿Qué pasa cuando llegan a la universidad?, algunos de los interrogantes que resumen las inquietudes más frecuentes alrededor del ingreso a un estudio superior. "Decidirse por una carrera exige poder hacer elecciones y tomar decisiones sobre la propia vida, pensarse a futuro en un mundo del trabajo, construir año a año una formación y un perfil profesional", analiza la directora de la licenciatura en psicopedagogía del Instituto Universitario del Gran Rosario, Ofelia Madile. La educadora da algunas pistas para reflexionar sobre un debate complejo que atañe a quienes egresan del secundario.

Lo primero que plantea Ofelia Madile son algunos ejes sobre los cuales giran las dificultades más comunes de los estudiantes cuando ingresan a la universidad: "La elección de carrera, la inserción de un ámbito que le exige un nivel de autonomía y organización para el que no siempre está preparado, y la comprensión de los textos que los docentes presentan en las diversas asignaturas". Y enseguida repasa los factores que atañen a estos ejes: "En un contexto social como el actual, donde impera la satisfacción inmediata de la necesidad, los proyectos a corto plazo y en buena medida la pérdida de las utopías, la elección de una carrera cobra otras dimensiones, porque decidirse por una carrera exige poder hacer elecciones y tomar decisiones sobre la propia vida, pensarse a futuro en un mundo del trabajo, construir año a año una formación y un perfil profesional".

Decidir. La psicopedagoga avanza sobre otro aspecto clave que se suma a la decisión por un estudio y se vincula ya con las decisiones que los jóvenes deben empezar a tomar por su cuenta, y para las que no siempre están preparados.

"Los chicos que emprenden estudios universitarios, públicos o privados, provienen en gran medida del sector medio de la sociedad. Quienes llegan a las grandes ciudades para iniciar una carrera, sufren el plus que supone dejar la contención de la familia, debiendo administrar, de un día para otro, los tiempos de cursado con el estudio, comprar provisiones, pagar la cuenta de la luz, resistir el anonimato y lo impersonal de la vida en una ciudad grande versus el pueblo de origen", describe sobre la realidad de la matrícula de los universitarios y alumnos de carreras terciarias.

Para entender por qué a veces tomar decisiones autónomas puede resultarles tan conflictivo, Madile ve necesario considerar variables como las generacionales, entre otras. "En una generación —explica— donde la adolescencia empieza más temprano y parece perpetuarse, tal vez sirva caracterizar alguno de los cambios que vienen dándose desde una perspectiva reflexiva y crítica dejando de lado juicios de valor".

Y profundiza: "Ellos han sido protagonistas de una infancia donde la actividad de juego, como cimiento de los aprendizajes, cambió. Fueron, por ejemplo, usuarios de «juguetes para mirar» (de esos que lo hacen todo solo), donde el placer del juego parece diferente: inventar, negociar, crear un juguete/objeto a partir de poco y nada sintiendo el logro de construir algo, parece lejano. Hijos también de la «guardería electrónica» han dejado de jugar por mirar televisión. Todo este combo redunda en un rol más pasivo, la acción y la toma de decisiones queda afuera y esto no ayuda al gran cambio que supone el ingreso a la universidad".

Lógica universitaria. ¿Y qué pasa con lo académico, lo propio de la lógica de la universidad al momento de enseñar?. Por un lado la directora de la carrera de la Iugr señala como "costado positivo" que se desprenden de los cambios generacionales "la gran capacidad de lectura de imágenes, el procesamiento de información a partir de una lógica diferente que les ha aportado el haber sido usuarios de nuevas tecnología tempranamente".

Pero enseguida se pregunta "cómo se enlaza este reducido análisis con aspectos académicos". De inmediato aporta que "en la universidad, el modo tradicional de transmisión de conocimiento sigue girando alrededor de la lectura de textos científicos y/o académicos, presentados en forma de fotocopias, generalmente borrosas, con subrayados y marcas hechas por otros, sin un contexto que oriente la comprensión porque no tienen índice, carátula que indique autor, año, etcétera".

Madile asegura aquí que por el contrario "los desarrollos de clases a través de medios audiovisuales aumentan la producción y comprensión de los objetivos".

Luego cita una investigación que vienen realizando desde la licenciatura en psicopedagogía del Iugr sobre las dificultades en la comprensión e interpretación de textos.

"Podemos sintetizar —se explaya sobre este trabajo— que hay un empobrecimiento tanto de recursos lingüísticos indispensables en la comprensión lectora, como así también de las propuestas didácticas sostenidas por los docentes en sus proyectos de cátedras".

Y continúa con un ejemplo: "Así, cuando los alumnos nos cuentan «cómo hacen para estudiar», el procedimiento responde, en más o en menos, a la siguiente secuencia lineal y cíclica: Leer (global), Re leer, Resumir, Retener (fijar) y Repetir". Es decir el método de las 4 R: lea, relea, resuma, retenga y repita.

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