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Viernes 23 de Diciembre de 2011

Los primeros graduados del secundario obligatorio

Un grupo de alumnos de la Secundaria 546 rescata el valor del estudio para el trabajo y nuevos proyectos.

Son la primera promoción de adolescentes y jóvenes que terminan el secundario en la provincia desde que por ley es obligatorio. También de la Escuela de Enseñanza Media Nº 546. Aseguran que el título de secundario
completo es fundamental “para acceder al trabajo” y “seguir  estudiando”; pero además para muchos este logro se vincula con la autoestima y un motivo más de orgullo para sus familias: son la primera generación en
conseguirlo.

Por ser el mejor alumno y abanderado de la escuela, a Cristian Meza le tocaba hablar en el acto de graduación de 5º año. Los nervios no lo dejaron. Débora Rodríguez, una de sus compañeras y escolta de la bandera, no dudó un instante y tomó su lugar. Sin papel, arrancó agradeciendo en nombre del curso “a los profesores que incentivaron a seguir estudiando” y también a su mamá, que estaba en las primeras filas del auditorio del Distrito Noroeste (Junín y Provincias Unidas). Fue entonces cuando la ganaron las lágrimas y su voz se quebró. Igual se acomodó para seguir y hacer extensivo el agradecimiento “a las familias” y expresar la “felicidad de ser la primera promoción de esa escuela secundaria”.

Creación. Su escuela, “la 546”, es una de las 14 creadas en Rosario (en 2008 y arrancaron con las clases en marzo de 2009) a partir de los ex 8º y 9º años de la EGB, en este caso de la Primaria Nº 1.080 Gabriela Mistral, de San Lorenzo y Wilde. Fue para dar cumplimiento a la ley de educación nacional, aprobada en diciembre de 2006, que hizo extensiva la educación obligatoria desde el nivel inicial hasta el secundario.

En la previa al acto, los 14 chicos que alcanzaron la meta del secundario completo de barrio Gráfico iban llegando de poco a la sede del Distrito Noroeste. Todos vestidos de impecables remeras o camisas blancas.

La que más se hizo esperar para una foto grupal y que el acto arrancara a tiempo fue Tamara Pupo. “Es importante esperarla, hay que tenerle paciencia”, pedían cada tanto sus compañeros. Y tenían razón. “Tamara está
embarazada de 6 meses, hace calor y está viniendo en colectivo”, justificaron.

“La verdad es que estoy muy contenta por terminar el secundario”, alcanzó a contarle a este medio la joven, además escolta de la bandera, que hasta ese lunes pasado aún no sabía si es nene o nena el bebé que llegará en poco tiempo.

Apoyo y empuje. En ese rato de espera fue cuando casi todos los chicos mostraron su gratitud a la escuela, profesores y familias por “el apoyo” y “el empuje brindado” para llegar al final de la educación obligatoria.

Todo el tiempo y seguido muy de cerca por su mamá que le sacaba fotos desde todos los perfiles, Cristian, el abanderado, confesó que le gustaría seguir estudiando pero aún no sabía muy bien qué. Ariel y Gervasio compartieron esta incertidumbre, y Franco se mostró muy decidido “a ser policía”.

“Terminar el secundario te abre mucho las puertas, más ofertas de laburo, sino te quedás ahí”, acordó el grupo de varones. De los 14 estudiantes que egresaron, 9 son mujeres. Un dato que coincide con la tendencia nacional que indica que cada vez más chicas se suman a la escuela obligatoria.

Yanina y Débora contaron que les gustaría estudiar para recibirse de maestras jardineras. Graciela, otra compañera, habló de la autoestima que representa tener el secundario: “Estoy orgullosa de llegar hasta acá y de tener el título”.

Autoestima . Algunos ampliaron esta razón de la autoestima recordando que son la primera generación en sus familias en obtener el secundario completo. “Les diría a otros chicos que terminen la escuela. Y aunque en algún momento se hayan quedado de año, hay que seguir adelante. Yo lo hice por mí, pero también para demostrarle que se puede a mi mamá, que hizo todo por nosotros y no la pudo terminar”, dice Débora, la chica  que no escondió su emoción.

Muy cerca y compartiendo la charla con sus amigas estaba Maira, una joven que se autodefine como “grande” por tener 20 años. Es muy segura y firme para hablar. Por eso sus palabras suenan muy certeras cuando cuenta que quiere “estudiar el magisterio”. Y más al recordar que nada le ha sido fácil: “Yo trabajo desde chica, y sé que estudiar el secundario y trabajar es difícil, cuesta, pero se puede”.

“En mi familia soy la primera en terminar el secundario. Mi mamá está orgullosa de eso. Con esfuerzo todo se puede y si se quiere un futuro, dárselo a los hijos, hay que estudiar, no hay otra forma”, expresó la joven que  pide como el resto del grupo agradecer la “permanente ayuda de profesores”, amigos y compañeros.

Con las familias. Ya en el acto, uno a uno van nombrando a los chicos que terminaron el 5º año, y que van apareciendo en la sala del Distrito Noroeste. Se sienten los aplausos, acompañan los flashes de algunas fotos; hay mucha presencia femenina de madres, hermanas, tías y abuelas, mientras pocos padres, que se nota recién llegados del trabajo, se van acomodando en la sala.

El escenario está decorado de manera sencilla con un gran cartel de letras doradas, globos y flores. Tarea de los mismos docentes y directivos que durante el año les dieron clases, “incentivaron y ofrecieron oportunidades” —según las palabras más sentidas de los chicos— y que concretaron antes del festejo final.

La profesora de música rompió por un rato con el protocolo propio de estos actos e interpretó con un alumno de otra escuela acompañado de su guitarra eléctrica, “Juntos a la par”, ese bello tema de Pappo, que entre otras cosas dice: “Nada como ir juntos a la par / y caminos desandar / el honor no lo perdí / es el héroe que hay en mí / nada como ir juntos a la par”.

Llegaron los diplomas, medallas, flores y presentes. También el mensaje de la directora de la escuela de barrio Gráfico de Rosario, Stella Maris Turturici, recordando el doble sentido dela palabra despedida, de alegrías y de tristezas que implican las etapas superadas. Pero por sobre todo les expresó lo significativo “de formar parte de la historia al ser la primera promoción de esta secundaria”. Un hecho más que auspicioso para cerrar el año educativo.

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