Clásico rosarino
Lunes 24 de Octubre de 2016

Los pies de Maxi

En la agonía del derby apareció la Fiera, que no había sobresalido, y marcó el desnivel.

El partido se moría, el empate estaba cerrado hasta que apareció la primera y última jugada para Newell's en el complemento. Maxi Rodríguez fue el actor principal, porque hizo la gran Patoruzú: ejecutó el córner y cerró la acción con un golazo que significó todo. Porque la Lepra cortó la racha adversa en los clásicos, en el mismísimo Gigante, conservó el invicto y se mantiene en la pelea en el torneo. Pero más allá de todos estos condimentos, vencer a Central fue la frutilla del postre a un derby con mucha expectativa y de flojísimo nivel futbolístico. La Fiera fue el artífice, el que se quedó con todos los flashes para una victoria tremenda en campo adversario.

   "Nos pegamos varios golpes con estos partidos y queríamos tener revancha. Nos llevamos los tres puntos, a lo mejor con un juego que no fue el mejor, pero lo que importa acá es el resultado", reconoció el capitán leproso. Fue una lectura correcta, porque Newell's se plantó bien atrás, fue conservador y esperó a su rival que no tuvo enjundia como para golpearlo. Y el rojinegro golpeó como lo hizo en otros partidos en el presente campeonato. A Quilmes, Tigre y Gimnasia también les ganó en los minutos finales, por lo tanto lo de ayer no fue pura casualidad. Es cierto, en ese tiempo controló al canalla, que no le generó acciones de sumo riesgo, y a favor tuvo una sola chance y lo noqueó.

   El tiro de esquina de Maxi llegó a la cabeza de Formica, que la devolvió hacia el sector izquierdo y Mateo iba en busca de la pelota, el capitán le hizo señas y sacó el remate mortal para el canalla. El de la sentencia. El que entregó un triunfo demorado, pero lleno de entusiasmo. Como cualquiera sueña ganar, en el final de un duelo tan cerrado y, en este caso, apático. "En los clásicos uno siempre quiere ganar, estábamos convencidos de que íbamos a hacerlo; me da lo mismo la manera, no sé ni cuánto iba de partido, me doy cuenta al final, es una alegría inmensa. Es la única pelota que nos queda en el segundo tiempo y es gol. Es un gol del que no me voy a olvidar nunca. Tenía goles con Newell's, pero no de esta magnitud, en la cancha de tu eterno rival, en el último minuto. Lo puedo comparar con Argentina cuando hice el penal contra Holanda y el gol a México", describió la Fiera después de los festejos intensos en el vestuario y antes de dejar el Gigante con una emoción inmensa. No era para menos.

   Maxi (en el primer clásico que jugó, Ñuls también ganó sobre la hora) no había sobresalido en el partido ni mostrado su jerarquía. Su rendimiento estaba a la misma altura de sus compañeros. Pero los distintos están bendecidos y la única que tuvo fue para sentenciar. Para cambiar el ánimo del juego y desatar una locura rojinegra en media ciudad.

   La casa leprosa está en orden. Al menos eso es lo que dijo la Fiera al sostener que "todo vuelve a la normalidad, Rosario está en orden. En lo personal necesitaba una alegría así, con esta camiseta. Después del 2013, que cumplí un sueño, ahora pude cumplir otro: ganarle a Central de esta manera".

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