Iglesia
Sábado 12 de Noviembre de 2016

Los obispos pidieron a la dirigencia que sea "responsable del bien común de la patria"

La Conferencia Episcopal expresó su preocupación por la pobreza, el narcotráfico y por la necesidad de una reconciliación.

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor José María Arancedo, renovó ayer el pedido a la dirigencia política, social, gremial y empresarial del país para que "dejen de lado intereses particulares" y sean "responsables del bien común de la patria" en un "momento difícil", e hizo un llamado a vivir una "Navidad en paz".

   Así lo afirmó al término de cinco días de deliberaciones que involucraron a un centenar de obispos de todo el país, que se congregaron en la casa de retiros El Cenáculo-La Montonera de la localidad bonaerense de Pilar, desde el lunes, para debatir variados temas de la vida de la Iglesia y el país.

En la asamblea , los obispos ratificaron la preocupación de la Iglesia por tres temas, la pobreza, el narcotráfico y la necesidad de una reconciliación de los argentinos.

Aunque estos fueron los puntos clave, durante el debate episcopal de esta semana surgieron otras cuestiones coyunturales que preocupan: la situación "difícil y compleja" del sistema carcelario, las expresiones xenófobas contra los migrantes, y los problemas ambientales derivados por el calentamiento global, la minería y la técnica de extracción de hidrocarburos conocida como fracking.

   "Son tiempos difíciles para el país pero tenemos la esperanza de construir una Argentina nueva, asumiendo los problemas que tenemos y con muchas posibilidades para el futuro, siempre pensando en quienes menos tienen y más sufren", aseveró Arancedo.

En ese marco, planteó el "desafío" que tiene hoy toda la dirigencia del país, "el gobierno, los empresarios, los sindicatos" para tener "grandeza, apertura y generosidad, dejando de lado los intereses propios" y pasar a "ser responsables del bien común de la patria".

   El titular del Episcopado renovó así el apoyo que la Iglesia brindó a la Mesa de la Producción y el Trabajo que convocó el gobierno (y que tendrá su segunda reunión el próximo lunes 21) así como el acompañamiento que desde la Pastoral Social se viene llevando adelante a la mesa de diálogo convocada por la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, con sectores sociales.

   Con vistas a las fiestas de fin de año, Arancedo llamó a "vivir una Navidad en paz", ya que esa festividad cristiana es "por excelencia la fiesta del nacimiento de Jesús, el príncipe de la paz" y expresó su deseo de que los argentinos "seamos capaces de transmitirnos unos a otros ese mensaje de paz".

   "Todo lo que sea diálogo es alentador. Pero que no queden solo en negociaciones sino que haya propuestas concretas. No solo promesas sino gestos con los que menos tienen", planteó el titular del Episcopado.

   Como otro tema pendiente, Arancedo mencionó —tal como lo hizo en la misa de apertura del plenario el lunes— la necesidad de reconciliación de los argentinos y, en ese sentido, dijo que la Iglesia hizo su propio aporte con el anuncio de la desclasificación de los archivos relacionados con la última dictadura militar, que se guardan en el Vaticano, la Nunciatura Apostólica y la sede del Episcopado.

   "Es un gesto para contribuir y ratificar nuestro compromiso con la verdad y poner todo a disposición de la justicia", dijo Arancedo, quien reveló que antes de que termine el año estará disponible el protocolo de procedimiento para que los familiares de las víctimas puedan acceder a la documentación, que consta de unas 3.000 cartas y documentos de la época.

   En tanto, los obispos recibieron ayer una respuesta a la carta enviada al papa Francisco durante la semana de deliberaciones en Pilar, en la que el pontífice expresó "una vez más su cercanía y su oración" con el episcopado nacional.

   En la misiva, Francisco pidió que "el Espíritu Santo los ilumine en sus trabajos y reflexiones, para que puedan ofrecer a los pastores y fieles del Pueblo de Dios que camina en la Argentina orientaciones válidas que les ayuden a vivir y a testimoniar el gozo del Evangelio".


Sobre los inmigrantes. La Comisión Episcopal de Migraciones y Turismo expresó su "profunda preocupación" por expresiones y posturas públicas en contra de los inmigrantes, pidió a los dirigentes políticos evitar dichos que alienten a "posiciones discriminatorias y xenófobas" y sostuvo que "migrar no es un delito sino una llamada a un mayor compromiso".

   Así lo afirmó una declaración pública de la comisión que preside el obispo de Azul, monseñor Hugo Salaberry, quien puntualizó: "Creemos que cada ciudadano y, mucho más, cada funcionario público y dirigente de la sociedad, debería ser quien vele por el respeto de la dignidad de todos los habitantes de la República Argentina y de la Constitución Nacional, evitando palabras que alienten posiciones discriminatorias y xenófobas".

   El pronunciamiento se conoce días después de que el jefe del bloque de senadores del Frente para la Victoria (FPV), Miguel Angel Pichetto, había aconsejado "dejar de ser tontos" y juzgó que "el problema es que la Argentina siempre funciona como ajuste social de Bolivia y ajuste delictivo del Perú".

   Con el pronunciamiento de la comisión episcopal, se intenta "sensibilizar y concientizar a la población sobre el fenómeno de las migraciones y su incidencia en la sociedad, favoreciendo el desarrollo de una cultura de respeto y solidaridad con el migrante".

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