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Sábado 19 de Octubre de 2013

"Los niños y las niñas tienen derecho a tener éxito en la educación"

Hay una métafora que enamora al profesor Miguel Angel Santos Guerra, es la del maestro como "buscador de manantiales".

Hay una métafora que enamora al profesor Miguel Angel Santos Guerra, es la del maestro como "buscador de manantiales". Dice una y otra vez que un buen docente es aquel que ayuda a sus alumnos "a buscar dónde se encuentra el agua, a discernir si está contaminada o es potable y a compartir el agua que encuentra con quienes tienen sed". Una métafora que habla de buenas prácticas de enseñanza y aprendizajes solidarios. En esa imagen integra lo que piensa de la educación y del oficio de educar: una tarea capaz de transformar el ser humano, y para bien. Por eso insistirá con esta idea una y otra vez: "Los niños y las niñas tienen derecho a tener éxito en la educación".

Santos Guerra es catedrático de la Universidad de Málaga (España), autor de numerosos libros y publicaciones dedicadas a la educación. Es un especialista en la formación de los educadores y en particular en las prácticas evaluativas. Esta semana llegó a la Argentina, como lo hace ya desde hace dos décadas, para recorrer distintas ciudades y pequeños poblados del interior del país, compartiendo con maestros y profesores clases de formación. Entre esos destinos estuvo en una escuela especial de Bombal, que apadrina. Y en el mismo día, el martes pasado, en la localidad de Chabás. En esa oportunidad para ofrecer una jornada de "Sensibilización para docentes" que organizó esa comuna santafesina.

Admiración. El educador confiesa que siempre se admira del empeño de capacitarse que tienen los maestros argentinos. Razones no le faltan: en la jornada de Chabás, los docentes se dieron cita un día donde muchos trabajan doble turno, para aprender entre las 18 y 22. O bien, como también recordaron quienes lo acompañan en esta recorrida, la masiva cita que se dieron unos 900 maestros en San José de Vinchina, un pueblo de La Rioja de 700 habitantes. Los pobladores siguieron la disertación de Santos Guerra por la radio local y al terminar, el pueblo entero se acercó para saludarlo. El educador aún conserva esa imagen de alta emotividad.

El recorrido del experto continúa en los próximos días por escuelas de las provincias de San Luis y de San Juan, donde también habrá encuentros con profesores y maestros.

Charla abierta. Antes de compartir la charla con los docentes de Chabás, Santos Guerra conversó con un grupo de periodistas. Como lo hace siempre, no escapó a ningún tema, por más controversial que se presente.

Entre esas cuestiones, el educador argumentó a favor de que "las escuelas y sus docentes sean instituciones contrahegemónicas" de "la cultura neoliberal" que contradice desde la exaltación del individualismo la tarea educativa, básicamente atada a valores más solidarios. En el marco de ese discurso se inclinó por la necesidad de apuntalar siempre "la formación de los maestros", porque éstos —dijo— "son la piedra basal de la educación".

También abogó porque se atiendan y mejoren "las condiciones laborales", no sólo las salariales, sino que consideró no pueden ser aulas superpobladas ni con maestros trabajando en tres turnos. Santos Guerra repitió así, y en distintos momentos de su charla, que "la educación es el eje de la transformación de los individuos y las sociedades", una meta que depende también de "la familia y la política".

En relación a esta última idea apeló a un aforismo africano que siempre le gusta citar y que dice: "Hace falta un pueblo entero para educar a un niño". Pero agrega que a él le gusta completar: "«Hace falta un buen pueblo para educar bien a un niño». Por que si lo que hace la escuela lo contradicen la sociedad y las familias, se avanza pero poquito".

Pruebas. Otro tema en el que se explayó es el de la evaluación. "Pongo en discusión su rigor y su finalidad", dijo categórico sobre las pruebas internacionales estandarizadas, como la famosa Pisa. "He visto en mi país la trampa de escuelas que han dejado de lado proyectos de coeducación, medioambientales, para preparar esas pruebas. Es así que se hacen buenos alumnos para resolver estos exámenes y ganan en el ranking. Yo pongo en duda la calidad educativa de estas escuelas".

Citó también otro ejemplo que le tocó vivir como docente en Portugal y que menciona para graficar cómo estas evaluaciones terminan siendo una trampa para el mismo sistema educativo.

"Hace poco —contó— estuve en Portugal y me entregaron el ranking de escuelas de ese país, elaborado a través de pruebas estandarizadas aplicadas a los alumnos. Pues bueno, una de las cinco primeras de ese ranking sé que practica la xenofobia con sus estudiantes, porque no entran los inmigrantes, ni las personas con bajo nivel cultural y social, y además a los que les va mal los echa. Esta es entonces una escuela tramposa, insensible con los desfavorecidos y elitista. Muy diferente a otra rural, donde los profesores dejan su vida y dan un horizonte a los niños que no lo tienen, que abren a las familias una expectativa; y esa escuela queda en lo último de ese ranking, porque al aplicarles esas pruebas estandarizadas no las saben responder".

Escuela inclusiva. Esta idea de la evaluación que sostiene Santos Guerra se condice con lo que piensa debe ser una escuela inclusiva. "Una escuela es inclusiva sí es para todos. Con la sensibilidad para incluir los que tienen algunas discapacidad o pertenecen a contextos empobrecidos", opina y va por más: "Los niños y las niñas tienen derecho a la escolarización pero sobre todo a tener éxito en la escolarización".

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