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Sábado 22 de Febrero de 2014

Los nietos y la tragedia de un país

Casi 500 chicos fueron apropiados durante la última dictadura y ya son 110 los que recuperaron su identidad.

Pegadito al escritorio de Estela de Carlotto está el de la vicepresidenta de Abuelas, Rosa de Roisinblit. Su menudo cuerpo encierra la potencia de una mujer de 94 años que en el 2000 logró recuperar a su nieto Guillermo, nacido en la Esma cuando estaba secuestrada su hija Patricia, quien continúa desaparecida. Tanto Rosa y Estela, como tantas otras abuelas, siguen en la búsqueda de ese abrazo postergado con los nietos que faltan. Casi 500 chicos fueron apropiados durante la última dictadura y ya son 110 los que recuperaron su identidad. Hubo complicidades con el terrorismo de Estado y silencios para que este siniestro propósito pueda concretarse. Cúpulas empresariales, mediáticas y hasta eclesiales facilitaron el plan sistemático de robo de bebés. También el mirar para otro lado de una parte de la sociedad. Estela misma ensaya una autocrítica sobre su mirada con los golpes previos al del 76.

La literatura y el cine arrojan pistas para reflexionar sobre este incómodo punto. "Para muchos, la mayoría quizá, no pasaba nada. Si un operativo estremecía la noche con explosiones, tiros, alaridos y llantos de bebé, el vecindario se tranquilizaba pensando que por algo habría sido. Y mañana sería otro día". El áspero relato forma parte de "77", una notable novela de Guillermo Saccomanno.

En el cine, hay una escena de la película "Eva y Lola", donde el personaje que interpreta Celeste Cid le escribe una carta a su padre desaparecido. Es en ese instante cuando mirando a cámara dice: "Años después de tu desaparición entenderé que esta tragedia es la de todo un país. Incluyendo a quienes todavía no se dan por aludidos".

El coraje de las Abuelas es una llama que nació en octubre de 1977 y que desde entonces ilumina el camino por la verdad y la justicia. Alguna vez la propia Estela dijo que uno de sus libros favoritos era "Como agua para chocolate", de Laura Esquivel. De ese texto rescató un frase para explicar que la tarea emprendida con Abuelas nació del amor profundo a su familia y que hoy se extiende al resto de los nietos: "Todos tenemos en nuestro interior los elementos necesarios para producir fósforo (...) Si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no lo podemos encender solos, necesitamos, como el experimento, el oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir (...) del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos".

Hubo una generación diezmada. Y toda una camada de pibes y pibas nacidos durante la pátina negra de la dictadura que aún merecen saber de dónde vienen. El compromiso es colectivo. Como lo son los mejores sueños.

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