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Sábado 13 de Marzo de 2010

"Los Nadies": organizados, juntos y en movimiento

Por Lautaro D'Anna (*) / La producción argentina "Los Nadies", dirigida por Ramiro García y Sheila Pérez junto a su ONG "Cine en Movimiento", refleja notablemente cómo jóvenes expulsados y corridos de la escena pública se van incluyendo a través de lo cinematográfico y lo colectivo como reorganizador de subjetividades heridas. Juntos descifran las claves del dolor, sin olvidarse de lo injusto del sistema y sus cotidianas potencialidades rebeldes de ser y significar.

La producción argentina "Los Nadies", dirigida por Ramiro García y Sheila Pérez junto a su ONG "Cine en Movimiento", refleja notablemente cómo jóvenes expulsados y corridos de la escena pública se van incluyendo a través de lo cinematográfico y lo colectivo como reorganizador de subjetividades heridas. Juntos descifran las claves del dolor, sin olvidarse de lo injusto del sistema y sus cotidianas potencialidades rebeldes de ser y significar.

El film, que refleja miradas adultas y juveniles a la vez, pareciese ponerlas en un diálogo fresco que no parece estar presente en la mesa de los argentinos. Serán las calles del conurbano bonaerense quienes escuchan y alojan a estos jóvenes que tanto tienen para decir, frente a los embates policiales, transeros paqueros y políticos corruptos de poca monta. Reflejarán sus historias de vida, los intentos de desalojo sufridos, y cómo la discriminación clasemediera afrenta contra sus verdades relativas.

Los protagonistas de este documental viven y duermen cerca de nosotros: son así las decenas de miles de jóvenes que, vulnerados en sus principales derechos buscan dejar de ser los nadies que una sociedad prefiere no mirar a los ojos, para exigir volver a ser y reveer algunos futuros que quedan por construir, recuperando la justicia, la verdad y la memoria. Siquiera la intemperie o el frío, tampoco el odio mediático Legrandiano constituyen barreras para esta pibada significativamente nacional y latina que habla más del bicentenario transcurrido que unos cuantos baratos y amarillos libros de historia liberal. Los jóvenes mencionados buscan ser, y hacer, rearticulando sus prácticas callejeras, cumbias alegres y altos códigos para reflejar nítidamente sus utopías y sueños en la cotidiana errancia que los organiza. Para verla y seguir aprendiendo.

(*) Trabajador social

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