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Lunes 22 de Agosto de 2016

¿Los mejores del mundo?

Ha sido una experiencia fascinante seguir —TV mediante— los Juegos Olímpicos de Río 2016. Pero más allá de las medallas ganadas por los argentinos, y la maravilla de poder ver en acción a los mejores atletas del mundo, siento que lo más trascendente que me ocurrió fue intentar buscar una explicación casi sociológica a ciertas cuestiones, pidiendo disculpas a los sociólogos por este atrevimiento.

Ha sido una experiencia fascinante seguir —TV mediante— los Juegos Olímpicos de Río 2016. Pero más allá de las medallas ganadas por los argentinos, y la maravilla de poder ver en acción a los mejores atletas del mundo, siento que lo más trascendente que me ocurrió fue intentar buscar una explicación casi sociológica a ciertas cuestiones, pidiendo disculpas a los sociólogos por este atrevimiento. Vi perder la final a Juan Martín del Potro, tras partidos épicos ante algunos de los mejores tenistas del planeta, y me conmovió el reconocimiento unánime de los argentinos. Es cierto que los duros momentos que atravesó por sus lesiones aportaban un condimento extra, pero a nadie se le ocurrió decir que fue "el primero de los perdedores" por salir segundo, frase llevada casi a la categoría de ley sagrada por algunos protagonistas del deporte del país. Vi perder a Ginóbili y sus compañeros, y los rostros de la emoción por la despedida de la generación dorada ocuparon primeras planas de los periódicos, con toneladas de elogios. Y a nadie se le ocurrió decir que habían fracasado en estos Juegos. Y perdieron Las Leonas, y cayeron los muchachos del vóley ante Brasil, y hubo infinidad de deportistas que ni siquiera estuvieron cerca de una medalla. Pero nadie les dijo que no sentían la camiseta argentina. Entonces empecé a preguntarme por qué cuando la selección argentina de fútbol sale subcampeona los tratamos como fracasados, y echamos a entrenadores —o los empujamos a renunciar—, y la TV destina horas, días y semanas a hallar culpables. Por qué siempre tiene que haber un culpable. Estamos muy enfermos. La primera enfermedad, quizá la más leve, es la soberbia. Sólo podemos ganar, no imaginamos otro resultado, somos los mejores del mundo y tenemos la obligación de ser campeones. Y si somos subcampeones la culpa fue del técnico, del que erró un gol imposible, del defensor que se equivocó, o del árbitro que no sancionó un penal. Nuestra soberbia nos impide reconocer que los otros son mejores, o al menos lo fueron en ese partido. ¿Por qué nos cuesta reconocer que los otros hicieron más méritos y se merecían la victoria? Somos insoportablemente soberbios. Fuimos al último mundial cantándoles a los anfitriones "Brasil decime qué se siente, tener en casa a tu papá". Justo a ellos, que ganaron cinco mundiales. Pero no nos importan esos títulos, ellos serán pentacampeones, pero nosotros somos los mejores. Y en los Juegos Olímpicos, nos molestamos porque los brasileños siempre alientan a nuestros rivales. Porque a la soberbia a veces le agregamos una dosis de necedad. ¿Por qué con otros deportes no nos comportamos así? Aparecen allí otros valores que el fútbol perdió. Privilegiamos el resultado de un modo enfermizo, mientras ganamos somos los mejores y cuando llega una derrota, los peores. Nos movemos pendularmente de un extremo al otro de las sensaciones. El fútbol despierta pasiones y para el hincha fanatizado ganar o perder es la diferencia entre la vida y la muerte. Y este es uno de los síntomas más peligrosos. El fútbol se convirtió en el aguantadero de los males y las frustraciones del país. Lo peor de nosotros se refugia en el fútbol, con la complicidad de un periodismo deportivo que siempre está dispuesto a encender la hoguera para "quemar a los fracasados", y tras consumarlo lamentará la barbarie y pontificará pidiendo por la paz. Quizás los argentinos estamos enfermos y usamos al fútbol para hacer catarsis por nuestras derrotas como país. No soy sociólogo, apenas un periodista que se declara incapaz de dar un diagnóstico. Tengo mucho miedo de terminar diciendo que pase lo que pase seguiremos siendo los mejores del mundo.

Carlos Barulich

DNI: 8.375.619

Un cachito

de Rosario

Un pedacito de Rosario, así llamamos los vecinos y contribuyentes al sector comprendido entre las calles Corrientes, Ameghino, bulevar Oroño y 24 de Septiembre. Pese a lo cerca que vivimos del centro de Rosario y del casco histórico, el municipio nos tiene olvidados desde hace 27 años, sólo nos tiene presentes con fines recaudatorios. En 2005 con bombos y platillos nos prometieron el pavimento a nivel definitivo habiéndose aprobado la partida para esa obra por el Concejo, promesa que a la fecha no cumplieron, pero sí supo aprovechar el Ejecutivo esa ocasión para recategorizarnos subiéndonos de radio 4 al 2, una vez más con fines recaudatorios. A medida que transcurrió el tiempo, los vecinos nos movilizamos y decidimos presentar una nota pidiendo el pavimento a nivel definitivo, la que fue firmada por 980 frentistas y contribuyentes, avalada por la presidenta vecinal, la que presentamos el 18 de septiembre de 2014 y lleva el número de expediente 33.669/2014 A. En meses posteriores participamos en reuniones en la comisión de Obras Públicas del Concejo exponiendo nuestras necesidades. Al mismo tiempo logramos reuniones en la Secretaría de Obras Públicas municipal; en la primera hablamos con la titular, Susana Nader, y nos indicó que le solicitáramos una audiencia a la intendenta Mónica Fein, quien nunca nos recibió. En la última reunión del 8 de junio pasado, Nader reconoció verbalmente que era "un cachito de Rosario" olvidado por el municipio. En esa reunión le mencionamos el expediente 33669/2014 A que habíamos presentado y ella nos respondió "que lo olvidáramos". Esto nos sorprendió, ya que en él consta el informe de la Dirección de Pavimentos y Calzadas donde se indica que nuestro sector cuenta con toda la infraestructura para llevar adelante la obra de cordón cuneta y pavimento definitivo. Al final se comprometió a llamarnos en 20 días, promesa o compromiso que tampoco pudieron cumplir. El municipio se llena la boca de mucha cultura y turismo, pero a tan sólo 15 minutos del centro, todavía existen calles con zanjas, olvidadas por más de dos décadas, nuestro "cachito de Rosario".

José Luis Sánchez. DNI: 11.126.958

Gustavo Vicente. DNI: 18.032.093

Fabian Melillo. DNI: 17.519.264


Que alguien

me explique

Hace unos días mi nieto de cinco años se cayó en la calle y se golpeó la frente con una piedra, lo que le produjo una herida profunda y perdía bastante sangre. Inmediatamente lo llevamos al lugar que teníamos más cerca, el Hospital de Niños Zona Norte. En la guardia le detuvieron el sangrado, le pusieron una gasita en la herida y más o menos a los 30 minutos nos dijeron que había que suturarlo, pero como ahí no podían teníamos que llevarlo al Hospital Centenario o al Hospital de Niños V. J. Vilela. Rápidamente nos dirigimos al Vilela donde nos atendieron inmediata y efectivamente. Luego que pasó todo, entro en la página del Hospital de Niños Zona Norte y veo que entre las prestaciones figura cirugía pediátrica. El título de mi carta se refiere a que quiero que alguien me explique por qué no atendieron a mi nieto en ese hospital.

Marta Décima

DNI: 5.448.660


Lo que ves, cuando no ves

Viajé a Buenos Aires y me sorprendió la propuesta: "Te invitamos a viajar con tu imaginación". Me refiero al "Teatro ciego". Es el único teatro en el mundo donde todos los espectáculos son desarrollados en total oscuridad. "Un espacio cultural inclusivo donde los sentidos son los protagonistas" (apelando a los sentidos del tacto, auditivos y del olfato de los espectadores). La oscuridad permite una nueva percepción de la realidad sin usar la vista, lo que facilita la participación de personas con discapacidad visual. El teatro brinda trabajo a 70 personas, el 40 por ciento no videntes o de baja visión. Los asistentes formamos una larga fila tomando los hombros de quien nos precedía para ingresar a la sala a oscuras. Es común en no videntes esta cooperación entre sí, para poder guiarlos sin obstáculos. Según el horario, hay obras para adultos e infantiles, una forma para que niños desde cuatro años concienticen la integración. La obra de niños "Mi amiga la oscuridad", cuenta la historia de dos hermanas: Claridad y Oscuridad", hijas del Rey Sol y la Reina Luna". La Oscuridad es una artista, nos permite imaginar lo más impensado y vivir aventuras desarrollando los sentidos de la concurrencia. Pensé qué bueno sería que se haga esto en Rosario, e incorporar la gente con discapacidad visual local y crear conciencia de integración a los convencionales, al estar en igual situación que los no videntes.

Silvia Buonamico


El "no" dado

al tarifazo

La Corte Suprema de Justicia de la Nación le propinó un duro golpe al gobierno de Mauricio Macri al confirmar por unanimidad la sentencia de la Cámara Federal de la Plata, poniéndole un freno al aumento impiadoso de gas dispuesto por el Ejecutivo a comienzos de 2016 para los usuarios residenciales. Con el pretexto de la "pesada herencia" de Cristina, el presidente Macri no viene haciendo otra cosa desde que asumió el pasado 10 de diciembre que transferir gigantescas sumas de dinero de los sectores populares a los concentrados de la economía. Tal fue la razón de ser del levantamiento del cepo al dólar, de la quita de retenciones y ahora del tarifazo. En los días previos los miembros de la Corte, Ricardo Lorenzetti, Carlos Maqueda, Elena Higton de Nolasco y Horacio Rosatti, habían sufrido todo tipo de presiones de parte del gobierno para "convencerlos" de la importancia de apoyar el tarifazo. Por si ello no hubiera resultado suficiente, el propio presidente y varios de sus ministros llegaron a decir que si la Corte no lo convalidaba la Argentina ingresaría en un cono de sombras. El más alto tribunal de garantías constitucionales supo estar en esta oportunidad al lado de los únicos actores políticos y sociales que realmente importan: los argentinos comunes que tratan de ganarse el sustento todos los días. La gran perdedora fue, al menos en esta ocasión, la soberbia de un presidente que cree sinceramente que el país le pertenece, que se cree un patrón de estancia olvidando que está donde está por decisión de un sector del pueblo que a esta hora debe estar profundamente arrepentido de haberlo votado.

Hernán Andrés Kruse


La exitosa Bonaerense

Desde el cambio de gobierno de la provincia de Buenos Aires exoneraron a 1.600 policías, sería interesante que les pongan tobilleras y un chip por lo menos para ubicar aguantaderos y búnker. Están sólo para robar, mejicanear, secuestros exprés, piratas del asfalto, son los mejores dealer de la droga, saben dónde hallarla y conocen los circuitos de venta, liberan zonas para los desarmaderos, la trata de blancaa, tráfico de personas, juego, extorsión, garitos clandestinos. Poner estos individuos en la calle será mucho peor, se acrecentarán los delitos. Quién puede creer en que se redimirán, pasarán a retroalimentar el mundo delictivo. Es mano de obra desocupada como antes, recalarán en agencias de seguridad de amigos lúcidos y seguirán con otras modalidades más sofisticadas. Hay que hacer en el ingreso un estudio socioambiental, antecedentes familiares preferentemente como en Europa u otros países, tercera generación de policías. Que no sea por obra social o ropa, o porque están desocupados, la instrucción debe ser militar. Las cosas por su nombre.

DNI: 8.634.022

Sanchezroberto03@yahoo.com.ar

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