Donald Trump
Domingo 13 de Noviembre de 2016

Los medios estadounidenses se olvidaron de la gente: es hora de salir a la calle

Autocrítica en las Redacciones de los principales diarios, por no haber previsto el triunfo electoral del republicano Donald Trump.

El triunfo electoral de Donald Trump causó un impacto inesperado en las redacciones de los mayores diarios estadounidenses y si fuese por los jefes de noticias, los próximos años las redacciones quedarán bastante despobladas. Esto no tiene tanto que ver con las consecuencias de una crisis en el sector publicitario sino con el hecho de no haber previsto la victoria del polémico candidato republicano.

Desde el 8 de noviembre, hay una firme decisión de que las cosas deben ser distintas. "Esta ciudad no tiene ningún punto de contacto con Estados Unidos", señaló el comentarista de la CNN John King durante la noche electoral sobre la capital Washington. Otros acuerdan: los medios en Nueva York, DC y toda la costa este son una burbuja. Y aquellos que perdieron el contacto con los otros, quizás con el verdadero país, no pudieron ver en qué suelo se fue gestando Trump.

"Tenemos que ser mucho mejores para explicar las profundas divisiones que existen en América. Necesitamos poder escribir mucho mejor sobre las personas que votaron por Trump. Lo que los impulsa, sobre sus miedos. Necesitamos más contacto", dijo el director del" New York Times", Dean Baquet, al portal "Politico". "La historia más importante que tenemos que abordar en los próximos años es entender mejor el mundo de los trabajadores y por qué se sienten abandonados por fuerzas como la globalización y el cambio tecnológico", indicó Baquet.

Suposiciones. Su colega Marty Baron, del Washington Post, advirtió sobre todo de presentar la información en base a suposiciones. "Realmente tenemos que tener más cuidado. Una gran cantidad de supuestos nuestros simplemente no fueron correctos", asegura Baron. "Tenemos que salir más y tenemos que hablar con más personas. Habría que haber interpretado las preocupaciones y las necesidades de la clase obrera, antes de que existiera el candidato Trump", agregó el periodista.

Casi nadie había visto venir este resultado electoral. Las redacciones también ignoraron encuestas distintas e indicios más escépticos. Jim Rutenberg, del New York Times, critica duramente a sus propios colegas. "La mayoría de los periodistas ignoran asuntos tales como la religión o la población rural y tienen prejuicios tanto contra los blancos pobres como contra la clase obrera", apunta. Quien solo se ríe de lo que no entiende tampoco puede llevar adelante un debate a fondo, añade. Sin embargo, Rutenberg asegura que ahora no se trata simplemente de que los reporteros salgan en masa a la "Flyover Country", como se conoce en Estados Unidos a la gran masa de tierra habitada entre las distintas costas del país. Es decir, la parte del país que se sobrevuela pero a la que uno nunca ha ido, sostiene.

El problema es que la mayoría de los medios de comunicación en Estados Unidos se concentran en las costas. "Debido a la rápida disminución de los periódicos regionales y locales, nadie sabe realmente lo que está pasando en estos lugares", señala Alec McGillis de ProPublica. Mucho más que simples visitas a algunos sitios se trata ahora de detectar el estado de ánimo de esta "Flyover Country", indica Rutenberg. Evidentemente, para la gente en esas regiones lo que decía Trump era importante. Y esto es algo que no lograron detectar los medios de comunicación.

Katrina Vanden Heuvel, del The Nation, también se suma a la autocrítica: "Los medios de comunicación se han concentrado tanto en describir a Trump que se olvidaron completamente de las preocupaciones reales de la gente". "Los medios son los representantes de una clase particular. Ya no son más una institución nacional", señala el fundador de Gawker Nick Denton. Esto podría conducir a una paradoja clásica. "La gente ve a los medios de comunicación como un pilar de un sistema elitista que acaban de rechazar", opina la ex jefa de redacción del New York Times, Jill Abramson.

¿Autoacusación? Todo esto está muy bien, dice Margaret Sullivan, del Washington Post. Pero tampoco vale meter miedo si el candidato Trump insulta a la prensa y anuncia futuras acciones legales contra los medios, agrega. Más que nunca, un presidente Trump necesita acompañamiento periodístico. Pero un periodismo más fuerte y más audaz, enfatiza Sullivan.

Lo que de ninguna manera debe pasar ahora es suavizar los comentarios del ex candidato, agrega. Ayer instigador y hoy hombre de Estado al estilo Trump "tal vez no sea tan malo", como ya lo describe la televisión estadounidense. Sullivan recuerda finalmente las virtudes básicas del periodismo:dureza, profundidad, conocimiento y equidad.

Comentarios