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Viernes 22 de Junio de 2012

Los más afectados de la provincia

La provincia de Santa Fe no escapa a esta realidad nacional que indica que dos de cada 10 chicos estudian en el secundario con sobreedad. Dirigentes gremiales de Rosario y la provincia coinciden en decir que si bien no tienen datos precisos sobre cuántos son los adolescentes comprendidos por el sistema en esta situación, “sí que los más afectados son los de sectores menos favorecidos”.

El secretario general de Amsafé Rosario, Daniel Couselo, considera que falta atención a las escuelas del nivel secundario para ofrecer igualdad de oportunidades, “algo que ya se vivió con la aplicación de la ley federal”, según señala apuntando a la falta de cargos genuinos y de infraestructura adecuada. Sin embargo, Couselo decide detenerse en una preocupación puntual: “El secundario rural santafesino, que junto a los de los barrios periféricos son los más castigados, y en consecuencia los que más necesitan del Estado” para garantizar que los chicos que ingresan tardíamente no abandonen. Anticipa entonces algunos datos de un relevamiento que encaran desde este año. “Estamos relevando qué pasa con las secundarias rurales de nuestro departamento, y vemos que hay una buena cantidad de chicos que terminaron la primaria y no siguen el secundario”, denuncia.

“En 2008 las escuelas rurales con los 8º y 9º años (que permitían avanzar en el secundario obligatorio) de este departamento eran 12, de esas (y por decisión de la gestión de Elida Rasino) quedaron 6 con dos núcleos cada una”, puntualiza y grafica la consecuencia de esto con un ejemplo: “Hay zonas rurales, como la que va desde el llamado Camino a Monte Flores (a 5 km de Rosario) y el Paraje El Ombú, cercano a Arroyo Seco, donde hemos detectado 53 chicos en edad de asistir y que no van a la secundaria. Es la propia política educativa provincial la que dejó sin secundario a estos chicos, porque ni siquiera les garantiza el traslado de un pueblo a otro”.

Compromiso. “Sabemos que en el secundario hay un porcentaje elevado de chicos con sobreedad. Esto lo atribuimos a que se han incorporado al sistema educativo adolescentes que en su momento habían sido expulsados por el sistema. Ahora se sumaron a la secundaria obligatoria, la asignación universal por hijo ayudó a que vuelvan. Sí, es verdad que tenemos en primer año alumnos de 15 y 16 años, por ejemplo”, señala a su vez el secretario de educación secundaria de Amsafé provincial, César Gómez.

La realidad de chicos con sobreedad —dice Gómez— “nos ha obligado a los docentes a cambiar las estrategias para despertar el interés de aquellos que no comparten los mismos intereses que quienes terminan la primaria y se incorporan al secundario a tiempo. Como tenemos un mix, eso nos ha comprometido a una permanente búsqueda de estrategias para mantener y contener en el aula a chicos con diferentes inquietudes. Nuestra preocupación es que la obligatoriedad no sea letra muerta, sino que los chicos que se anoten no queden en el camino. Esto nos compromete a una contención para que tengan un secundario completo de verdad”.

Gómez acuerda con el dato ofrecido por el informe que afirma que las escuelas de las periferias son las que más sufren la problemática; y agrega que “el sacrificio siempre es mayor para todos, pibes, docentes y familias”. Al final, el dirigente concluye: “Es verdad que en el trabajo cotidiano del aula se nos complica más tener chicos con sobreedad, pero creemos que es un signo para alegrarse, porque están volviendo a las escuelas chicos que se habían ido. Sin dudas, eso nos obliga a ser más creativos y a esforzarnos más”.

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