La ciudad
Jueves 10 de Noviembre de 2016

Los manteros invadieron la peatonal y se quejaron de las pocas ventas

A pesar de que los productos no superan los $ 200, la gente sigue de largo. Los comerciantes del centro se quejan de la competencia desleal.

Debido al paro de trabajadores municipales, la peatonal Córdoba se convirtió ayer en una extensa y poblada feria de manteros a cielo abierto que alteró la fisonomía habitual del microcentro rosarino. Con un enorme abanico de productos en oferta, los vendedores informales otra vez aprovecharon la falta de controles oficiales en la ciudad y desplegaron todo el arsenal de recursos para atraer a los ocasionales transeúntes con precios muy bajos. Más allá del fastidio que volvió a generar en los negocios formales, y de la poca venta que acusaron los manteros, la postal promete repetirse hoy, ya que la medida de fuerza de los municipales incluye esta jornada.

   El tramo que más puestos albergó ayer fue Córdoba, desde San Martín hasta Corrientes. Allí se conformó una doble fila de manteros que obligaba a una recorrida por el carril central, y dejaba dos circulaciones laterales muy pequeñas.

   En tanto, por la peatonal San Martín también hubo vendedores informales que se ubicaron hasta la plaza Montenegro. Y por Córdoba, de Corrientes a Presidente Roca, el flujo fue menor.

   El cierre de la Fiesta de Colectividades influyó en los movimientos de los vendedores. Al menos ese fue el análisis de algunos puesteros rosarinos que habitualmente pueblan la peatonal en las jornadas de paro de municipales. "Hay mucha gente que no es de acá. Del norte, también del sur, y la mayoría está en Colectividades y ahora se vino para acá. No son los de siempre", le confió Mario, un puestero, a este diario.

   "Hay más vendedores y eso nos sacó venta", destacó Carlos, otro mantero. "Hubo poca venta. La gente no tiene plata y eso se nota sobre todo en la calle", agregó Mariela, una vendedora informal. "Sólo se vendió un poco de juguetes y ropa para chicos", aportó a su turno Gloria.


De todo. Ropa deportiva, medias, collares, aros, billeteras, muñecos inflables, peluches, juguetes, gorros, mallas y toallas. La variedad de mercaderías puestas al alcance del público sobre las mantas fue increíble. Casi ningún producto superaba los 200 pesos, y si se peleaba el precio, hasta se podían conseguir varias unidades por la cifra solicitada inicialmente.

   Libros a mitad de precio, accesorios de bijouterie, bolsos, mochilas, artesanías en madera, mates, sahumerios, la lista de ofertas fue muy amplia.

   Se podían conseguir remeras de fútbol por 150 pesos; lentes de sol por 100 pesos; ojotas y crocs truchas por 150 pesos; 3 películas por 50 pesos; juego de cubiertos de 24 piezas por 150 pesos; y 3 pares de medias por 30 pesos.

   Lógicamente, este inmenso despliegue de manteros despertó el enojo de los comerciantes de la peatonal. "Esta es la misma historia de siempre. En estos días sin inspectores, se llena la peatonal con vendedores que no cumplen las mismas reglas que cumplimos todos nosotros", reclamó Julia, vendedora en una tradicional librería del centro.

   "Yo pensé que se verían más policías en la peatonal y no fue así. Estos días son un descontrol y los que pierden son siempre los mismos: los que pagan los impuestos y los negocios formales", exclamó Héctor, vendedor en un importante local de ropa deportiva. La postal se repetirá hoy.

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