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Sábado 04 de Septiembre de 2010

"Los lunes al sol": el capital que pisa lo humano

Por Gisela Wild (*) / "Los lunes al sol" es una película española que ya tiene algunos años (2002) con guión y dirección de Fernando León de Aranoa. Sin grandes pretensiones ni caer en lugares comunes o golpes bajos, y sin dejar de lado el humor, nos pinta una situación tan familiar para nosotros como es el desempleo.

"Los lunes al sol" es una película española que ya tiene algunos años (2002) con guión y dirección de Fernando León de Aranoa. Sin grandes pretensiones ni caer en lugares comunes o golpes bajos, y sin dejar de lado el humor, nos pinta una situación tan familiar para nosotros como es el desempleo.

Cinco amigos que trabajaban en el astillero de una ciudad costera son convidados de piedra en el banquete del progreso. Pasan las tardes en un pequeño bar tratando de ahogar las penas que les produce verse excluidos del mercado laboral, ya sea por la edad, por la falta de capacitación o incluso por estar sobrecapacitados.

A través de sus historias nos muestran cómo el cierre de una fábrica puede alterar no sólo la economía de una ciudad sino también el tejido social de una comunidad, las relaciones de amistad, el matrimonio, la familia, dejando al descubierto también el lugar que ocupa la mujer en estas circunstancias.

Cuenta con la actuación del ya consagrado Javier Bardem y un elenco que transmite emoción desde sus personajes interpretados de un modo sobresaliente.

Sin emitir un juicio de valor, dejan al descubierto las distintas reacciones y estrategias de supervivencia ante el temido telegrama. Tomar la indemnización, luchar en la pobreza hasta el final, conservar la dignidad, naturalizar la situación de desempleo, e incluso la mirada ante la muerte son algunas de las opciones que nos presenta el filme.

Aunque poco a poco en nuestro país vamos dejando atrás la cotidianidad del hombre sin trabajo, la película tiene vigencia. Es en este mundo en que sigue estando el capital por sobre lo humano, y cada crisis económica —sin importar en qué parte del mundo estemos— nos escupe del sistema.

(*) Orquesta Social de Ibarlucea.

 

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