El Mundo
Domingo 12 de Junio de 2016

Los límites del modelo exportador de commodities

El drama peruano de estos días se explica, como es obvio, por la resieliencia del fujimorismo.

El drama peruano de estos días se explica, como es obvio, por la resieliencia del fujimorismo. Casi inexplicable para el extranjero, este casi 50 por ciento de votos de "Keiko", que por segunda vez estuvo a un paso de la Presidencia —la anterior le ganó Ollanta Humala— se explica por la base social que mantiene el fujimorismo. Esto tiene dos causas: una, visible, el modelo económico vigente es el construido por Fujimori, que dio salida a la crisis de los 80, al Perú de Alan García primera versión. En segundo lugar, el fujimorismo se alimenta de los sectores populares, que a su vez expresan un fenómeno económico: la economía sumergida, muchas veces ilícita. Esta alianza la explicitó Keiko cuando en campaña prometió defender el extendido sistema de transporte privado ilegal que reina en Lima. Keiko mandaba un claro mensaje a su base: conmigo tranquilos, no tocaré los enormes bolsones de economía informal de los que viven las clases populares. Esto lleva a los límites del modelo fujimorista y más en general del Pacífico, no solo de Perú. El de economía abierta exportadora de bienes primarios. Ocurre que la minería y la pesca no pueden dar ocupación a toda la población activa. Ecuador y Bolivia viven atrapados en un límite similar, pese a su carácter "bolivariano". Pero ahí está la excepción de Chile. Donde no hay casi economía informal, donde no entra el narcotráfico porque Carabineros exhibe un nivel de profesionalismo que los demás países no pueden soñar. Al modelo de economía abierta exportadora de commodities de Pinochet, la democracia chilena le fue sumando una economía avanzada de servicios. Esto explica el bienestar chileno, su membresía de la OCDE y la abismal distancia con su vecinos. Para que este modelo funcione, debe haber una sociedad seria y autoexigente. Que no repudie los exámenes PISA, por ejemplo.

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