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Domingo 12 de Junio de 2016

Los libros del Castagnino

Una treintena de publicaciones bucean en el arte rosarino y del país. Hoy se presenta en el Macro un nuevo trabajo sobre arte contemporáneo

Siempre estuvieron los libros, desde el principio y ahora. Los libros siempre estuvieron ligados al Museo Castagnino, a su colección. Son parte de su patrimonio. Su biblioteca, que comenzó a conformarse en la prehistoria del museo, guarda incunables y es referente en arte argentino y rosarino (ver pág. 13). Pero además el museo alberga una editorial, cuyo proyecto pone el eje en la colección pero también en artistas clave en la historia del arte argentino y rosarino. El mundo digital pone a disposición la posibilidad de consultar un catálogo de más de 5 mil títulos de la biblioteca y una treintena de publicaciones editadas por el museo. Hoy, a las 11, en el Macro, la sede de arte contemporáneo ubicada en Oroño y el río, se presenta una nueva publicación. Recetas, volumen II, la segunda parte de un proyecto que ofrece algunas pistas, a modo de reflexión, sobre qué es el arte contemporáneo.

Georgina Ricci es licenciada en arte y trabaja en el museo desde 2004. Tiene a su cargo el área editorial del Castagnino macro. Cuando ingresó, empezó en el área de diseño y luego su rol fue migrando hasta tener a su cargo la coordinación del área editorial. Georgina es docente en la Facultad de Bellas Artes y es artista. A medida que avanza el diálogo con Más, se apasiona cada vez más al contar la historia del área que coordina pero la del museo. Dice, y ella misma es un claro ejemplo, que el arte, como disciplina, "es una construcción donde es difícil definir límites". Arte, diseño, libros, colecciones, museos, galerías y la ciudad. Siempre la ciudad tramando, allí donde parece instalarse un límite.

"El museo siempre editó materiales, lo que ocurrió en 2005 con el libro de Schiavoni es que empezamos a pensar el libro como un espacio más de producción de relato del museo, por fuera de los catálogos de una muestra. Un catálogo de muestra es uno de los posibles modos del libro y nosotros creemos que eso a veces funciona muy bien y en muchas otras ocasiones son necesarios objetos culturales autónomos que tengan una vida que sobreviva a la muestra, que no sea sólo un registro de lo que se exhibió sino que sea un espacio de reflexión y de circulación de la obra", explica Ricci.

Desde ese lugar comenzó a conformarse el área editorial, "porque en realidad no existía como tal sino que era la suma de distintas áreas". El primer libro de esta nueva etapa fue Arte Argentino Contemporáneo. Obras de la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Rosario, de 2004. Pero el libro Augusto Schiavoni (1893-1942) fue el que inició una nueva forma de trabajo. "De alguna manera el libro de Schiavoni, que iba con una muestra, es un modo de acceder a la obra de un artista fantástico que tiene una presencia importantísima en nuestra colección y que, pasada la exposición, se transformó en un espacio de consulta, de búsqueda y de placer también".

"Tenemos un museo enorme, con muchísima obra, con más de 5 mil piezas entre ambas sedes, donde se exhiben al año, con suerte, cien piezas. Entonces, el público se queda afuera de la mayor parte de la colección y el libro es un modo de salvar eso. No sólo de mostrar la colección sino de ubicarla en el entrelazado de los discursos", agrega la artista y diseñadora editorial. Un ejemplo de cómo funciona el dispositivo editorial es el trabajo que se realizó sobre la muestra de la colección Astengo. Bajo el número 6 de la serie ediciones digitales se puede ver una suerte de catálogo que va más allá del formato. La publicación "es" la muestra, donde no sólo se exhibieron piezas, muchas de ellas muy valiosas, sino que se las presentó encadenadas a la historia del arte y coleccionismo en la ciudad.

Para Ricci es clave la sociedad que establecen museo y ciudad: "El museo tiene un rol muy importante para la cultura de la ciudad, especialmente para las artes visuales, para odio o amor, siempre ha estado operando, y de alguna manera hemos asumido el rol de construir la historia del arte rosarino. No sé si naturalmente era nuestro rol, podría haber sido otra editorial o la Universidad, pero evidentemente lo estamos haciendo".

La tarea del equipo que trabaja en el área editorial del museo se emparenta con "la idea de curador", precisa Ricci, "son apuestas, en lenguajes diferentes, apuestas de construcción de relato. Tenemos varias líneas editoriales. Nos concentramos primero en la colección, esa es la prioridad".

Desde ese lugar, Ricci describe que hay artistas como Eduardo Serón, Mele Bruniard o Augusto Schiavoni que "tienen tanta presencia y orbitación sobre la colección y sobre el campo cultural, que han sido profesores de artistas, que nos parece que hay que hacerles un libro, donde están presentes las obras de la colección del Castagnino macro o a veces de otras colecciones, llegado el caso. Esos libros tienen una cronología, y ese es un espacio donde suele darse eso de las historias entrelazadas de la ciudad, las vinculaciones que se establecen con el campo cultural".

También hay libros que se trabajan como libro-objeto. Tal es el caso de los dedicados a Norberto Puzzolo, Graciela Sacco y Carlos Trilnick. Tienen un formato diferente. "En estos libros —detalla Ricci— la idea fue trabajar un cuerpo de obra, que además estaba presente en la colección, con una serie de estudios e investigaciones. Estos libros no tienen que ver con muestras, son piezas independientes. Se trabajó codo a codo con el artista en su estilo y diseño".

En esta etapa de la editorial se publicaron casi 30 libros, algunos coeditados con fundaciones o centros culturales. Los libros apenas se presentan se suben a la página del museo en formato PDF. Pero "además tenemos las ediciones digitales que están pensadas para que sean un formato amable para la lectura en el monitor, con textos más cortos, fotografías más grandes, hay links a videos, a la página del museo, sonido. Se incorpora todo lo que se pueda trabajar como hipervínculo".

Los libros se pueden descargar de http://www.macromuseo.org.ar/libros/index.htm, allí también se pueden leer online las publicaciones digitales. La versión papel de las publicaciones tiene un precio accesible, casi al costo, y se pueden adquirir (los que no están agotados, claro) en las sedes de los museos.

En carpeta avanzan más proyectos, para ampliar el museo, para entrelazarlo con la ciudad, para crear nuevas obras que dialoguen desde múltiples soportes.


Lisy Smiles / lisy@lacapital.com.ar / LA CAPITAL


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