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Jueves 14 de Julio de 2011

Los límites que puso el voto porteño

Las elecciones en la ciudad de Buenos Aires dejan múltiples lecturas hacia futuro, pero la primera se clava como una espina entre el kirchnerismo y la oposición: nadie tiene ganado el cielo electoral.

Las elecciones en la ciudad de Buenos Aires dejan múltiples lecturas hacia futuro, pero la primera se clava como una espina entre el kirchnerismo y la oposición: nadie tiene ganado el cielo electoral.

El mítico y parlanchín "relato" con que el gobierno nacional espolvorea cada uno de sus pasos imaginarios o reales se chocó contra la pared de la realidad tangible, esta vez encarnada en Mauricio Macri. No se trata de un contraste menor: el jefe de Gobierno encarna la perfecta contracara dialéctica para el discurso progre que con cierta liviandad se levanta en los arrabales de Balcarce 50.

Los porteños volvieron a tomar distancia de la máquina electoral preanunciada por las usinas mediáticas y encuestológicas del Ejecutivo nacional que atiborran el espacio con sondeos que ponen al "relato" de mentas como el único alimento viable en el menú político. Pero, el antes y el mientras tanto de los comicios a jefe de Gobierno resultan tan atractivos como el minuto después.

La prueba de laboratorio del cristinismo más denso resultó un fracaso, más allá de Daniel Filmus, un candidato módico que debió luchar no sólo contra una correlación de fuerzas adversa hacia afuera de su redil sino también convivir con un escenario novedoso y de pocos resultados positivos. En efecto, la incorporación de La Cámpora resultó un bumerán: la lista encabezada por Juan Cabandié cosechó la mitad de los votos que fueron a Filmus. El resto lo aportaron los extra PJ Aníbal Ibarra y Gabriela Cerruti.

El PRO ganó las quince comunas (una nueva división electoral, parecida en algunos aspectos a la descentralización que intentó el socialismo) y, en esas nóminas, Cristina privilegió a La Cámpora.

El mismo domingo a la noche empezaron a aparecer los cortocircuitos internos: cuando Filmus intentaba atraer desde su discurso a sectores de otras fuerzas (solanistas, radicales y de la Coalición Cívica), los militantes de Cabandié apelaron a la Marcha Peronista. No fue lo único: Ibarra y Cerruti no pudieron subir al escenario desde donde el derrotado postulante intentaba poner su mejor rostro de ocasión.

Esos incordios son demostrativos de los ríos subterráneos que atraviesan al kirchnerismo y que sólo el paraguas de Cristina (con su potencial triunfo en la reelección) pone a resguardo. Las derrotas sacan a la superficie lo que el buen vivir pretende mantener oculto bajo pulimentadas cuotas de pragmatismo.

Así como el kirchnerismo (léase el proyecto oficial) recibió una tunda de las manos de Macri, la oposición nacional no quedó en condiciones de hacerse los rulos. Proyecto Sur no hizo una buena elección pese a los augurios iniciáticos de campaña respecto a convertirse en alternativa. La cosa fue mucho peor en otros campamentos. La Coalición Cívica de Elisa Carrió tuvo una muy mala performance con María Eugenia Estenssoro, lejísimo de índices alcanzados en otras paradas electorales. Peor le fue a la Unión Cívica Radical, que confirmó su cuasi inexistencia electoral en el corazón político del país.

Por estas horas, los candidatos presidenciales de la oposición ven en los votos que fueron a Macri el gran objeto del deseo. Si bien, desde el mismísimo PRO admiten que un porcentaje que votó por ese espacio podría volcarse a Cristina en las elecciones nacionales, los dichos pos facto de determinados personajes vinculados al numen K cultural complican la relación por su impacto mediático. "Lo que dijo el papanata de Fito (Páez) expulsa hasta a los neutrales. No sé si habrá segunda vuelta con el horizonte que tenemos en Santa Fe y Córdoba", confió ayer a LaCapital una referencia oficialista de primera línea.

Sobrevolando toda la escena aparece diáfana otra interpretación del urnazo macrista: buena parte de los porteños encontró en el líder del PRO una referencia opositora que cuesta auscultar entre la maraña de candidatos que sacaron número para enfrentar a Cristina en las presidenciales. Ese espacio aún está vacante más allá del Obelisco.

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