Edición Impresa
Sábado 15 de Agosto de 2009

Los jueces visitan las escuelas

"Es fundamental que el Poder Judicial funcione bien porque es el resguardo de todos los derechos, el que permite el control de los actos de gobierno". Las palabras fueron parte de la presentación muy distendida que el juez Otto Crippa García hizo de su trabajo ante los chicos del 4º año del Sagrado Corazón. La visita es parte de un programa educativo que promueve la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe.

Es fundamental que el Poder Judicial funcione bien porque es el resguardo de todos los derechos, el que permite el control de los actos de gobierno". Las palabras fueron parte de la presentación muy distendida que el juez Otto Crippa García hizo de su trabajo ante los chicos y chicas del 4º año del Colegio Sagrado Corazón. La visita no fue casual, sino que es parte de un programa educativo que promueve la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe para hacer conocer, nada menos, cómo funciona la Justicia.

"Los jueces van a la escuela" se llama esta propuesta pensada para los secundarios santafesinos. Y, como todo plan, tiene sus metas y diseño de trabajo. Primero profesores y alumnos de los últimos años del nivel medio visitan los Tribunales provinciales y se empapan de qué tarea tiene a su cargo cada dependencia. Un video educativo y material para seguir trabajando en el aula cierran esta primera etapa de la iniciativa.

Pero la parte más novedosa es la que ofrecen los jueces yendo a las aulas a conversar cara a cara con los chicos. La meta es ambiciosa pero se cumple: humanizar un poder del que mucho se habla pero no siempre se conoce cómo funciona.

No es casual entonces que el juez Crippa García, actual presidente de la Cámara de Apelación en lo Penal de Rosario, se muestre más que entusiasmado en contar a los chicos la pasión que lo desvela: el derecho.

Lo primero que reconoce ante el grupo de adolescentes que lo siguieron más que atentos es que sin dudas "de los tres poderes del Estado, la Justicia es el más mencionado en los últimos tiempos". Y para ejemplificar cómo se pueden evaluar sus acciones señaló: "Si es un límite para los poderosos y una garantía para los pobres es que funciona bien".

Antes de que los chicos iniciaran la ronda de preguntas, el juez, también profesor universitario, hizo del tema de la visita una clase de ejercicio de ciudadanía.

Los invitó así a poner en práctica el derecho a estar informados, y desde ya reclamar por esa información que no sólo deben proveer los medios de comunicación, sino el propio sistema judicial sobre los procesos que encaran. Para todo eso dijo: "Todo acto del Poder Judicial es un acto de gobierno. El derecho a estar informado es un derecho humano".

La hora de las preguntas

 

"Vamos, pregunten con libertad, no tengan tabúes", alentó el juez a los chicos a acercar sus preguntas. La primera que levantó la mano fue Guillermina Carlomagno, una de las alumnas de 4º año, que acercó un tema más que vigente para la provincia: "¿Por qué el juicio oral no se implementó antes?".

Luego de hacer una referencia histórica, el magistrado se detuvo a valorar el juicio oral como una herramienta que además de dar celeridad ofrece transparencia al trabajo de los jueces. Un tema que relacionó con otras dos inquietudes de los alumnos: "¿Hay un límite de tiempo para que se resuelva un juicio?", "¿cómo sabe cuando alguien mata en defensa propia?".

La necesidad de que la sociedad sepa que quien realiza un delito tiene una sanción, más la discusión que se da por el endurecimiento de las penas ganaron la conversación. "No estoy de acuerdo con la campaña que inició Blumberg pidiendo el endurecimiento de las penas, porque no es que éstas no existan sino que hay que mostrar que se cumplen", se pronunció el juez ante los estudiantes.

En más de una ocasión el magistrado habló de la imperiosa necesidad de ofrecer oportunidades de trabajar, de rehacer su vida a quienes salen de las cárceles. "El Estado debe ofrecerles estas posibilidades, pero la sociedad también", advirtió para llamar la atención en los chicos sobre qué significa el compromiso ciudadano.

Se mostró preocupado por la pobreza creciente, y de ésta como posible generadora de hechos de delincuencia, aunque a la vez se encargó de dejar en claro que "ser pobre no es sinónimo de ser delincuente, hay muchos universitarios que lo son".

"Está buena esta idea porque muestra a la Justicia desde lo cotidiano, y permite conocer los tribunales y charlar con un juez", expresó Federico Marena, uno de los alumnos de 4º año sobre la experiencia que vivían.

Docentes y alumnos



 

 

El programa "Los jueces van a la escuela" fue muy bien recibido por los colegios públicos y privados, tanto que para todo el año ya están cubiertos los cupos de visitas y charlas con los magistrados.

En el Sagrado Corazón, el profesor de derecho Juan Manuel Scarabaggio es quien entusiasmó a los alumnos para participar de esta propuesta. Compartió con todos su preocupación sobre cómo hacer valer la Constitución cuando muchas leyes no se cumplen, pero también la necesidad de hace ver que el ejercicio del derecho mucho tiene que ver con la economía y la educación de un país.

Y más que satisfecho de haber conversado se fue el magistrado del Sagrado Corazón. "Soy un bendecido de poder explicar y hacer entender el papel de la Justicia, del derecho, que es algo vivo, humano, a ustedes", cerró Crippa García.



 

Comentarios