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Viernes 15 de Julio de 2011

Los jóvenes que reclaman por la igualdad

El educador chileno Guillermo Sherping destaca el apoyo de los docentes y sindicatos

El movimiento de los estudiantes chilenos por la educación pública y gratuita conmueve al mundo por la convicción y muchas veces la originalidad con que los jóvenes han encarado esta demanda. El profesor Guillermo Scherping, director de la revista “Docencia” del Colegio de Profesores de Chile y dirigente nacional de la Central Unitaria de Trabajadores, rescata en charla con La Capital que la movida juvenil cuenta con el apoyo de los educadores y diferentes sindicatos. Y asegura que la clave pasa por “el rescate de la educación pública que considere calidad integral, integración social e igualdad de oportunidades”.

“Luego de un año de gobierno de derecha y frente a los intentos por promulgar reformas que consoliden el modelo de mercado en educación y cierren la puerta al imprescindible rescate de la educación pública, escolar y universitaria los principales actores del sistema educativo han aprendido la lección de que sólo unidos tras una plataforma clara y propositiva al conjunto de la sociedad se podrá impedir la total privatización del sistema educacional”, considera Scherping al ser consultado sobre la situación actual en esta pelea.

Mensaje a la oposición. Sin embargo, agrega que esta batalla que dan los estudiantes representa “también un mensaje a la oposición al gobierno, de que llegó la hora de conformar una nueva mayoría, social y política que recoja, entre otras, estas demandas y se perfile a la derrotara de la derecha”.

Como dato llamativo el profesor Scherping recuerda la diferencia entre el movimiento actual que protagonizan los estudiantes y aquel que también ganó las primeras planas de los diarios en 2006, con los llamados “pingüinos” en las calles. “La actual movilización —dice— posee una calidad superior al levantamiento estudiantil del 2006, esta vez la coordinación del profesorado, estudiantes secundarios y universitarios, conduce la convocatoria nacional”.

Y repasa que “el Colegio de Profesores de Chile, el Consejo Nacional de Federaciones Estudiantiles de Chile (Confech), y la amplia diversidad de organizaciones estudiantiles secundarias están a la cabeza del movimiento”. Además, que el mismo “se ha potenciado con la solidaridad activa de las organizaciones sindicales afiliadas a la Central Unitaria de Trabajadores y particularmente con la creación en el seno de la Central, del Consejo Nacional de Trabajadores de la Educación Chilena, donde participan profesores, educadoras de párvulos del Estado, asistentes de la educación, funcionarios de universidades estatales y privadas, los que suman más de 300 mil trabajadores y trabajadoras organizados a lo largo del país. Ello ha dado lugar a las movilizaciones más grandes de que se tenga memoria en Chile, incluido el reciente paro nacional del 30 de junio pasado”.

En las peticiones estudiantiles también están incluidas aquellas propias del magisterio, que al decir del educador chileno Guillermo Scherping son las mismas que afectan a los alumnos.

—¿Cuáles son los reclamos centrales del sector docente?

—Las demandas comunes a todos son la necesidad de desmunicipalizar sin privatizar, rescatando la educación pública que considere calidad integral, integración social e igualdad de oportunidades. Se pide por la responsabilidad preferente del Estado por las universidades públicas y que asuman misiones nacionales. También el fin al lucro en educación escolar y universitaria con recursos del Estado; un financiamiento estatal suficiente, cabe recordar que Chile es el país donde más gasta la familia en el mundo. El reclamo central que expresa el sector docente es una nueva institucionalidad estatal descentralizada de la educación pública escolar, superando de este modo la fracasada municipalización; y por otra parte una carrera profesional docente que mejore sustantivamente las condiciones de enseñanza que la sociedad y el Estado ofrecen, para que niños, niñas y jóvenes se eduquen y desarrollen sus potencialidades.

—¿Cuál es la salida a este conflicto político y educativo?

—Pasa por un claro compromiso por alcanzar un mayor financiamiento estatal y una reducción drástica del gasto de la familia. Que dicha inversión se destine y fortalezca la educación pública. También por una solución pública y no privatizadora a la desmunicipalización. Existe una amplia distancia entre lo demandado y la política de gobierno, una dificultad adicional la representa el que sectores de la concertación coinciden con la derecha o poseen fusión de intereses en la llamada “industria educacional”, el movimiento debe conseguir que las aguas se aclaren y la oposición que ayer fue gobierno posea una posición común por el rescate de lo público en educación, que unida a la izquierda extraconcertación impidan maniobras legislativas del gobierno como única garantía, y se conforme una oposición social y política unida y sólida en la defensa de lo público en educación.

—¿Si tuviera que mencionar tres debilidades y tres fortalezas del sistema educativo chileno cuáles serían?

—Entre las fortalezas, la creciente conciencia de que la educación pública escolar y universitaria que ha resistido a la privatización requiere de un trato preferente del Estado; la calidad docente escolar, académica y del conjunto de los trabajadores de la educación y la organización, unidad y movilización de los actores educativos.

—¿Y las debilidades?

—La privatización de la matrícula a consecuencia de abandonar la educación pública (en el mundo escolar 56 % es privada y 38 % pública). En 109 años Chile creó y financió 8 universidades: 2 públicas y 6 privadas. Actualmente existen 53 universidades privadas y crecientemente el Estado les otorga igualdad de trato respecto de las públicas. Según la Ocde, Chile es el país del mundo donde la familia aporta más a la educación (4,6 % del PIB estatal, 3% la familia); en tanto que es el país que posee intencionadamente el sistema educativo más segmentado del mundo, más desigual en la distribución del ingreso. Y es sabido que el factor que más influye en los aprendizajes de los alumnos es la desigualdad social, económica y cultural.

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