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Sábado 26 de Octubre de 2013

Los investigadores se lucieron en escena y demostraron que la ciencia es de todos

Unos 1.500 alumnos de escuelas secundarias coparon el Teatro El Círculo para escuchar a científicos del Conicet

"En este día tan especial quiero recordar a mis viejos: a mi papá que me transmitió su pasión por el fútbol y a mi mamá que insistió hasta el cansancio para que estudiara una carrera universitaria". Emocionado, el investigador Claudio Fernández comenzó así su charla sobre ciencia y deportes el miércoles pasado en el Teatro El Círculo frente a unos mil quinientos alumnos de escuelas secundarias. Chicos y chicas de cuarto año se acercaron para participar del primer encuentro del ciclo "Ciencia, ¿qué me contás?" donde expertos en química, biología y física les mostraron de un modo simple y didáctico los "secretos" del mundo científico.

Fueron cuatro charlas a cargo de Fernández, director del Instituto Max Planck de Rosario; Luis Cappozzo, biólogo marino, investigador y actor; Valeria Edelsztein, doctora en química, docente y columnista de programas televisivos, y Diego Golombek, doctor en Biología, investigador multipremiado y profesor de teatro. Los expertos les hablaron sobre los efectos de la ley de gravedad en los deportes, las distintas disciplinas deportivas que se realizan en el agua y hasta de los riesgos del dopaje. En todas esas ponencias dijeron mucho sobre ciencia pero de una manera entretenida y cercana que logró captar la atención de todos, alumnos y maestros.

Llevar el conocimiento fuera de los laboratorios, mostrarlo al mundo, aprender a disfrutarlo y valorarlo, fueron los ejes de esta propuesta que se repetirá el año próximo en Rosario y otras localidades de la Argentina, siempre con el mismo espíritu y convocando a distintos especialistas.

Compromiso y acción. El ciclo fue organizado por el diario La Capital, el Conicet, la Universidad Nacional de Rosario, el Ministerio de Educación de la Nación y el Centro de Estímulo al Desarrollo del Conocimiento de Granadero Baigorria, y contó con el auspicio de la Red Argentina de Periodismo Científico, el Teatro El Círculo y la Editorial siglo XXI.

"¿Para qué lado se tira un arquero que tiene que atajar un penal si su equipo va perdiendo?"; "¿Influye el color de la camiseta en las decisiones que toman los árbitros?"; "¿Es verdad que un equipo que festeja los goles en grupo tiene más chances de ganar que uno que no lo hace?". Estas fueron alguna de las preguntas que a modo de juego propuso Fernández al auditorio. Todas tuvieron respuestas basadas en investigaciones y experimentos científicos.

"Las cosas no son verdad porque las dice alguien importante sino porque podemos demostrarlas", dijo con énfasis Golombek a su turno. De este modo les sugirió a los chicos que "duden mucho, duden siempre", porque "esa curiosidad los va a llevar a encontrar respuestas, a investigar, a saber más".

Es que la ciencia es básicamente un camino de incertidumbres, y algunas certezas. Es siempre una invitación a pensar más, a buscar otras alternativas para dar con los resultados, un encuentro con las dificultades que despiertan el deseo de superarlas. "La ciencia es una construcción colectiva", remarcó el experto, mientras no dejaba de pasearse con una pelota de básquet en la mano, con la que demostró que para jugar mejor, en la cancha y en la vida, hay que pensar mucho, hay que entender de qué se trata, y hay que entrenar cuerpo y mente.

El científico hizo que los jóvenes se pararan, saltaran, aplaudieran y hasta descubrieran, por ejemplo, cómo se puede medir en centímetros la capacidad de reacción. Los participantes, agradecidos.

Pasión por la naturaleza. Luis Cappozzo, biólogo, científico amante de la naturaleza y los animales marinos, eligió los deportes que se practican en el agua como pilar de su charla. El surf, la natación, el buceo fueron "utilizados" como anzuelo para captar la atención de los alumnos. Y el objetivo se logró porque todos se quedaron fascinados escuchando qué presión soporta un cuerpo en las profundidades, cómo se puede "conocer" más a una ola para ser un mejor surfista, como el hombre aprende de los animales que viven en el agua para superarse deportivamente.

Cappozzo dejó además un mensaje potente y esperanzador al mismo tiempo cuando dijo que "el cuidado del medio ambiente es un derecho pero también una obligación de todos, porque el mundo no se salva mañana ni lo salvan los otros sino que el desafío es hoy y los protagonistas son todos ustedes".

A su turno, Valeria Edelsztein, una joven pero experimentada científica se refirió especialmente a los riesgos del dopaje en el deporte. Las sustancias químicas usadas con fines inapropiados pueden cambiarnos la vida, para mal. Y lo dejó claro con ejemplos de alto impacto. Como el caso de Lance Armstrong, el ciclista estadounidense a quien a los 25 años se le detectó un cáncer testicular con metástasis, hecho dramático que superó como un verdadero héroe y con tanta garra que hasta volvió a subirse a una bicicleta y lograr los mayores títulos mundiales. El problema fue que Armostrong, el muchacho estrella, "el campeón de la vida que lo tenía todo" tuvo que admitir presionado por las pruebas científicas en su contra que había usado sustancias prohibidas para llegar primero.

"El precio de querer ganar a cualquier precio", reflexionó Edelsztein, dejando en claro que la ciencia también puede ayudar a revelar ciertas "trampas".

Creatividad, alegría, motivación... todo eso se vivió el miércoles pasado en el Teatro El Círculo, un escenario de lujo para un tema que lo merece: la ciencia, cada vez más cerca.

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