Bicentenario
Sábado 09 de Julio de 2016

Los intelectuales y la segunda Independencia

Ante la opacidad que para el gran público tienen hoy las políticas a favor de la dependencia (ataque judicial/mediático al gobierno anterior, ocultación de los hechos actuales de corrupción

Ante la opacidad que para el gran público tienen hoy las políticas a favor de la dependencia (ataque judicial/mediático al gobierno anterior, ocultación de los hechos actuales de corrupción, uso del pasado para ocultar la pésima condición social del presente), si no son los intelectuales no habrá quien sirva a esclarecer qué ocurre efectivamente.

Habrá que sustentarse en estadísticas internacionales, para que pueda advertirse que la condición social que se ha comenzado a vivir desde diciembre es de neto deterioro; y para impedir que se siga con la política de "esperanza hacia adelante", según la cual todo está mal pero pronto estará bien, con una singular lógica por la cual yendo en dirección a La Quiaca, el segundo semestre o el segundo año nos dejarían en Ushuaia (es decir: sumando cesantías apareceremos con pleno empleo, subiendo precios llegaremos a superar la inflación, concentrando la riqueza hacia arriba llegaremos al hambre cero).

También será útil que los intelectuales no repitan la lógica del poder neoliberal actual, que es debatir sobre el pasado. Las diferencias entre posiciones nacional/populares y las de izquierda opositoras al anterior gobierno, en nada debieran opacar o atenuar la crítica a la situación presente, ni tampoco impedir la necesaria confluencia para enfrentar la calamidad privatista hoy en curso.

Y además, los intelectuales son los que deben luchar contra la naturalización de la visión dominante, impuesta despiadadamente por los medios audiovisuales. La población no se divide en "militantes" y "gente", como si los militantes no fueran gente militante, y como si ser militante no fuera un buen ejemplo de ciudadanía activa. También cabe pelear contra la absurda pretensión de oponer "periodismo militante" a supuesto "periodismo independiente", cuando este último está claramente al servicio de lo establecido, y juega de manera tan sesgada como parcial.

Sin dudas, entonces, que es tarea central de los intelectuales en el Bicentenario exigir una Segunda Independencia de los imperios de turno, para abandonar el vasallaje humillante de ir a pedir disculpas a empresarios extranjeros por haber sostenido políticas autónomas, o confundir en extraña superposición el día 4 de julio con el 9 de julio, como estamos viendo hacer hoy en algunos sitios del país.

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