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Domingo 25 de Mayo de 2008

Los intelectuales salen a la cancha

Entre tantos discursos estridentes, hipócritas, intolerantes, manipuladores, soberbios, demagógicos y egoístas... (agregue a gusto los adjetivos calificativos) que está dejando el largo, demasiado largo, conflicto entre el gobierno y los productores agropecuarios, pasó desapercibido para la mayoría de la sociedad...

Entre tantos discursos estridentes, hipócritas, intolerantes, manipuladores, soberbios, demagógicos y egoístas... (agregue a gusto los adjetivos calificativos) que está dejando el largo, demasiado largo, conflicto entre el gobierno y los productores agropecuarios, pasó desapercibido para la mayoría de la sociedad el pronunciamiento que realizaron tres grupos de intelectuales que, desde distintas posiciones, difundieron declaraciones sentando posición sobre el tema.

No es habitual que los intelectuales salgan de sus mundos académicos para pronunciarse sobre la actualidad. Por eso es saludable que planteen abrir un verdadero debate sobre qué país queremos y cómo se puede concretarlo. Este es el tema medular que debería regir las grandes políticas de Estado, por ejemplo el sistema impositivo.

El puntapié inicial lo dio el 15 de mayo un grupo de 750 intelectuales (integrado por Horacio Verbitsky, Nicolás Casullo, Ricardo Forster, David Viñas, Norberto Galasso, Noé Jitrik, Eduardo Grüner, Horacio González y José Pablo Feinmann, entre otros) quienes emitieron un documento sobre la “dura confrontación entre sectores económicos, políticos e ideológicos históricamente dominantes y un gobierno democrático que intenta determinadas reformas en la distribución de la renta y estrategias de intervención en la economía”. Este escrito es muy duro con los sectores del campo a quienes acusa de crear un “clima destituyente” y con los medios de comunicación a quienes apunta por “distorsionar lo que ocurre”, pero también cuestiona al gobierno por los “retrasos en aplicar políticas redistributivas de clara reforma social”.

El 23 de mayo se difundió otra declaración, esta vez firmada por 160 intelectuales como Andrés Rivera, Martín Kohan, Herman Schiller, Christian Castillo y Pablo Rieznik.

Desde una posición de izquierda ortodoxa este grupo sostiene que la “disputa entre el gobierno y las entidades patronales del campo es una pelea entre dos sectores capitalistas que defienden intereses completamente ajenos al pueblo trabajador”.

Y un día después, el 24 de mayo, un tercer grupo de intelectuales (entre ellos, Marcos Aguinis, René Balestra, Rosendo Fraga, Mariano Grondona, Juan Archibaldo Lanús, Félix Luna, Avelino Porto y Daniel Sabsay) elaboró un documento en el que propone un gran Acuerdo del Bicentenario. El texto, en resumen, es un decálogo con principios y presupuestos básicos para alcanzar una República con "mejores instituciones, más libertad, progreso económico y realización personal para todos".

Entre tantas palabras de Buzzi y De Angeli, de Fernández y D’Elía, que monopolizan, saturan y hasta empobrecen el debate público, sería saludable abrir el juego a otras voces, para escuchar otros discursos, para no enceguecernos, para en definitiva buscar que la Argentina sea lo más parecido a un país con un proyecto colectivo en donde estemos incluidos todos, absolutamente todos.

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