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Domingo 14 de Junio de 2015

Los infinitos trazos que dibujan a Mafalda

En Plataforma Lavardén se expone una muestra centrada en el personaje creado por Quino pero que busca dar cuenta de la relación de la pequeña con sus lectores. Cartas, originales, grabados y mucho más, en una exposición para no perderse.

En un prológo a una edición itialiana de Mafalda, Umberto Eco destacó que era clave leerla para entender la Argentina. Pero Mafalda, y con todo respeto a Eco, por supuesto, evidentemente es mucho más que este país. Su mirada crítica, irónica, a veces tan simple como metafórica, curiosa y poco negociadora ante las injusticias ha cautivado por igual a habitantes de Indonesia, Japón, Italia o España. Y la muestra que se expone en Plataforma Lavardén hasta el 2 de julio próximo propone descubrir por qué es casi imposible no leerla y también rastrear cuáles son algunas de las cláusulas de ese contrato de lectura. Mafalda en su sopa exhibe al personaje creado por Quino, pero también a su autor y sus seguidores. Una buena oportunidad para volver a sonreír. Porque, vale recordarlo, Mafalda hace sonreír, su humor es eso. Mafalda no es cómica, aunque dibuje una sonrisa en nuestro rostro.
  La muestra, curada por Judith Gociol, se estrenó en la Biblioteca Nacional al cumplir el personaje 50 años, y nació a sugerencia de su autor, Joaquín Lavado, Quino. El objetivo era saber “qué había sucedido, qué había pasado con los lectores de Mafalda y cómo se había expandido el personaje por fuera de publicaciones”, detalla Gociol, integrante, a la vez, del Archivo de Historieta y Humor Gráfico Argentinos de la biblioteca.
  Cartas de niños y adultos que se conmovieron con las reflexiones críticas y el humor de Mafalda se exponen junto a originales, bocetos, plantillas para impresión y recomendaciones de Quino a sus editores.
  “La llevo en mi piel porque no me va a defraudar”, dice desde un mail una seguidora de la tira que se tatuó a Mafalda en uno de sus tobillos. Otros tatuajes están inscriptos en el alma.
  “Mafalda nos quedó prendida”, “Quino se nos hizo un amigo que nos comunicó la alegría”, “aliviaba la pena de estar en cautiverio”, “fue un gran resorte para la supervivencia”, se lee en una de las cartas que forman parte de la muestra y que fue enviada a Quino por Graciela, presa política, durante la dictadura cívicomilitar argentina.
  Esa mujer, que falleció hace ya unos años, estuvo detenida en un campo de concentración de Santiago del Estero, al igual que su marido, y le envió junto a otras mujeres privadas de libertad la carta a Quino, quien la acercó a la muestra.
  Cuando se inauguró la muestra en la Biblioteca Nacional, los hijos de esa mujer leyeron una carta de agradecimiento que le escribieron a Quino relatando parte de su vida sin sus padres y lo que significó este personaje a lo largo de sus vidas.”Mafalda está hecha de trazos que no terminan en un papel; de niños nos la dieron como si fuera un alimento, nos presentaron a Libertad, pequeñita, pero estaba bien, existía, caminaba. En la cárcel no solo encierran gente, sino también encierra los abrazos, la libertad”, dicen en la carta. Quino responde y se estremece ante la historia.
  Las cartas de los lectores llegaban a Quino a través de la editorial o de los medios donde se publicó la tira. Algunas proponen un diálogo con el dibujante; otras, con Mafalda o los diversos personajes que acompañan a la gran pequeña.
  Hay entre los materiales expuestos una “tarjeta que le enviaron a Manolito en el Día del Almacenero, en la que Sonia y Loti le dicen: “Deseamos un feliz reparto y un próspero supermercado. Saludos a Mafalda, Susanita y a sus padres’”.

   En otra carta las niñas Clementina y Florencia de Tres Arroyos le cuentan a Quino que quieren ser escritoras, le preguntan qué es un prólogo y a qué edad había comenzado a escribir.
  “Me parece muy bien que quieran ser escritoras”, las alienta y aconseja que para lograrlo “hay que conocer muy bien la gramática y leer mucho a los escritores”, pero les advierte que “un escritor no puede cometer faltas de ortografía, así que empezamos mal porque Tres Arroyos, se escribe con “y” y no con “ll”, como escribieron“, les respondió Quino, con su característico humor.
  Entre los materiales expuestos también se encuentra la fotografía de un grafiti realizado por un colectivo muralista en homenaje de un joven chileno asesinado por la policía chilena. El adolescente se llamaba Ariel Antonioletti pero de niño lo llamaban Guille por el personaje de la historieta. En la pintura, los autores representaron al joven leyendo Mafalda.
  Hay invitaciones de casamiento con tiras de la historieta o volantes donde se utiliza a algunos de los personajes, con las respectivas cartas a Quino solicitando permiso para utilizar sus creaciones. Una mujer le cuenta que abrirá un negocio con el nombre de sus personajes y le manda dulces de regalo.
  Un Manolito enfático le dice a Mafalda: “Comprá esto importado que es más barato”, y Mafalda le contesta sin dudar: “No, el cierre de otra empresa nacional es muy caro”. La imagen se reproduce en un volante para defender un conjunto de microemprendimientos.
    En una carta muy particular un niño de 11 años le expone a Quino la cantidad de Mafaldas que ha logrado descubrir y realiza un verdadero trabajo de estadística que presenta en distintos cuadros. Junto a la carta aparece la imagen del pequeño y también la del joven en que se convirtió, con 36 años y actualmente realizador cinematográfico.
  Cada visitante de la muestra puede encontrar una carta con la cual  identificarse o un recuerdo referido a la lectura. Pero hay una que demuestra no sólo la importancia de la tira sino la calidad humana de Quino. Lole le escribe a Mafalda porque no tiene amigos, explica las razones, mudanzas, timidez. En esa frecuencia, la que contesta es Mafalda: “Hacerse amigos no es fácil, pero muchas veces lo difícil es hermoso”. Y para que no queden dudas, Mafalda firma la carta con un autorretrato.
  Junto a las cartas o entre ellas, la muestra exhibe homenajes a Quino, Mafalda y sus amigos de dibujantes y escritores, Rep, Fontanarrosa, Daniel Paz, Liniers, Alberto Broccóli, Jorge Alvarez, Maitena, Mario Trejo y Brascó, entre otros. Y también hay gigantografías donde Mafalda y los demás personajes aparecen replicados en diversos lugares y situaciones.
  Nacida en sus primeros trazos como integrante de una tira que ayudaría a la publicidad de una línea de heladeras, Mafalda sigue cautivando, en muchos idiomas, pero en el mismo mundo.

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