Cartas de lectores
Miércoles 15 de Junio de 2016

Los feriados y su historia

Los feriados que se han ido incorporando tienen un fundamento: valorar hechos o personajes de nuestra historia, lo cual significa un reconocimiento de la sociedad y las generaciones futuras...

Los feriados que se han ido incorporando tienen un fundamento: valorar hechos o personajes de nuestra historia, lo cual significa un reconocimiento de la sociedad y las generaciones futuras, y su reivindicación. Ese es el fundamento. Pero en realidad lo que se consigue es un día no laborable, un día donde nada tiene que ver el personaje, el hecho ni la historia. Mi propuesta, y la pongo en consideración del presidente de la Nación, es cambiar en profundidad este hecho que finalmente se transforma en una frivolidad más y en una pérdida de la productividad, independientemente de que existan una cantidad de días razonables para el descanso y el disfrute familiar. ¿De qué se trata entonces? De ir al fundamento que tiene un feriado, el reconocimiento de un prócer, un hecho, que ha dado un ejemplo para el país y sus habitantes. Hacer que el día que se desee destacar, se destaque a partir de la acción que difunda imagen y obra del prócer o acontecimiento, de hacer que se divulgue, comente, ya sea en los medios de comunicación, en la escuela, en la labor diaria. Que las entidades que lo deseen editen folletos, periódicos o revistas y difundan este hecho en forma pública. Que haya afiches y actos. De esa manera lograremos que el fundamento inicial (incumplido) se cumpla ya que el día no puede tener como único objetivo ser no laborable. Entonces puede ser un día de reivindicación, y puede ser laborable o no laborable. Lo que realmente importa es que lo podamos recordar entre todos y poner ese día en la tapa de nuestros mejores momentos, en el pecho, en la solapa o en el corazón. Ese sería el mejor homenaje, el que se recuerde y se difunda, en el que se aprenda a reconocer y aplaudir, en el que los niños puedan también mediante el conocimiento incorporar valores que la sociedad no brinda. No debemos pedírselo solamente a la escuela.

Miguel Amado Tomé

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