Ovación
Jueves 10 de Noviembre de 2016

Los fantasmas no existen, pero que los hay...

Lo que pasó, fue. Es cierto que los fantasmas siempre se dan una vuelta en la previa, pero lo que vale es el hoy y nada conduce a pensar que Brasil va a volver a sufrir una humillación en su casa. Al menos acá nadie piensa en eso. Ni los torcedores ni los jugadores ni los dirigentes ni el técnico. Sí existe una precaución lógica al candidatearse a ganador porque enfrente tendrán a la selección de la Pulga Messi. Obvio, la Argentina, esa a la que siempre respetan más allá de la confianza de sentirse superiores porque la historia lo marca, sobre todo la reciente, y porque la actualidad de ambos equipos en las eliminatorias es muy distinta. Ellos primeros, nosotros sextos. Con la asunción de Tite como entrenador recuperaron la fe, a la par de la cosecha de victorias. En cambio, el mandato de Edgardo Bauza empezó a los tropezones y casi sin la presencia de la Pulga.

Lo que pasó, fue. Es cierto que los fantasmas siempre se dan una vuelta en la previa, pero lo que vale es el hoy y nada conduce a pensar que Brasil va a volver a sufrir una humillación en su casa. Al menos acá nadie piensa en eso. Ni los torcedores ni los jugadores ni los dirigentes ni el técnico. Sí existe una precaución lógica al candidatearse a ganador porque enfrente tendrán a la selección de la Pulga Messi. Obvio, la Argentina, esa a la que siempre respetan más allá de la confianza de sentirse superiores porque la historia lo marca, sobre todo la reciente, y porque la actualidad de ambos equipos en las eliminatorias es muy distinta. Ellos primeros, nosotros sextos. Con la asunción de Tite como entrenador recuperaron la fe, a la par de la cosecha de victorias. En cambio, el mandato de Edgardo Bauza empezó a los tropezones y casi sin la presencia de la Pulga.

Hoy es un partido distinto. Nada que ver para los brasileños con el fatídico recuerdo del 1-7 con Alemania, en el Mundial que habían preparado para gritar campeones y quedaron con ese grito atragantado en sus gargantas. Como primera medida, sólo dos jugadores de aquellos titulares saldrán desde el minuto cero: el lateral izquierdo Marcelo y el volante derecho Fernandinho. Se les sumará por el centro Paulinho, que ingresó en aquel partido. Y, sobre todo, lo tendrán a Neymar, entonces ausente por lesión. Y ni el director técnico será el mismo: hoy está Tite.

También se notó en la venta de entradas que no hay resabios: se vendieron todas. Las poco más de 60.000 que había a disposición de los torcedores. Y si bien hasta anoche en pleno centro de Belo Horizonte no se veían camisetas verdeamarelhas (ninguna argentina, como es lógico), seguro hoy brillarán al sol que se espera habrá camino al Gigante de Pampulha, como también se conoce al estadio Mineirao.

Por eso está prevista una quinta feira (jueves) con un gran operativo de tránsito y policial, con colectivos destinados a llegar a la cancha a 3,70 reales. Además, las estadísticas se encargan de jugarle a favor al conjunto local. Tanto que en esta gigante ciudad de Belo Horizonte nunca perdieron ante Argentina ni en amistosos.

Jugaron 4 partidos. El primero el 11 de agosto de 1968 y lo ganaron 3-2, el segundo el 6 de agosto de 1975 con un 2-1 por la Copa América, le siguió un 3 a 1 por las eliminatorias para el Mundial de Alemania 2006, jugado el 2 de junio de 2004 con tres goles de penales marcados por el enorme Gordo Ronaldo y el descuento de Juan Pablo Sorín, y el último choque puede preocuparlos porque fue un 0-0 por las eliminatorias para Sudáfrica 2010, jugado el 18 de junio de 2008.

Otros números también marcan que Brasil no pierde en su tierra por eliminatorias desde 1975 (con Perú) y que a Argentina ya le ganó además en el Morumbí (2001).

Será cuestión de ver qué pasará esta noche con el partido en marcha, como debe ser. Porque también Argentina ganó en el Mundial 2014 en este estadio del Atlético Mineiro, fue apenas un 1-0 a Irán, pero con gol de Messi, la gran figura albiceleste. Sí, el que puede todo. El que ya llegó hasta los 500 goles y logra todo lo que se propone. No siempre con la celeste y blanca, pero está a tiempo. ¿Y quién dice que no puede ser hoy?

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