El Mundo
Jueves 09 de Junio de 2016

Los exabruptos de Trump alarman a la derecha

Mientras el Partido Demócrata celebra la virtual candidatura de Hillary Clinton, el Partido Republicano entraba en una espiral autodestructiva de reproches y lamentos por el racismo de su máximo líder.

Mientras el Partido Demócrata celebra la virtual candidatura de Hillary Clinton, el Partido Republicano entraba en una espiral autodestructiva de reproches y lamentos por el racismo de su máximo líder. Los exabruptos del candidato Donald Trump siembran el pánico en su partido. Tras cerrar filas con Trump en los últimos días, varios dirigentes de la derecha se distanciaron del candidato. Las dudas sobre si su nominación fue un error mayúsculo que entregará a los demócratas la Casa Blanca, coinciden con el fin del proceso de nominación demócrata y el cierre de filas en torno a Clinton.

La semana pasada, Trump acusó al juez federal Gonzalo Curiel de parcialidad por ser mexicano. Curiel, nacido en Estados Unidos y ciudadano estadounidense, se ocupa del caso del presunto fraude de la Trump University, una falsa universidad promovida por el magnate neoyorquino que ofrecía cursillos y consejos para invertir en el mercado inmobiliario. El aspirante republicano sostiene que Curiel, por su origen hispano, está incapacitado para juzgar el caso. Según su razonamiento, la propuesta de construir un muro entre México y EEUU crea un conflicto de intereses.

El racismo de Trump no es una novedad, pero pocas veces lo había expresado con tanta crudeza. La idea de vetar a un funcionario público por su origen étnico o nacional viola todas las normas de esta y cualquier democracia. El propio Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes y cabeza visible del establishment conservador, dijo que las palabras de Trump eran racistas, aunque se negó a retirarle el apoyo. El nacional populismo de Trump puede apelar a un sector del electorado blanco, pero espanta a las minorías que cada vez tienen un peso mayor en las elecciones presidenciales.

El efecto que las palabras de Trump causan entre los republicanos quedó claro en su discurso tras las primarias, en Nueva York. Excepcionalmente, no improvisó sino que lo leyó. Se ciñó al guión. Atacó a los Clinton, algo que entusiasma a todos los republicanos,partidarios o no. Intentó lanzar guiños a los afroamericanos y a la izquierda de los demócratas. Apeló a la unidad y prometió responsabilidad. Frenó la retórica identitaria y se centró en la economía. Trump, imprevisible y temperamental, xenófobo y misógino, logró la nominación hace un mes, pero ha dilapidado este tiempo con salidas de tono, ataques a los propios republicanos, gestos que socavan la unidad al partido, negativas a publicar sus declaraciones de impuestos, insultos a periodistas y finalmente el infeliz asalto al juez Curiel.

Comentarios