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Lunes 12 de Mayo de 2008

Los evasores al descubierto

El 30 de abril pasado, días antes de que Silvio Berlusconi asumiera como primer ministro de Italia, el gobierno saliente de centroizquierda tomó la audaz decisión de publicar en el sitio de internet de la Agencia Tributaria las declaraciones de impuestos (cuánto ganan y cuánto pagaron al fisco) de todos los individuos y empresas de ese país...

El 30 de abril pasado, días antes de que Silvio Berlusconi asumiera como primer ministro de Italia, el gobierno saliente de centroizquierda tomó la audaz decisión de publicar en el sitio de internet de la Agencia Tributaria las declaraciones de impuestos (cuánto ganan y cuánto pagaron al fisco) de todos los individuos y empresas de ese país, unas 40 millones de personas físicas y jurídicas. Así, cualquier mortal tiene la oportunidad de saber con un clic cuánto gana una persona pública (político, artista, deportista...), un empresario, un médico, el comerciante de la esquina, su novia, su suegro y su vecino, por ejemplo. Con esta medida de transparencia informativa el Estado italiano busca combatir la evasión de impuestos y volver a los ciudadanos algo así como inspectores voluntarios del fisco.

Cuando leí esta noticia en el diario El País, de Madrid, se me vino rápidamente a la memoria el comentario que la semana anterior me había hecho un conocido sobre el caso de un abogado muy conocido del fuero rosarino que se anotó ante la Afip como monotributista (es decir, declara que tiene ingresos brutos inferiores a 72.000 pesos al año, o sea 6.000 pesos mensuales), pero vive la gran vida en un departamento de alta gama, con casa de fin de semana, andando en un auto lujoso y en otro su mujer, y viajando al exterior al menos una vez al año. Así, y por un instante, pensé: ¿qué pasaría si en Argentina el gobierno tomara la decisión que se implementó en Italia? ¿Cuánta gente quedaría al descubierto ante la opinión pública, sin poder justificar los gastos que realiza, ya que su declaración de ingresos es significativamente inferior? Cuánta hipocresía hay en esas personas que critican al Estado por los malos servicios que presta, cuando son ellos mismos corresponsables de esa situación ya que evaden impuestos groseramente. ¿Con qué dinero piensan que solventa el Estado sus prestaciones?

Pero a no preocuparse, que no se ponga histérico más de uno, eso jamás sucederá en nuestro país, donde los empleados, jubilados y desocupados son los únicos que no pueden evadir impuestos, mientras que los más poderosos son capaces de incendiar el país si se los obliga a ceder parte de sus suculentos ingresos. ¿A quién se le ocurre que eso puede ocurrir en un país que por año sólo condena a 19 personas promedio por fraude al fisco, cuando todo el mundo sabe que la evasión es parte de la cultura ciudadana?

Pero, para ser sinceros, la audaz medida duró poco en Italia. Horas después de que la Agencia Tributaria publicara los datos fiscales en su página, la Autoridad para la Protección de Datos Personales decidió que se suspendiera aduciendo que era “una clara violación de la ley protección de datos y respeto a la intimidad de las personas", que parece tener en los hechos un rango jurídico superior a la ley que penaliza la evasión impositiva.

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