La ciudad
Lunes 30 de Mayo de 2016

Los empleados de la histórica libería Bleger protestan por el vaciamiento del edificio

Los trabajadores del comercio denunciaron que el edificio fue vaciado durante el fin de semana y que, además, cambiaron la cerradura

Los trabajadores de Casa Bleger, una histórica librería de San Luis y Entre Ríos, no salen de su asombro. Ayer fueron testigos de cómo algunos hombres y un par de camiones se llevaban la mercadería del local, por orden de la empresa. Luego constataron que la cerradura del comercio había sido cambiada. El gerente se limitó a decir que él los había advertido y que el sábado último había presentado la renuncia. "Hace 2 meses nos informaron que había intensiones de vender la empresa, pero con nosotros adentro", dijo una de las empleadas, que advirtió que realizaron una denuncia policial.

Ayer a las 11.30, Graciela R. hacía unos mandados para el almuerzo del domingo cuando pasó por delante se su trabajo, en San Luis 1275, y quedó paralizada: algunos hombres sacaban cajas y cajas de mercadería y la cargaban en dos camiones de mudanza estacionados en la puerta de Casa Bleger, una centenaria librería que funciona desde 1913.

Según contó Laura Gramajo, que trabaja desde hace 9 años en el comercio, la reacción de Graciela fue preguntarles a los hombre qué estaban haciendo. No supieron qué contestarle. Tenían órdenes de sacar la mercadería de allí. Después, un canillita de la zona aportó otro dato: el vaciamiento había comenzado un día antes. "En ese momento empezamos a atar cabos", dijo Gramajo.

"El sábado al mediodía el gerente le dijo a uno de mis compañeros, que se encarga de cerrar, que dejara abierto y no conectara las alarmas porque se iba a quedar un poco más", contó Gramajo. De acuerdo con el canillita, esa misma tarde, cerca de las 14, empezaron a trabajar los camiones. En la planta baja del edificio funciona el sector de atención al público, y en los dos pisos superiores está el depósito. "Es muy grande y hay mucha mercadería", remarcó la empleada del comercio de artículos de librería.

En Casa Bleger trabajan siete empleados: cinco en atención al público, uno en el depósito y una en administración. Con nueve años en la empresa, Gramajo es la que cuenta con menos antigüedad; le sigue una compañeras, que lleva 12 trabajando allí. El resto oscila entre los 25 y 35 años.

"Esta administración se hizo cargo de la empresa hace tres años, cuando compraron la llave del comercio", explicó Gramajo. Hace dos meses la empresa comunicó a los empleados que la librería estaba en venta. Pero no había nada que temer: la transacción se iba a realizar con la totalidad de los empleados incluidos. Nadie iba a perder su trabajo. Y lo cierto es que, además de la inesperada noticia del vaciamiento del edificio, ninguno de los trabajadores recibió una comunicación formal de su desvinculación con la empresa.

"Cuando vimos los camiones lo llamamos al gerente. Nos dijo que nos había advertido de esto, que nosotros no reaccionamos a tiempo y que él había presentado su renuncia el mismo sábado", detalló Gramajo.

Luego de realizar la denuncia policial en la comisaría 2ª, los trabajadores de Casa Bleger se encontraron en la puerta del local para terminar de constatar la gravedad de la situación: la cerradura había sido cambiada. Con lo que ocurrió este fin de semana, otros episodios comenzaron a cobrar sentido. "Las semana pasada nos quedamos hasta después de hora para terminar el balance que todos los años se hace a finales de junio, pero esta vez lo adelantaron. Todo esto estaba planeado desde hace un tiempo", remarcó la empleada.

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