Ovación
Martes 31 de Mayo de 2016

Los DT de la gestión actual en Newell's

Desde 2009 al presente pasaron por Newell's catorce nombres. Dentro de todos ellos está Osella, que aún sigue en el cargo,

El 19 de junio no sólo habrá elecciones en Newell's, si no que se le pondrá punto final a una etapa dirigencial que tuvo buenos momentos que alternaron con malos. Tan es así que derivaron en elecciones anticipadas. A lo largo de siete años y medio pasaron por el banco de suplentes catorce entrenadores contando algunos apellidos que se pusieron el buzo de manera interina. Salvo las buenas campañas de Roberto Sensini en el arranque y el paso de Gerardo Martino, cuando Newell's alcanzó no sólo la gloria con un título si no que el equipo fue uno de los que mejor jugó en esa temporada.

Con casi el 67 por ciento de los votos, Guillermo Lorente se consagró el 14 de diciembre de 2008 presidente de Newell's en una histórica jornada para el club por la vuelta a elecciones luego de 14 años. Eduardo López perdió con el 33 por ciento de los sufragios. Ese cambio radical llenó de ilusiones a los rojinegros, que le pusieron fin a una etapa para iniciar otra con renovadas expectativas. Sensini fue el elegido para conducir el equipo y lo hizo durante dos años, en los que acomodó la cuestión futbolística con sumatoria de puntos y subcampeonato incluido.

Después de la primavera leprosa aparecieron las dudas y los desaciertos a la hora de la elección con nombres que no lograron llevar al rojinegro por el camino de los buenos resultados. Javier Torrente había llegado con la bendición por su amistad y haber acompañado durante muchos años a Marcelo Bielsa, el Dios leproso. Nada pudo hacer para poner en práctica su estilo de juego y la falta de victorias desembocó en lo que siempre sucede: la salida de la entidad para que apareciera Diego Cagna, tras un breve interinato de Sergio Giovagnoli. El ex volante nada tenía que ver con la línea ñulista y el club pasó de guatemala a guatepeor.

Cagna así como llegó se tuvo que ir. Nada pudo hacer para ubicar a Newell's en el camino de los éxitos y terminó chocando rápidamente la posibilidad que le entregaron los directivos, esos que quedaron inmersos en una situación por demás de preocupante por el promedio del descenso.

Fue uno de los primeros momentos de mayor desesperación, por eso el apuntado inicialmente fue el Loco. Hubo una reunión de por medio y movilización de hinchas pidiendo la vuelta, algo que no se concretó. Y las explicaciones que se entregaron en su momento dejaron ciertas dudas que aún hoy no fueron develadas porque una de las partes no contó las razones de la negativa: en este caso Marcelo Bielsa.

Hasta que llegó el sí de Martino y la salvación, sobre todo para los dirigentes que se encontraban prisioneros de una realidad altamente preocupante. Tenía ofertas millonarias, una de ellas de la selección de Colombia, pero la situación lo empujó a aceptar el ofrecimiento. Y el Tata lo hizo, no sólo elevó la confianza y el rendimiento futbolístico si no que llevó al equipo al título, a jugar Copa Libertadores y ubicar a Newell's entre los que mejor fútbol jugaba. Todo un lujo para una institución que había tocado fondo y resurgió con fútbol.

Martino acomodó las cosas y dejó la posta para otro entrenador. La dirigencia optó por conservar la línea de juego y recurrió a técnicos de las inferiores. Primero fue Berti, que con el envión que venía del equipo del Tata lo llevó a protagonizar el torneo. Después aparecieron los magros resultados y la apuesta por técnicos del riñón como Lunari y Raggio (tras 60 días de búsqueda de entrenadores). El panorama no se modificó, todo lo contrario. Empeoró.

Ahí hubo una decisión de erradicar el estilo que sólo Martino pudo hacer funcionar a la perfección. Los dirigentes patearon el tablero y fueron en busca de Gallego, un nombre que había sido negado en muchas oportunidades pero que en esta ocasión fue elegido por la presión de la tribuna. Una decisión adoptada sin convencimiento, pero que servía para calmar las críticas. El final fue el previsible, con el Tolo renunciando.

Picerni se hizo cargo del plantel mientras la comisión directiva elegía el sucesor. Las opiniones estaban divididas, pero al final primó la voluntad de Jorge Riccobelli EM_DASHpresidente en ejercicioEM_DASH, quien decidió darle el mando a Bernardi, que hacía meses se había retirado como jugador. Esta vez la ausencia de resultados no sólo se cargó a uno de los futbolistas emblemas y capitán leproso, si no que empujaron a que la dirigencia se viera obligada a adelantar las elecciones pautadas para diciembre. El fin: apagar el reclamo del pueblo rojinegro.

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