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Viernes 30 de Diciembre de 2011

"Los docentes, con la combatividad que muestran, dan una lección de dignidad"

El sociológo Julián Gindin dice que lo malo de las huelgas es el desgaste como herramienta de lucha.

Julián Gindin es egresado en antropología de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), también doctor en sociología por la Universidad del Estado de Río de Janeiro (Brasil), ciudad donde actualmente es profesor de la Facultad de Educación de la Universidad Federal Fluminense y uno de los promotores de la Red de Investigadores sobre Asociativismo y Sindicalismo de los Trabajadores de la Educación, puede decirse además un especialista en sindicalismo docente en América latina. Esta semana estuvo en Rosario, donde acercó su último libro "Pensar las prácticas sindicales docentes" (Herramienta Ediciones). Una obra de la que es compilador y que ha sido producida con la participación de tres gremios del magisterio de la Argentina: Amsafé Rosario, la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer) y la Asociación Docentes de Santa Cruz (Adosac).

"Es un libro que tiene esa particularidad, de la cual estoy muy orgulloso, de haber sido promovido por los propios sindicatos, con un contenido discutido con ellos y financiado por los mismos", dice Gindin sobre la obra.

En diálogo con LaCapital, se explaya sobre las virtudes y debilidades de las huelgas docentes, las paritarias y el kirchnerismo, y el tema que marcará la discusión educativa en 2012 en la Argentina: la evaluación docente.

Sobre huelgas. Gindin opina que los distintos gobiernos han apelado a diferentes medidas para detener las luchas docentes, y que casi siempre han sido represivas. Menciona aquí desde las muertes y persecuciones en tiempo de la dictadura hasta el presentismo de los noventa. La posibilidad de discutir los temas que hacen a la agenda gremial de los maestros en paritarias fue la novedad introducida por el kirchnerismo.

-¿Cómo analiza esa posibilidad de discutir salarios y otros problemas en paritarias?

-Como un logro muy importante, es un avance del sindicalismo docente. Es una demanda histórica. Recordemos que en el 57 se reclamaban salarios unificados, porque en un sistema descentralizado la gran lucha de los trabajadores es por alcanzar algún nivel de lucha unificada, un piso.

-Sin embargo, algunos sindicatos como los que intervienen en el libro "Pensar..." a veces consideran a las paritarias como una negociación que frena las luchas.

-Sí, la izquierda de Ctera es crítica. Las paritarias son un avance porque establecen un piso salarial, permiten al sindicato tener elementos eventualmente de presión legal y nacionalizan la discusión laboral. El problema es la cercanía de la Ctera al kirchnerismo, donde la posibilidad de confrontación aparece limitada. También creo que hay un riesgo de tener una visión excesivamente institucionalista de la negociación colectiva. No olvidemos que Amsafé negocia con el gobierno desde que tiene fuerza para hacerlo.

 

-En su discurso de asunción, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuestionó la prolongada huelga docente de Santa Cruz. ¿Qué opina?

-El caso de Santa Cruz es un problema para el kirchnerismo, es un buen ejemplo de que el kirchnerismo no es honestamente progresista, si lo fuese cuando gobernaban la provincia hubiesen puesto ley de paritarias y quitado el presentismo, y no lo hicieron.

-En su trabajo habla de aspectos negativos y positivos de las huelgas docentes. ¿Cuáles son?

-Algo negativo es que en algunos contextos hay cierto desgaste de la herramienta de la huelga como forma de lucha ante su propia base. También que en otros la huelga opera como válvula de escape de la insatisfacción laboral que sienten muchos docentes. Hay mucho malestar con el trabajo y, como el empleo está garantizado por la estabilidad laboral, la huelga opera como salida de esa insatisfacción. Eso me parece algo perverso, el desafío es que los sindicatos logren incorporar esa insatisfacción como parte de una agenda de reivindicaciones laborales y de una propuesta superadora de las condiciones en las que trabajan. Otro aspecto negativo es que lo dominante sea una conflictividad laboral docente muy corporativista y no se vea con claridad la potencialidad que tiene la educación como canal de otras luchas.

-¿Y cuáles son los aspectos positivos de las huelgas docentes?

-Nosotros vivimos en sociedades donde el mercado de trabajo es una trituradora, donde la demanda laboral es muy grande y nosotros no estamos en un lecho de rosas, sino en sociedades completamente injustas, donde está claro que los que pierden son los trabajadores. Los docentes, con la combatividad que muestran, dan una lección de dignidad y para mí en ese sentido son un ejemplo.

-El gobierno nacional ya anunció la evaluación docente para el próximo año. Un tema común en Latinoamérica, pero que hasta ahora se pensaba imposible en la Argentina. ¿Qué considera sobre este debate?

-Estaba esperando que pasara, es un tema que está circulando por América latina desde hace un buen tiempo, y donde se sabe que los que lo promueven en el ámbito de políticas públicas lo hacen en términos ideológicos asociados al neoliberalismo, donde la idea es separar del sistema a los que salen mal. Igual no imagino al kirchnerismo promoviendo una evaluación como la que se instaló en Chile.

-¿Cuál sería aquí la propuesta alternativa?

-Hay propuestas que son interesantes, como la de Uruguay, donde los sindicatos docentes dijeron evaluación sí, pero interna, no con organismos externos, sino de los propios docentes con un miembro de la comunidad educativa. Otro caso interesante es el cubano, que es muy estudiado por los pedagogos críticos, porque es un país que siempre tiene muy buenos resultados en educación. La evaluación allí también es al interior de las escuelas, se evalúa dentro del propio sistema, no con espíritu de ranking o de control.

-La Ctera habla de una "evaluación integral" que incluya el contexto, las condiciones de trabajo, todo.

-Esa es la posición correcta, y esta puede ser una oportunidad para que el sindicalismo docente pueda indicar qué hacer. Es necesario en este debate considerar quién evalúa, cómo se evalúa y qué pasará con los resultados, con los docentes mal y bien evaluados, porque persiste un modelo hegemónico que es el de premio y de castigo.

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