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Domingo 02 de Agosto de 2015

Los docentes ante el desafío de educar en un contexto violento

Enseñan que la solución para resolver los conflictos es el diálogo. Están comprometidos con una convivencia pacífica.

La escuela es una caja de resonancia de lo que pasa en la calle. Los chicos vuelcan allí sus temores. La inseguridad y la violencia son temas cotidianos en las aulas. Los chicos la sufren, son sus víctimas, al igual que los profesores. Sin embargo, desde estas instituciones sostienen que hay que enseñar a los alumnos a trabajar juntos, a convivir en paz y a darse cuenta de que la violencia genera más violencia y por eso el camino es el diálogo.
  Desde el sector gremial, manifiestan que los docentes tienen esta preocupación permanentemente. No sólo porque son blanco de robos cuando se dirigen a su trabajo, sino que también muchas veces se encuentran con el edificio saqueado y hay barrios donde enseñan en medio de balaceras.
  De allí que el gremio planteó la necesidad de que exista una “política pública de contención social que nos permita vivir con normalidad”, según indicó el secretario general del Sindicato Argentino de Docentes Privados (Sadop), Martín Lucero, en diálogo con Más.
  Desde Sadop son conscientes de que la inseguridad atraviesa a todos los sectores. “El chico de pleno centro no convive con la balacera, pero sí con el hombre araña que se trepa a los departamentos para robar, o con el asalto en la calle. Los del macrocentro padecen las entraderas, y tienen miedo de que cuando su papá o su mamá entra el auto en la cochera se meta alguien a robar”, describió Lucero. Ante esto las escuelas hacen un esfuerzo enorme para que los alumnos no asimilen estas conductas como normales y no las naturalicen.

Escuela contracultural

“Hoy la escuela se podría decir que es contracultural porque lo que enseña no es lo que los chicos después viven en la calle”, destacó Lucero. “Les hablamos de sus derechos a ser cuidados, a la salud y después viven en calles de tierra con cloacas desbordadas y son víctimas de asaltos”, reflexionó el gremialista. Y destacó que en este marco “lo más fácil es que el chico crea que lo que le dicen en la escuela es mentira y ese es el gran problema con que nos enfrentamos hoy”, señaló. En muchos colegios han intentando incentivar a los chicos a buscar soluciones al menos dentro de la escuela, como por ejemplo cuidar el establecimiento entre todos, para que ellos repliquen estas conductas en el afuera.

En el aula

Osvaldo Biaggiotti es docente de quinto año y directivo de una escuela céntrica. También da clases en un Eempa. En ambas instituciones observa lo mismo: la violencia y la inseguridad son temas cotidianos. Sus alumnos lo conversan y cuentan de casos cuyas víctimas son conocidos o familiares. “En el aula es cotidiano hablar de todo esto y es seguramente porque también forma parte de la charla diaria en la mesa familiar”. Ante esto, el profesor observa con preocupación que se refuerzan los estereotipos, y los chicos identifican al pobre con el delincuente.
  “Me preocupa que salgan frases como «estos negros», «mano dura», o «más cárcel»”, confió el profesor, que desde la materia de formación ética y ciudadana se puso al hombro el debate sobre este tema.
  En este año electoral, los chicos demandan sobre todo seguridad. “Nosotros como docentes les enseñamos cuáles son sus derechos, pero ellos ven que están vulnerados”, aseguró Biaggiotti.
  “El gran desafío que tenemos es abrir el juego y ante un tema más complejo brindar herramientas para que los chicos puedan ver el fenómeno desde distintos ángulos y no lo simplifiquen”, explicó el profesor, que dialoga diariamente con sus alumnos buscando despertar en ellos el análisis y la reflexión.
  Por otra parte, Biaggiotti reconoce en la mirada de sus alumnos el futuro, y asegura que los ve llenos de energía y de ganas de que las cosas cambien. “Los chicos son conscientes de que algo hay que hacer y lo dicen también permanentemente: Algo hay que hacer para que cambie el panorama. Están convencidos”, dijo el profesor lleno de esperanza. “Nuestro desafío es capitalizar la indignación y orientarlos a que se involucren en iniciativas de bien común, a la vez que intentamos abordar la complejidad del tema y derribar prejuicios. ¡Se puede! Porque ellos están abiertos a otra perspectiva”, aseguró.

“Cada uno está invitado a hacer la diferencia”

Rabino Daniel Dolinsky
Comunidad Judía de Rosario

Una sociedad se construye con las acciones de sus miembros. En la cotidianeidad, a partir de cómo vivimos, reflejamos lo que somos. La creciente inseguridad nos invita a preguntarnos qué tipo de sociedad estamos construyendo.
  La inseguridad es el emergente de una sociedad que no encuentra los caminos para corregir la brecha y las diferencias que afloran entre sus integrantes. Colocar este tema sobre la mesa y no bajo la alfombra es la primera reacción que debe tener una sociedad madura, con pensamiento adulto y no infantil.
   Cerrar los ojos y pensar que lo que no veo no existe es de niños y este problema requiere de nuestra mirada más comprometida y adulta.
  Como comunidad, una vez que no temamos llamar a las cosas por su nombre, comenzaremos a ocuparnos de ellas. Reconocer lo que pasa y sus nefastas consecuencias nos pone en la línea de partida para intentar construir un futuro diferente y mejor.
  Desde la espiritualidad en sus diferentes miradas debemos comprometernos a colaborar con este reconocimiento y la posterior puesta en marcha de acciones que nos conduzcan a que la inseguridad sea una anécdota del pasado.
  En este tiempo de desconcierto debemos, desde la serenidad, aferrarnos a nuestros valores, a una ética inequívoca de conducta solidaria y a saber que cada uno de nosotros está invitado a hacer la diferencia.
  Cada uno de nosotros puede ser parte del problema o el artífice de la solución. Mi invitación desde la espiritualidad es que nuestra vida se llene de lo mejor de nosotros, sin mezquindades, ni medias tintas.
   No olvidemos: el futuro depende de lo que hagamos hoy y aquí, en este presente del que somos los actores protagónicos y no los de reparto.

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