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Viernes 30 de Diciembre de 2011

Los directores de escuela no son arquitectos ni ingenieros

Por Sonia Alesso / El desafío del presente es discutir cómo mejorar las condiciones de enseñanza y aprendizaje

Las políticas neoliberales que desde el Estado nacional y los Estados provinciales se llevaron adelante desde la dictadura y continuaron en los años noventa produjeron un descenso del presupuesto educativo y un deterioro en las condiciones de trabajo de los docentes.

La expresión más clara de estas políticas neoliberales en el ámbito educativo fue la ley federal de educación. Enseñar en dicho período significó para los maestros y profesores asistir al retiro del Estado de su responsabilidad de financiar la educación pública. Fue también un proceso de fuerte deterioro de nuestras condiciones de trabajo.

Los maestros y profesores fuimos y, en cierta forma, aún somos ecónomos, psicólogos, asistentes escolares, arquitectos, médicos. Aprendimos a alimentar a nuestros niños y niñas, a asistir a sus familias desesperadas por la pobreza y el desempleo, pintamos salones, juntamos dinero para que los alumnos tuvieran los elementos mínimos para aprender.

El impacto.Este retiro del Estado impactó en nuestro trabajo en términos materiales y simbólicos, el Estado educador fue reemplazado por el Estado subsidiario. Separados del control de nuestro trabajo, ya que éste estaba definido por tecnócratas que nos decían qué debíamos enseñar y cómo, desautorizados por el propio Estado, llevamos adelante nuestro trabajo cotidiano en el marco de la desolación de un paisaje social que nos encontró resistiendo junto con el pueblo al intento de la privatización del sistema educativo, y a las políticas de flexibilización laboral.

En ese contexto los maestros y profesores luchamos para mantener nuestros puestos de trabajo y para mejorar las condiciones de enseñar y aprender, y logramos luego de años de lucha incidir en políticas públicas como la ley de financiamiento educativo, la ley nacional de educación, la ley de educación técnico profesional y las paritarias docentes.

El desafío del presente es discutir cómo mejorar las condiciones para enseñar y aprender. Es necesario que el Estado garantice presupuesto educativo para salarios, infraestructura edilicia adecuada en todas las escuelas; y es necesario crear los cargos docentes en todos los niveles y modalidades del sistema educativo.

No podemos tener escuelas donde no existan los secretarios, bibliotecarios, maestros de especialidades, o falten profesores o maestros. Se hace imprescindible discutir también el tema de los comedores escolares y de la inversión y control estatal de la infraestructura edilicia.

Calidad educativa. Los directores, los rectores no son arquitectos, no son ingenieros; el Estado tiene la obligación de instrumentar políticas públicas que resuelvan estas problemáticas para que los docentes y directivos se dediquen plenamente a la tarea para la que han estudiado y se han perfeccionado, que es la de enseñar.

Se habla de "calidad educativa" o de "educación de calidad", desde Amsafé pensamos que la lucha por una mejor educación para todos y todas requiere condiciones dignas para enseñar y aprender.

Queremos una educación que priorice los recursos tanto materiales como simbólicos, las estrategias y los medios, para aquellos niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos que ven su calidad de vida y de educación disminuida porque les ha sido negada, confiscada, y sustraída.

Desarrollo. Una educación que promueva el desarrollo pleno de los trabajadores y trabajadoras docentes y de los niveles de reflexión y participación mediante políticas de formación permanente en ejercicio, garantizadas por el Estado.

Que potencie procesos de desarrollo humano individual y colectivo de las personas para una sociedad democrática, necesarios en todo proceso de trasformación social.

Que reconozca el trabajo docente como constitutivo del proceso de producción, circulación y distribución de los conocimientos y se comprometa con la democratización de la cultura y de la enseñanza.

Que fortalezca a los Institutos de Formación Docente como espacios sociales de trabajo para la producción, la enseñanza y la realización del conocimiento integrando dialécticamente la formación inicial, la extensión comunitaria, la investigación y la formación continua.

Esta es para nosotros la tarea. Requiere de sujetos activos y de políticas públicas llevadas adelante si queremos una educación que no excluya, y que garantice para todos y todas el derecho social a la educación.

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