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Sábado 01 de Diciembre de 2012

Los desafíos de la nueva gestión

Durante la inauguración del ciclo lectivo del año pasado en el Normal Nº 1, una profesora de secundaria aprovechó un espacio del acto, se subió al escenario, tomó el micrófono y advirtió...

Durante la inauguración del ciclo lectivo del año pasado en el Normal Nº 1, una profesora de secundaria aprovechó un espacio del acto, se subió al escenario, tomó el micrófono y advirtió —para sorpresa de todos— sobre la pérdida de calidad educativa en la provincia. En la primera fila estaban Binner y Rasino, más una nómina importante de políticos y candidatos. Era un año electoral.

El llamado de atención de la profesora tenía que ver sobre todo con la reforma de la escuela secundaria que pretendía imponer la cartera educativa, y en particular para su escuela por la disolución del conocido Proyecto 13. Cambios en los planes de estudio de este nivel que hasta la fecha han dado mucho que hablar, sobre todo por la manera en que se impusieron: sin tener mucho en cuenta qué opinaban los docentes, que en definitiva son los que están todos los días con los pibes en las aulas.

Elida Rasino fue, después de María Rosa Stanoevich, la segunda ministra en tiempos de democracia que se mantuvo en los cuatro años de gestión de su gobierno. Se puede decir que Letizia Mengarelli heredó el cargo de Rasino; había sido primero su directora de Enseñanza Secundaria y después la subsecretaria de Coordinación Pedagógica. En otras palabras, no era una recién llegada al Ministerio.

En los cinco años de gestión socialista se avanzó, con aciertos y errores, en el funcionamiento de las paritarias y en las titularizaciones docentes. Sin embargo, abundaron "las palabras al viento", "las rondas de convivencia", “los itinerarios por el mundo de la cultura” y “los cuerpos y movimientos”, que se plasmaron en programas educativos vacíos de contenido para las escuelas, pero peor aún para la formación docente. Vale recordar los reiterados reclamos de las estudiantes de los profesorados que deben asistir obligadamente a clases de macramé, yoga, bicicleteadas y caminatas por el parque para graduarse como maestras.

Pero, más allá del tono participativo y de consenso con que se presentaron siempre las gestiones de Rasino y Mengarelli, la verdad es que los desplantes y los ninguneos a las propuestas y opiniones que venían de afuera abundaron. Es más: hasta llegaron en no pocos casos a las intimidaciones (vulgares aprietes) por expresar una diferencia. El caso más resonante es el del profesor Fernando Pisani, un especialista en educación técnica que fue citado hace poco por opinar en este medio.

O bien la desmedida respuesta oficial (se podría haber mediado en la situación) que tuvo el acto escolar protagonizado por chicos de la escuela de Los Amores, que utilizaron en el guión términos como “dólares”, “cacerolazos”, entre otros. Tan desmedida como aquellas desafortunadas declaraciones de Rasino que tildó de “aprendices de piqueteros” a los adolescentes del Colegio del Huerto, que cortaban la calle para reclamar por el despido de su director.

Las gestiones de Rasino y Mengarelli que precedieron a la nueva ministra que asume la cartera educativa provincial, Claudia Balagué, le dejan como herencia –más bien como desafío– recomponer la relación con los gremios docentes, a los que se les viene postergando una reunión paritaria por los salarios. Algo decisivo si lo que se quiere es empezar las clases en 2013 sin conflictos.

Tampoco quedan afuera de esta agenda dejar de postergar de una vez por todas la educación sexual en las escuelas con capacitaciones infinitas a los docentes; y de enunciar, por un lado, el valor de la escuela inclusiva y avalar, al mismo tiempo, que haya colegios que no anotan a los alumnos con distintas discapacidades.

Otra cuestión urgente es tomar seriamente lo que pasa con la reforma de las secundarias y técnicas, donde hasta los mismos alumnos han dado una muestra de madurez pidiendo que no les quiten horas de taller.

En fin, se trata de algunos de los desafíos que la flamante funcionaria deberá afrontar para que –como denunciaba esa profesora en marzo de 2011– no se siga perdiendo la calidad educativa en una provincia con probadas cualidades humanas.

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