El Mundo
Miércoles 14 de Septiembre de 2016

Los demócratas recurren a Obama ante la forzada baja de Hillary

El presidente debió salir de campaña y poner en juego su popularidad ante la neumonía que obligó a la candidata a hacer reposo.

La conmoción en Estados Unidos sobre el misterioso estado de salud de Hillary Clinton, forzada a descansar por los médicos, obligó al presidente Barack Obama a salir al ruedo de la campaña en su reemplazo. Su marido, Bill Clinton, la reemplazará inmediatamente después en California. Hillary, que según su campaña iba a tomarse 48 horas de descanso, ayer amplió hasta el viernes ese reposo forzado. Oficialmente, la ex secretaria de Estado padecería una neumonía. Pero el episodio del video de su descompostura en Nueva York el domingo sigue sobrevolando la campaña electoral, ya en su recta final con vistas al decisivo voto el próximo 8 de noviembre, cuando Clinton deberá enfrentarse a Donald Trump.

El equipo de la candidata demócrata aseguró ayer que Hillary Clinton "se sentía mejor" y anunció que era esperada en Washington para una reunión con mujeres negras. Pero el lunes el mismo equipo informó de un descanso de 48 horas, y ayer ese reposo se prorrogó otras 48 horas, hasta el viernes. Las dudas sobre la salud de Hillary se dispararon exponencialmente con el episodio del domingo. Antes de que se conociera el video de su descompostura —en el cual se la ve caer en brazos de sus asistentes— su equipo había informado que se retiró del acto del 15º aniversario del 11-S por estar "acalorada". Luego, ante la masiva viralización del video, la campaña informó que Clinton sufría desde el viernes de una neumonía.

En este contexto, inesperadamente difícil para los demócratas, Obama debió salir al ruedo de la campaña. Hacía siete semanas que el presidente, en su nivel más alto de popularidad, no hacía campaña por su ex secretaria de Estado. En Pensivalnia, bajo un sol demoledor pero en el que mostró su notable capacidad de orador, Obama dijo que "ha sido sometida a más escrutinio y a más críticas injustas que cualquiera", en una frase que desató una ovación. También aplicó una estocada a la gran prensa estadounidense, alegando que los medios terminaron por legitimar a un candidato como Donald Trump, a quien le permiten decir cosas vetadas a otros. Pareció una queja desproporcionada, porque la mayoría de los medios "mainstream" (principales) de Estados Unidos son extremadamente críticos con el republicano y favorecen en líneas generales a la demócrata.

En el otro extremo del país, Bill Clinton tiene la responsabilidad de sustituir a su esposa en actos de recaudación de fondos en California y Nevada. El ex presidente atribuyó el malestar de su esposa a "una deshidratación". "Frecuentemente; No frecuentemente, raramente, le ocurrió lo mismo, se deshidrató seriamente", se corrigió. Clinton pareció no estar al tanto del informe médico que admitió el mismo domingo de la crisis que su esposa padece una neumonía. Ayer, el Washington Post, diario cercano a los demócratas, informó de los entretelones sobre cómo se diagnosticó a la candidata. "Hillary Clinton tenía una tos recurrente que no puso superar en una semana. Así que el viernes a la mañana consultó con sus médicos. El diagnóstico de la médica Lisa Bardack: neumonía". La médica prescribió antibióticos y sugirió suspender sus actividades y tomarse cinco días de descanso. La candidata se negó". Sin embargo, la neumonía suele provocar un estado de postración muy marcado en el paciente.

Hillary Clinton busca recuperarse de la que es la peor semana de su campaña, que lleva ya 15 meses, pero que entró en los dos últimos y más críticos de la peor manera.

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