Escenario
Viernes 20 de Mayo de 2016

Los corderos: "El mundo no es blanco y negro"

Daniel Veronese estrena su obra en La Comedia.

"El mundo no es blanco y negro; todos somos culpables e inocentes de acuerdo con el cristal con que se mira". Así definió el director y dramaturgo Daniel Veronese a los personajes de "Los corderos", la obra que escribió y dirige, y que se presenta hoy, a las 21, en el teatro La Comedia (Mitre y Cortada Ricardone). La pieza volverá a subir a escena mañana, a las 21, y el domingo, a las 20, y cuenta con los trabajos de Tony Lestingi, María Onetto, Tamara Garzón Zanca, Gonzalo Urtizberea y Diego Velázquez como una familia en plena implosión. "Los corderos" fue escrita en 1993, y según contó Veronese a Escenario, el contexto permite darle una nueva mirada. "Esa época, como la actual, son épocas de crisis para la sociedad, para la cultura, pero son épocas fructíferas para el trabajo".

—¿Cómo se lee esta obra en este momento? ¿Qué lo diferencia de 1993 cuando escribiste el texto?

—En el 93 era diez años de democracia, las cosas todavía estaban un poco verdes, había algo de los fantasmas de la represión, no eran concretos, pero el que vivió esa época vivió con un revólver en la sien, quizás sin darse cuenta. La mayoría de mis obras tienen una atmósfera asfixiante, de represión familiar, pero represión al fin. Creo que es muy típica de esa época. Pero hace cuatro años le pasé la obra a un grupo español, me gustó y la modernicé; luego la hice en México y la volví a tocar, y por último la hice con el elenco argentino y fue la última pincelada que le dí. Del original a estos tres pasos subsiguientes hay muchas diferencias, diría más que nada dramatúrgicas. Creo que me hice más cargo de la obra, que era un poquito más onírica, absurda, más irreal. Es producto de épocas de crisis, pleno menemismo. Para mí lo fue esa época, y como la actual, son épocas de crisis para la sociedad, para la cultura, pero son épocas fructíferas para el trabajo.

—¿Quiénes son los lobos de los corderos que mencionás en el título?

—Creo que es un panorama familiar, y yo trabajo mucho con la familia como espejo de una sociedad. Hay personajes que no tienen posibilidad de cambio ni de superación. Desde este lugar subterráneo tratan de sobrevivir. Los puedo mirar con mucha paciencia a estos personajes, no acusarlos, ni estigmatizarlos porque es fácil dividir y señalar al que está raleado de la sociedad, como si quien está ahí fuese por una elección, como si fuese una elección muy fácil hacerlo. Considero que estos son personajes que no tienen nada o tienen muy poco y están a punto de perder lo poco que tienen. Si tienen algo de lobo, está en la defensa de eso que pueden perder, pero en definitiva también son todos corderos porque son víctimas de un entramado social perverso que les impide funcionar de otra manera.

—Nadie es culpable e inocente, sino un poco de cada cosa...

—Nos convertimos en lobos de otros corderos. Siempre hay un lobo mayor que nosotros y siempre hay un cordero menor que nosotros. Creo que hay una especie de racismo inherente al individuo que hace que no cuide sus cosas, y tampoco lo estoy señalando como algo negativo, sino como algo que sucede. Vos podés llegar a tener una actitud muy de defensa de tu familia, tus cosas, amigos o conocidos, y eso es una defensa natural, defender tu nido. Cuando no hay una sociedad que da respuesta a cierto tipo de cuestiones, esa defensa se hace más ardua y empezamos a tomarnos unos a los otros. Por supuesto que hay gente hija de puta que aunque tiene más quiere más y siempre va a estar tratando de pisarte la cabeza. Estoy hablando de lo natural de alguien que puede llegar a perder lo poco que tiene. El mundo no es blanco y negro; todos somos culpables e inocentes de acuerdo con el cristal con que se mira.

—No tenés esperanza en la humanidad...

—Creo que de la humanidad, algunas personas te dan confianza, otras no. Creo que hay un gran porcentaje, no solo de Argentina, sino del mundo, al que le interesa poco o nada del otro. Creo que ahí está la clave. Obviamente te interesa tu bienestar, tu familia, pero ¿también te interesa el otro o no te interesa? Cuando no te interesa el otro, ahí estamos en problemas.

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