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Domingo 29 de Mayo de 2016

"Los científicos avisaron de El Niño pero los políticos no lo registraron"

Antonio Brailovsky es licenciado en economía política, periodista, ecologista, autor de libros sobre ecología y economía. Es profesor titular de las universidades de Buenos Aires y Belgrano. Fue presidente del Movimiento Argentino Ecológico, convencional constituyente de la Ciudad de Buenos Aires y ex defensor adjunto en la Defensoría porteña.

Este año buena parte del Litoral volvió a quedar bajo agua dejando un panorama catastrófico desde lo económico y lo social, reabriendo el debate sobre la capacidad del Estado para prever estas situaciones y actuar de manera preventiva, sobre todo en un país donde en materia ambiental se aplica el principio reactivo, pero muy rara vez el preventivo.

Según Antonio Brailovsky, economista y uno de los mayores especialistas en temas ambientales de Argentina, el sistema político nacional no registra la producción del sistema científico, lo que lleva por ejemplo a que si bien El Niño estaba pronosticado desde hace por lo menos un año y medio, no existieron medidas de ningún tipo en ninguno de los niveles estatales para atemperar sus efectos.

"El sistema científico produce conocimiento que el sistema político no usa, el abismo entre esos dos mundos en Argentina es enorme", sintetizó el experto, quien agregó que en materia ambiental el país "es el más retrasado" de la región ya que la clase dirigente no registra el tema, como quedó demostrado durante el debate de los entonces candidatos presidenciales Daniel Scioli y Mauricio Macri durante el cuál "ambos se dieron el lujo de no hablar de la agenda ambiental.

—El impacto de las inundaciones en el Litoral es tremendo. ¿Podría haberse actuado antes al respecto?

—A principios del verano estuve en Perú, donde el Estado y las comunidades se movilizaron previniendo los efectos nocivos del fenómeno de El Niño. Hicieron eso antes de que ocurriera, porque hace más de un año que se anticipa su llegada e intensidad. Me pregunto: ¿para qué sirve la ciencia si no es para avisar? Los científicos avisaron lo que iba a pasar y por ejemplo en Perú se tomó registro de eso. Nosotros no, esperamos a inundarnos para empezar a reaccionar. Nos pasa siempre que el sistema científico produce conocimiento que el sistema político no usa, desde la inundación de Santa Fe hasta los cientos de desarrollos de energía renovable que no se aplican, pasamos por todos los sitios. Hay un abismo entre el sistema científico y el sistema político en Argentina. Las investigaciones se publican pero nadie hace nada con eso, no funciona el vínculo entre los dos sistemas. En Estados Unidos hay un vínculo permanente y las decisiones políticas se toman según estudios, pero acá pareciera que los asesores sirven más para salir a buscar votos que para otra cosa.

—¿Las inundaciones de las zonas agrícolas eran evitables?

—Es un tema con muchas aristas, pero por ejemplo hay que saber y recordar que una de las funciones de los bosques, sobre todo en los márgenes de ríos y arroyos y en sus cabeceras, es retener el agua y soltarla lentamente en caso de exceso. Por eso la ley nuestra de bosques plantea la protección de las cabeceras de los arroyos. Pero es una ley que todavía no se está cumpliendo. Hay que decir que la ley argentina llega con un siglo de retraso respecto a otras como la de México, que la tiene desde la época de la dictadura de Porfirio Díaz. En temas como estos es muy difícil que se descubra algo, por eso la pregunta es ¿hay ganas de llevarlo a la práctica?

—¿La sanción de una ley de Humedales puede ayudar en situaciones como la actual?

—La ley de Humedales así como está no sirve para nada, porque manda a estudiar los problemas, y es obvio que hay que estudiar. Lo que la ley tendría que hacer es prohibir la construcción en Humedales, pero sólo está contemplado que se estudie el caso, y digo yo ¿alcanza con una ley que se limite a ser un estudio de impacto ambiental? Obvio que si soy funcionario debería estudiar todos los sistemas relevantes. Lo único que manda el texto que salió de las comisiones es que se estudie, y si, es una buena idea, pero no indica en qué condiciones hay que prohibir la construcción en los Humedales, que es lo que debería ser el sentido de la ley.

—¿Qué pasa en las ciudades?

—Si uno lee los libros de urbanismo constata que las ciudades crecen casi a modo de manchas de aceite, con al menos dos dimensiones. Uno supone que una ciudad crece horizontalmente, pero en realidad las ciudades argentinas, y las de los países en desarrollo en general, crecen de manera vertical. Hacia arriba con construcciones en los cerros en países como Brasil, Perú o Venezuela, y hacia abajo en las ciudades argentinas, donde cada vez más se construye en zonas bajas e inundables. Entonces lo que tenemos es un problema urbanístico, no climático. El problema es que en nuestras ciudades se autorizan construcciones en zonas naturalmente inundables. Si a eso se le agrega el cambio climático, y ríos que suben por esto, al no haber previsión de dónde se construye se utilizan terrenos que en el momento están secos, aunque sepamos que se inundarán en algún momento. La pregunta es por qué autorizamos eso, por qué cientos de municipios siguen autorizando la ocupación de zonas bajas.

—¿Esto es fruto de la desidia o de la ignorancia?

—Es una mezcla de ambas cosas. Por un lado, no son temas que se estudien en las facultades de arquitectura. Pero también hay mucho de decisión política, ya que si comparamos los códigos de edificación de Resistencia y de la ciudad de Buenos Aires, hay enormes diferencias. En Resistencia hay restricciones sobre las zonas inundables, mientras que en Buenos Aires no. El tema es si a eso lo maneja el negocio inmobiliario, y lo que le permiten. Hay una cuestión de política urbana que no tiene que ver con quien gobierna, y es que los municipios deben delimitar el área de riesgo de inundaciones y hacer un mapa. Volviendo a Resistencia, allí se considera que una zona es inundable si se inundó una sola vez en el último siglo, no si se inunda dos o tres veces por año. Una vez hecho ese mapa, deben establecerse las normas de construcción.

—¿Cómo está Argentina en materia ambiental?

—Estamos más atrasados que casi cualquier país de América latina. En cualquier campaña electoral en Venezuela, Colombia, o cualquier país de la región menos Haití el tema ambiental aparece junto a la inflación, la inseguridad y el empleo. Aquí Mauricio y Daniel pudieron darse el lujo de debatir sin tocar el tema, los otros candidatos tampoco, están todos afuera del tema, pero esto pasa en Argentina, no en otros países.

—¿Por qué ocurre esto?

—Digamos que eso permite que se usen plaguicidas en forma irresponsable, que haya una minería irresponsable y muchas otras cosas. La ignorancia nunca es inocente. Aquí lo habitual con los temas ambientales es que se generen simulacros, que todo sea sujeto a publicidad, y esto no es nuevo. Recordemos la gestión de María Julia Alsogaray. El gobierno de Cristina Kirchner escondió el área de medio ambiente. El de Macri lo muestra, pero no estaría mal comenzar con algo de gestión en serio. Las tensiones ambientales estallan en todo el mundo, y cada región tiene las propias. Nadie las soluciona definitivamente, pero hay países donde al menos las intentan entender.

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