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Sábado 26 de Mayo de 2012

"Los chicos ya reproducen en el juego escenas de la transa de drogas"

El psicólogo Horacio Tabares advierte que desde el jardín de infantes manifiestan conocer cómo se trafica con sustancias adictivas

"Entre los juegos que están teniendo algunos chicos está el de reproducir escenas del tráfico de droga, ya sea pisando tizas y poniéndolas en envoltorios como si fuera una transa o reproduciendo escenas de violencia relacionadas con situaciones que ven en el barrio. Es decir, los chicos ya reproducen en el juego escenas de la transa de drogas". El que habla es el psicólogo Horacio Tabares, director del Instituto Vínculo y coordinador del seminario "La escuela en la encrucijada, entre violencias y consumos", organizado por Amsafé Rosario. La problemática que describe es el testimonio recogido de los mismos docentes y que —según advierte— indica "que las sustancias psicoactivas se han transformado en objetos culturales que impregnan la vida cotidiana de la comunidad; no hay que asombrarse entonces de que los chicos repitan escenas de esas situaciones".

Unos 70 docentes participan de este seminario que arrancó en abril y se extiende hasta septiembre que viene, y que suma encuentros mensuales y trabajos en talleres. La idea central es abordar las situaciones de violencias y consumos que afectan la vida escolar, y desde ya buscar alternativas posibles para hacerles frente.

Preocupación. "Hoy la preocupación de los docentes es el aumento exponencial de las situaciones de violencia que se manifiestan en la escuela y también esta nueva figura que aparece que son chicos con signos de consumo de sustancias o el consumo excesivo de alcohol, que evidencian sobre todo luego de cada fin de semana", dice Tabares sobre las preocupaciones que comparten maestros y profesores que participan de esta capacitación.

No es para menos, Tabares explica que estas problemáticas "inciden directamente en los procesos educativos, afectan al vínculo pedagógico y a la salud mental del colectivo que concurre a la escuela", lo que incluye a los propios alumnos y hasta a los familiares de quienes trabajan en estas instituciones. Una de las derivaciones en la salud de los docentes es el llamado síndrome de "burnout", más conocido como el síntoma del "docente quemado" por el estrés al que está expuesto.

El psicólogo señala que estas situaciones afectan a las escuelas del conurbano de la ciudad, que funcionan en zonas de alta conflictividad, pero que también se han detectado "situaciones de consumo y de violencia en muchas escuelas del centro". "Quizás haya manifestaciones diferentes, con distintos grados de virulencia", añade, pero las consecuencias llegan a todos. Por eso enfatiza en la necesidad de no estigmatizar a los sectores más vulnerables con la violencia y consumos.

Edades.Sobre a qué edades los escolares son más damnificados por estos conflictos, dice que "fundamentalmente son los que están en el secundario". "Pero también —aclara— hay situaciones conflictivas en escuelas primarias, y hasta en jardines de infantes". El psicólogo advierte que los nenes trasladan a las salas de jardín y a los primeros grados aquellas situaciones que viven en sus barrios y familias.

¿Y cómo manifiestan los chicos tan pequeños estas problemáticas tan graves? "En el jardín, a veces lo hacen con conductas disruptivas, son chicos con dificultades para establecer un orden de trabajo; pero también se muestran en los conflictos que los docentes llegan a tener con los padres y familiares a cargo de sus alumnos".

Tabares dice que el juego es otro medio donde los pequeños muestran lo que ven y padecen, y llama aquí la atención en un dato más que alarmante: "Hemos recogido en algunas escuelas primarias testimonios de docentes que plantean que entre los juegos que están teniendo algunos chicos está el de reproducir escenas del tráfico de drogas, ya sea pisando tizas y poniéndolas en envoltorios como si fuera una transa de drogas, o reproduciendo escenas de violencia relacionadas con situaciones que ven en el barrio".

El especialista alerta que estos hechos se relacionan con un postulado que sostienen desde hace un buen tiempo: "Las situaciones psicoactivas se han transformado en objetos culturales e impregnan la vida cotidiana de la comunidad. No es de asombrar entonces que los chicos repitan escenas de estas situaciones. Lo que pasa es muy serio".

En la agenda. ¿Qué hacer? Es quizás una de las preguntas más escuchadas en estos encuentros con los educadores. "Lo que estamos trabajando con los docentes es cómo gestar en la escuela determinado clima, que si bien no resuelve el problema por lo menos atenúe las consecuencias. Hay que tener presente —se explaya Tabares— que la escuela recibe los efectos de lo que pasa en la sociedad".

Para promover mejores climas en las instituciones dice que es importante que "los temas violencia y consumo de sustancias estén instalados en la agenda institucional y que sean objeto de reflexiones permanentes". Según plantea y enfatiza al final de la charla, hay que entender que lo que se está tratando aquí "no son problemas que pueda resolver un docente o un directivo en forma aislada". Apelando así al trabajo comunitario y en redes.

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