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Sábado 22 de Junio de 2013

Los chicos y maestros que abrazaron el patio escolar con la celeste y blanca

Son de la Primaria Nº 1.210 Luis Rullan de barrio Casiano Casas. Esperan recuperar definitivamente el espacio de juego

Una singular presencia de familias. Nenes y nenas muy chiquitos sentados mirando al sol, buscando un poco de abrigo en lo que fue la mañana más fría del año, y mucho color celeste y blanco adornando el acto por el Día de la Bandera. Las escenas se vieron el miércoles pasado en la Escuela Nº 1.210 Luis Rullan, de barrio Casiano Casas. Pero lo mejor —así lo definieron los propios chicos— llegó al final con el abrazo simbólico que hicieron al patio escolar, con una bandera de más de 200 metros de confección propia. Un acto para aprender historia, participar y también recordar lo que aún falta para embellecer esta primaria.

Aarón de 6º grado es uno de los chicos que portó la bandera que se paseó de un lado para otro por las galerías que rodean al gran patio. "Yo no cosí, pero sí traje un poco de tela para hacerla. Esto de llevarla es lo que más me gustó. Está buenísimo", expresó quien dijo además tener "muy buenas notas".

Con Aarón coincidieron Lara, Clarisa y Daniela, de 7º grado. Las tres se turnaron para describir el acto como "muy lindo" y decir que "lo más bueno fue la bandera porque estamos todos juntos".

Patio. No fue casual que ese "abrazo" en celeste y blanco fuera al patio. El espacio es grande, ideal para que cualquier chico disfrute imaginando cientos de juegos, pero lamentablemente muy venido a menos. Nada aconsejable para que los chicos jueguen, menos corran.

"Hay cierta demora en el arreglo que hemos pedido para el patio", explicó la directora de la 1210, Claudia Sugasti. Luego detalló los conocidos trámites que implica conseguir, gestionar y presentar ante el Ministerio de Educación, primero dos y luego tres presupuestos para su aprobación. En esa espera están ahora.

Igual nada opaca la alegría y orgullo que siente de la escuela que dirige desde hace 5 años, de la que aseguró que lo mejor son "la solidaridad, el trabajo cooperativo y la participación desde la humildad".

En el acto se hicieron visibles distintos proyectos que conviven con las materias diarias: teatro y títeres, talleres de apoyo, coro y la Escuela Orquesta, entre otros. También las manos de las mamás que se encargaron de adornar los distintos espacios. No todo lo hicieron ellas, también había banderas artesanales con celestes brillantes de papeles de alfajores. Y no faltaron las escarapelas, confeccionadas en las aulas. Un mural colorido pintado por chicos de 7º grado sobre una de las paredes apostadas sobre la galería muestra a chicos y grandes levantando la enseña.A un costado de lo que ofició de escenario para el acto, se mostró una maqueta gigante del Monumento. La hicieron chicos de 5º grado. Y al lado, un grupo de los más de 80 que participan de la Escuela Orquesta Unión y Esperanza.

Aquí vale hacer un paréntesis y saber que esta Escuela Orquesta funciona en la Luis Rullan desde el año pasado, por la tarde, a la que asisten alumnos y otros chicos del barrio. La meta es la misma: apropiarse de la música, del arte, aprendiendo a tocar un instrumento musical.

Coro de señas. Noemí Bahamonde es la maestra de música y se puede afirmar la que tiró las redes para que el acto colectivo sea un éxito. Cuenta que les enseña a los chicos de 4º a interpretar canciones en lengua de señas. Y eso lo mostraron cuando llegó el turno del himno.

Define toda la actividad que se organiza en la escuela —como el acto— como inclusiva, porque —consideró— "todo lo que se hace en esta escuela tiene esa misma meta de la inclusión".

La Luis Rullan está ubicada en Pasaje Adrián 1950, una cortada a pasos de Superí y Molina. Recibe chicos del barrio, también de Puente Negro y La Cerámica. Son unos 400 en total. La escuela cuenta con comedor y copa de leche.

Familias. Una de las singularidades que caracterizó a este acto fue la muy buena participación de familias. Las mamás fueron mayoría. Entre ellas estaba Jésica Gómez, la mamá orgullosa de Macarena que es escolta de la bandera y de Iván que está en 3º grado. "Me quedo con la bandera que hicieron, fue uno de los mejores actos", manifestó a LaCapital. Y valoró que entre tanto trabajo, las maestras se hayan hecho un espacio para vender pastelitos y recaudar dinero para los paseos.

Sofía Sosa es la mamá de un alumno de 3º grado y también eligió la imagen de los chicos "llevando la bandera por el patio". Lo mismo apreció la madre de una nena de 1º grado y un nene de preescolar, además de ex alumna, Valeria Villanueva. "Me encantó el acto, estoy contenta porque todos participan, todos hablan y tienen un lugar, y eso lo hace lindo. La escuela trabaja muy bien, por eso me da pena que no haya venido ninguna autoridad de todas las que se invitaron al acto. Hay mucho trabajo aquí", señaló.

Más allá de las presencias y ausencias, al final, la imagen que queda es la de un acto escolar ganado por la alegría y los aprendizajes compartidos. Esos que perduran en la memoria de cualquier chico.

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