El Mundo
Sábado 29 de Octubre de 2016

Los campamentos informales de migrantes se multiplican en París

Tras el cierre de la "Jungla" de Calais, alrededor de 1.000 personas instalaron precarias carpas en la capital francesa.

En los barrios del norte de París, los campamentos informales de migrantes ya han sido desmantelados varias veces. Pero desde hace unos días, tras la evacuación de la "Jungla" de Calais, las tiendas de campaña se multiplican en las calles de la capital francesa. "Hace tres días distribuíamos entre 700 y 800 platos de comida. Hoy, estamos a más de 1.000. No sé cómo vamos a hacer", comenta Charles Drane, coordinador de la oenegé Adventist Development and Relief Agency (Adra), que distribuye alimentos a los migrantes en el distrito XIX de París, un barrio popular en el norte de la capital donde se han formado estos campamentos improvisados.

Algunos estiman que estos migrantes vienen del campamento de Calais, en el norte del país, que fue evacuado esta semana. Hasta el domingo, entre 6.000 y 8.000 migrantes vivían en este asentamiento conocido como la "Jungla".

La ministra de Vivienda francesa, Emmanuelle Cosse, rechazó estas afirmaciones. "No hay una llegada masiva de migrantes de Calais a París", aseguró. Al contrario, una fuente policial que trabaja en el norte de Francia afirma que "muchos migrantes van a París" en autobús, tren o automóvil. "Algunos viajan en vehículos que vienen de París", señala. "Es difícil decir de dónde vienen pero lo que es cierto es que los campamentos están creciendo de forma alarmante", subraya Violette Baranda, vicealcaldesa de ese distrito. "Hay familias con niños, algunos bebés de pocos meses", agrega.

Las tiendas de campaña, protegidas de la lluvia por lonas, se hacinan a lo largo de más de 700 metros en la avenida de Flandres, en el noreste de París. Se puede ver ropa tendida en cables amarrados entre dos árboles. Cerca de allí, bajo la línea aérea del metro, toda la acera está ocupada por tiendas de campaña o colchones colocados en el suelo.

Todos los males del mundo. Entre los migrantes hay sudaneses, somalíes, etíopes, eritreos, sirios, libaneses, afganos. "Todos los males del mundo" se concentran aquí, dice Ibrahim Zakaria, originario de Darfur. En París desde hace un mes, Wahidullah Karimi, un afgano de 26 años que trabajaba como ingeniero espera junto a sus compañeros ser evacuado para "dormir en un lugar cerrado". "Que nos salven de esta situación", suplica.

La policía realizó ayer por la mañana un operativo de control para verificar la situación administrativa de estos migrantes. Como los demás migrantes, un joven libio de 25 años, que prefiere no dar su nombre, dice soñar con dormir bajo un techo, "aunque sea en un pequeño cuarto con tres o cuatro personas". "Aquí, la vida es difícil. Hace frío, comemos y nos vestimos con lo que nos dan, y nos duchamos en baños públicos cuando podemos... No queremos vivir toda nuestra vida en la calle", explica este ex soldado del ejército libio.

La alcaldía de París, que prevé abrir próximamente un centro de acogida provisional en el norte de la capital y más tarde un segundo en el sur, promete que estas personas serán evacuadas "en los próximos días".

Ninguno de los migrantes dice haber escuchado casos de personas provenientes de Calais en los últimos días. Pero varios pasaron por allí, como Bokaloi, que llegó a París hace un mes tras pasar 20 días en "La Jungla". "En Calais no estaba bien, había muchas mafias. Aquí no hay violencia pero igual es duro", cuenta este argelino, envuelto en una bolsa de dormir.

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